Qué preguntas nos hacemos
Sin dudas, gracias a la cotidianidad y la rutina, se vive en la vorágine del trabajo, las ocupaciones y responsabilidades, o cómo dicen todos, "en automático". Sin embargo, en algunas oportunidades, cuando logras frenar y regalarte un momento con vos mismo o con un amigo, te das cuenta de que no perdiste la capacidad de reflexionar para hacerte preguntas. Parece una verdad de Perogrullo, pero hoy más que nunca tenemos que hacer foco en esta obviedad.
Muchas veces, son las preguntas que nos hacemos las que tienen la magia necesaria y las pueden crear la realidad, ya que mientras más abiertas, inteligentes, profundas y curiosas, más posibilidades hay de indagar, aprender, cuestionar y desnaturalizar el mundo en el que vivimos.
Hay que animarse a hacer preguntas que tengan que ver con lo que soy, los valores que transmito, las consecuencias de mis actos, los pensamientos que comandan mis acciones, y así con cada cosa que sea transversal a mi persona. Preguntar y no dar por sentado nada.
No son las preguntas más importantes que las respuestas
Estamos al comienzo del año, tal vez incluso con la posibilidad de unos días de descanso. Es un buen plan regalarte un tiempo para, sencillamente, preguntarte y, en pos de eso, crear una realidad mejor a la que hoy tenes. Somos las preguntas que nos hacemos y la posibilidad de encontrar respuestas que construyan nuestra realidad.

