Qué caballos trajeron los conquistadores a América
Curiosidad de muchos: ¿qué tipo de caballo trajeron los conquistadores? Aunque algunos caballos hayan hecho algún tramo en barco como los que llevó Diego de Almagro a Chile en 1532 y luego Pedro de Valdivia, quien más tarde los pasó a Argentina en 1541, todos eran caballos traídos de España. Los conquistadores tomaron caballos de tres lugares: El Alentejo (sur de Portugal), Extremadura y Andalucía (en la región de marismas ya citadas).
En América, tuvieron sus centros de cría en el Caribe, de donde se proveían. Aun considerando lo que Colón trajo a República Dominicana, cuando se habla del caballo de los conquistadores, se centra en los años posteriores, con la llegada de Hernán Cortés y siguientes y algunos unos pocos años antes. Luego, como podrá suponerse, caminó toda América, aquí también, “devoró latitudes”.
Ese caballo se formó a partir de los caballos nativos de la península, “cruzados” con los que llevaron los musulmanes desde el norte de África, (el berberisco o “caballo de Numidia” o “Barka”), desde el siglo VIII, y recibió el nombre de iberoafricano.
El caballo africano, era el originario de la región de la Berberia, (Magreb), de ahí berberisco básicamente de Marruecos, Argelia y Túnez y que pasó a la península, con el líder musulmán Tarik en abril del 711 por primera vez (invasión que fue parte del expansionismo del Islam), quien en esos días llevó, unos 7.000 caballos (está dicho también que posteriormente, los musulmanes llevaron a la península, unos 300.000 caballos).
Este “berberisco”, era mesomorfo (intermedio), de una alzada de 1,47 m; perfil de la cara, recto o ligeramente subconvexo; cola abundante; grupa algo inclinada; acción rápida y recogida, de fácil maniobra; cascos resistentes al terreno pedregoso y demás características que hoy tiene nuestro criollo como adaptación al medio y variedad de pelajes.
Como iberoafricano, se consolidó en la península, durante los ocho siglos de dominación musulmana, incluyendo toda la Reconquista (718 a 1492; el reino de Granada cae en noviembre de 1491).
Dado que frecuentemente, cuando se aborda este tema, suele haber confusión de fechas, lugares, hechos, etc., es necesario aclarar, aun en apretada síntesis:
- Nuestro criollo no proviene del árabe (como suele suponerse). Este error, es debido a confundir los árabes con los moros o bereberes (todos musulmanes, pero no árabes) y porque no se tiene en cuenta lo ocurrido durante 1.500 años en la región.
- El “caballo árabe”, como hoy se lo conoce, no existía aún; aparecerá más tarde. Existía, en Arabia, un caballo al que llamaban “kehailán” o “kuhaylán”, conocido como “caballo de sangre noble del desierto” y de ese, se llegará al actual y hermoso árabe, pero no existe una fecha oficial de origen de la raza como tal.
- Cuando en 1261, el califato de El Cairo, cae en manos de los turcos mamelucos (mamluks); estos llevan a Egipto, caballos sirios. Por lo tanto, aquel caballo iberoafricano, consolidado como raza durante ocho siglos, no pudo ser influenciado por la sangre de caballos sirios que introdujeron los turcos hacia el 1300. Son fechas y hechos, muy distantes y sin relación. De ello se deduce, que el “moderno” caballo berberisco con influencia siria, es posterior (¡quinientos años!) al caballo español de la Reconquista y que fuera traído a América.
- El caballo español o andaluz, no se origina directamente del árabe solo por el hecho de que los árabes hayan conquistado España. La historia del caballo español o andaluz es muy distinta como lo veremos en otra entrega, pero adelantamos que se crea en 1567 por orden del rey Felipe II.
Los caballos que vinieron a América, no tenían sangre árabe, ya que el verdadero ancestro de nuestro criollo (y el indian poney y el mustang de EE.UU.), fue el caballo iberoafricano.

* Hugo A. Funtanillas. Médico veterinario. Equinos. Teniente Coronel Veterinario (R) del Ejército Argentino.

