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Incendios en Córdoba: la falta de gestión ambiental ante un desastre evitable

El fuego parece no dar respiro y en éstas últimas horas se sumaron nuevos focos de incendio en la provincia de Córdoba. ¿Cuál es el daño ambiental que dejan estos siniestros?
A la fecha, más de 40.000 hectáreas se han quemado en Córdoba producto de fuegos fuera de control que arrasan, pastizales, bosques y propiedades. Foto: MDZ
A la fecha, más de 40.000 hectáreas se han quemado en Córdoba producto de fuegos fuera de control que arrasan, pastizales, bosques y propiedades. Foto: MDZ

Más de 40.000 hectáreas se han quemado en Córdoba producto del fuego fuera de control que arrasan, pastizales, bosques y propiedades. Existe ya un detenido por estos incendios que, aparentemente, fueron intencionales. Los más probable es que estemos frente a una emergencia ambiental de carácter, mínimamente, provincial.

Quizás es tiempo para que estemos mejor preparados para este tipo de eventos, ya sean causados intencionalmente o se originen por causas naturales. Como figura ilustrativa y no menor, se estima que los incendios forestales aumentaron un 13% desde 2019 a 2020, producto del efecto invernadero aumentado (popularmente llamado "cambio climático") y la deforestación.

Es tiempo para que estemos preparados mejor para este tipo de eventos. Foto: EFE.

Hoy en día podemos ver que pocas jurisdicciones tienen carteles indicativos de los peligros asociados a los incendios forestales. En Australia, por ejemplo, en cada localidad existe un cartel que indica el nivel de riesgo actualizado de incendio forestal. Ese país es, quizá, la mejor preparada para ello, producto de un fenómeno natural y propio, tal como leeremos más abajo.

Producto de la sequía y los vientos, el fuego puede alcanzar los 22 kilómetros por hora, este factor también aumenta o disminuye según el fuego se mueva cuesta arriba o viceversa. Otros factores que tienen influencia en cómo se comportan los incendios, son la variación de su intensidad según sea de día o de noche, puesto que durante el horario nocturno los incendios disminuyen en su desarrollo.

También influye la cantidad de materia orgánica, la cual tiene su papel fundamental en el proceso del fuego. Los incendios tipo corona, que suceden en los bosques, pueden alcanzar como máximo los 600 grados de temperatura; en cambio los incendios de pasturas y arbustos rondan entre los 100 y 400 grados centígrados. La temperatura del fuego y como se mueve son factores cruciales para determinar si los incendios pueden tener algún de beneficio al ambiente natural, en cuanto a productividad ecosistémica. Con temperaturas extremas y alta permanencia de llamas, se destruyen los nutrientes que, en fuegos de menor intensidad y durabilidad, llegan incluso a ser un beneficio para el ecosistema.

Los más probable es que estemos frente a una emergencia ambiental, de carácter mínimamente provincial.
Foto: X/Cadena 3.

Los incendios de pasturas, pastizales e incluso de zonas boscosas, pueden tener un beneficio positivo al ambiente natural. Estos fuegos pueden ser medio de dispersión de semillas y de nutrientes. También luego de los incendios surgen los llamados "hábitats de bosques enganchados", que refiere a arbustos, árboles muertos o semi muertos que albergan, según estudios, más diversidad de especies que bosques no quemados. Esta realidad ecológica ha sido y sigue siendo utilizada por el hombre al provocar fuegos controlados a fin de mejorar las pasturas. Antiguos africanos y australianos utilizaron los incendios forestales desde antes de la llegada de los europeos.

No es menor omitir que el fuego tiene impacto negativo de todo tipo que afectan no solo la calidad de aire local, regional, sino que también arrasa con todo tipo de infraestructura humana, además de contaminar aguas superficiales. En este sentido es crucial tomar datos del caso australiano (el continente del humo, tal como lo llamó uno de los primeros colonizadores británicos, el Capitán Cook, al llegar a Australia en 1770 y avistar humo negro por doquier y desde la lejanía).  En la estación de incendios de Australia en 1974 y 1975, se quemaron unos 117 millones de hectáreas, más de 10.000 kilómetros de alambrado, muriendo seis personas y 57.000 cabezas de ganado de todo tipo. Se estima que los incendios han matado, desde 1851, unas 800 personas en Australia.

Los incendios de pasturas, pastizales e incluso de zonas boscosas, pueden tener un beneficio positivo al ambiente natural. Foto: EFE.

El ecosistema australiano tiene como característica natural el incendio forestal. Tal es así, que el fuego es uno de los medios principales de propagación de semillas y nutrientes en el continente, tan supeditado a sequias extremas. De otro modo, en otras regiones, el agua funciona como el gran propagador de nutrientes y materia orgánica, junto a otros factores ambientales. Incluso algunas especies australianas como las del género Eucalyptus, también muy abundante en nuestro país (introducido por Sarmiento en 1857), han evolucionado empujadas a adaptarse al incendio forestal. El aceite que recubre a los ejemplares de este género de árboles es inflamable y su corteza gruesa, lo que por un lado hace que el fuego se mueva más rápido, disminuyendo así su carácter nocivo, y no permanezca quemando los nutrientes y semillas. Además de que la corteza protege al núcleo del árbol, aumentando así su capacidad de supervivencia. Otras especies como el Banksia son serótinas y sus semillas se disparan, propagándose, de los frutos del árbol ante el fuego. También sucede los mismo con los brotes epicórmicos que crecen luego de los incendios.

Vivimos tiempos en que es recomendable que nuestro país se prepare culturalmente e institucionalmente a gestionar desastres naturales como los incendios forestales que, está probado, este tipo de riesgo ya se ha convertido en moneda común, no solo en nuestro país, sino en todas las esquinas del planeta. Quizá sería positivo aprender de naciones ya expertas en la materia, y así establecer una gestión sincera y valedera de este riesgo ambiental.

Pedro J. Toranzo

* Pedro J. Toranzo, es consultor y académico en Gestión de Riesgo Ambiental y Sostenibilidad.

Manual de Gestión de Riesgo Ambiental.

Autor del ´Manual de Gestión de Riesgo Ambiental´, publicado en edición impresa y electrónica (Amazon).