Lourdes: por qué creer en los milagros
Miles de fieles participarán de la tradicional Fiesta de Nuestra Señora de Lourdes en El Challao.
Foto: Archivo MDZCada año, entre 5 y 6 millones de peregrinos, muchos con condiciones médicas terminales, visitan el santuario en el suroeste de Francia, lugar de 18 apariciones marianas de Santa Bernadette Soubirous, una joven adolescente muy pobre que no sabía leer ni escribir en ese momento.
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Durante el transcurso de las visiones, que tuvieron lugar entre el 11 de febrero y el 16 de julio de 1858 en una gruta de Lourdes, María se identificó como la Inmaculada Concepción, dogma que había sido proclamado apenas cuatro años antes por el Papa Pío IX. También dirigió a Santa Bernardita a un manantial subterráneo en la gruta, cuyas aguas tienen propiedades curativas milagrosas. El Papa Pío IX declaró auténticas las apariciones en 1862. Santa Bernardita, deseando evitar más atención pública, se unió a las Hermanas de la Caridad de Nevers. Murió en 1879 a la edad de 35 años y fue canonizada en 1933.
La oficina medica de Lourdes
Intentando introducir más información que solo la historia de Lourdes, tomé conocimiento sobre esta institución que nos muestra el origen y corroboración de los milagros. La Oficina Médica de Lourdes desde 1905 ha registrado más de 7.000 curaciones "médicamente inexplicables", pero sólo 70 han sido declarados por la Iglesia como "milagros".
Cómo trabaja hoy la Oficina Médica de Lourdes
El doctor Alessandro de Franciscis está al frente de la misma desde 2009. La gente se dirige a esta oficina afirmando que se han sanado asombrosamente. Pero eso no basta para confirmar una curación inexplicable. Cada caso es estudiado y repasado por muchos médicos que revisan lo que ha sucedido con sus pacientes y con otros.
Con este método colegiado se han estudiado unos 7.500 casos desde la fundación de la Oficina, usando desde 1905 el mismo método que la Congregación para la Causa de los Santos.
Estos criterios son 7 y se exige que se cumplan los 7
- Hay que saber de qué enfermedad se trataba: es obligatorio tener un diagnóstico seguro.
- La prognosis (la evolución esperada) debe ser grave (no se aceptan casos leves).
- La cura debe haber sucedido de forma inesperada, sin signos premonitorios.
- La cura debe haber sido instantánea.
- La cura debe haber sido completa.
- La cura ha sido duradera: pasados años, la enfermedad sigue sin detectarse (por eso hay que esperar)
- Finalmente, se plantea: "si tenemos todo lo anterior, ¿hay alguna posible explicación médica para la curación?"
A continuación, es la autoridad eclesiástica la que tiene que comprobar que hubo un recurso a la fe: que el enfermo acudió al santuario y realizó alguna actividad de devoción o se encomendó a Dios y a la Virgen, se bañó en las piscinas, usó agua de Lourdes, etc...
Pero es muy difícil reunir los 7. En algunos casos se encuentran con que mucha gente declara haberse curado de cáncer, pero ha pasado por tratamientos de inmunoterapia, quimioterapia, radioterapia, etc.
Pero hay otros casos en los que se define la cura como “inexplicable” según el conocimiento médico actual; básicamente, lo que se llama en medicina académica 'regresión espontánea de enfermedad severa', es decir, cuando los médicos tienen la certeza que la persona ha estado enferma de una enfermedad conocida y ha sido curada de una forma que no se puede explicar médicamente. Es decir, para que una sanación se declare oficialmente milagrosa, toda posible explicación científica debe haberse excluido.
Las 70 curaciones milagrosas constatadas
En la época de las apariciones el obispo aprobó 7 curaciones como milagrosas. Actualmente la oficina reconoce un total de 70: la última fue anunciada en febrero de 2018. Entre los ejemplos de curaciones estaban un cristiano absolutamente no practicante que dejó el servicio militar, se reconectó con su fe y se convirtió en enfermero; un farmacólogo cuyo tiempo en Lourdes lo inspiró a hacer el Camino de Santiago en España; y un oficial médico orgullosamente agnóstico que viaja anualmente a Lourdes para encontrar (su) motivación para ser médico.
La fe y la medicina encuentran un lugar en Lourdes en el que hay un diálogo, pero las verdaderas transformaciones que se producen entre los peregrinos son más profundas. El 11 de febrero, festejamos a la Santísima Virgen en la advocación de Lourdes, que se apareció en una gruta a una pequeña pastorcita, Bernardita. Ahí Ella nos muestra su compasión por nuestras enfermedades. Comprende lo que su Hijo Jesús siempre quiere para nosotros, la salud de alma y cuerpo.

La salud del cuerpo hay que cuidarla, Dios nos pide que cuidemos nuestro cuerpo porque es morada de nuestra alma, creada a su imagen y semejanza, pero no puede haber salud en el cuerpo si no la tenemos en el alma. De chica conocí a un médico que, en su consultorio, tenía una placa que decía: La verdadera salud del cuerpo es la tranquilidad del alma. Pero cuando la enfermedad o el sufrimiento llegan, porque son una realidad en la vida, esto muchas veces nos acerca a Dios y a la Virgen.
La enfermedad entonces se convierte en ocasión de un encuentro que nos transforma; en el hallazgo de una roca inquebrantable a la que podemos aferrarnos para afrontar las tempestades de la vida; una experiencia que, incluso en el sacrificio, nos vuelve más fuertes, porque nos hace más conscientes de que no estamos solos. Por eso se dice que el dolor lleva siempre consigo un misterio de salvación, porque hace experimentar el consuelo que viene de Dios de forma cercana y real, hasta «conocer la plenitud del Evangelio con todas sus promesas y su vida» (S. Juan Pablo II, Discurso a los jóvenes, Nueva Orleans, 12 septiembre 1987).
La Virgen, salud de los enfermos y refugio de los pecadores, nos alcanza la gracia de desear con todas nuestras fuerzas vivir y transitar las enfermedades y el sufrimiento con fortaleza. Solo es cuestión de creer, confiar y pedir.

* Fabiana Gómez Sabio, es comunicadora y docente.


