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Otra provincia en emergencia hídrica y temen por nuevos incendios forestales

La falta de precipitaciones encendió luces amarillas en Santa Fe, que analiza declarar la Emergencia o desastre agropecuario en el norte provincial. Temor por lo que ocurre en Córdoba con el fuego.
Santa Fe podría declarar la Emergencia agropecuaria Foto: EFE
Santa Fe podría declarar la Emergencia agropecuaria Foto: EFE

El impacto por la falta de lluvias comienza a preocupar en Santa Fe y las consecuencias se reflejan en la mortandad de los animales y la pérdida de productividad del suelo. En algunos puntos del norte de la provincia van camino a los cuatro meses sin precipitaciones y los pronósticos no son favorables. 

La prolongada sequía que afecta al norte de Santa Fe no solo afecta al sector agropecuario, sino que también incrementa el riesgo de incendios forestales en la región. La desgarradoras imágenes que llegan desde la vecina provincia de Córdoba, atravesada por el fuego, es una preocupación extra entre las autoridades y los propios vecinos. La falta de lluvias sumada a las altas temperaturas secó extensas áreas de pastizales creando condiciones propicias para la propagación de focos ígneos. 

Ante el escenario de avance del fenómeno de La Niña, a comienzo de semana la Comisión Provincial de Emergencia recomendó al gobernador Maximiliano Pullaro declarar la Emergencia o Desastre Agropecuario en los departamentos de 9 de Julio, Vera, General Obligado y San Cristóbal. En caso de avanzar, la medida regirá durante seis meses. 

El secretario de Agricultura y Ganadería de Santa Fe, Ignacio Mántaras, explicó que "la situación es compleja para toda la provincia que viene de años muy duros, pero entendemos que los Departamentos más comprometidos están en el norte". 

El fenómeno de La Niña, que se caracteriza por un enfriamiento anómalo de las aguas del Pacífico ecuatorial, ha provocado una reducción de las precipitaciones en gran parte del país. En Santa Fe, esto se ha traducido en una sequía prolongada que afecta no solo a la producción agrícola, sino también a la ganadería. La falta de lluvias disminuye la capacidad de los campos para sostener el pastoreo, mientras que los animales sufren por la falta de agua y alimento.

"A la conclusión que llegamos es que debemos recomendar al Gobierno que declare la emergencia en estos cuatro departamentos", detalló Mántaras, quien también destacó la posibilidad de evaluar otros distritos según cómo evolucione la situación climática en las próximas semanas.

El funcionario agregó que "en otros departamentos de la zona central la situación es compleja, pero hay expectativa de que algunas precipitaciones puedan mejorar las condiciones, por lo que seremos prudentes en la incorporación de más distritos a la emergencia".

Impacto de la emergencia en la producción

La ganadería, uno de los pilares económicos del norte de Santa Fe, está siendo especialmente golpeada por la falta de lluvias. Los productores han tenido que recurrir a sus reservas de agua, que ahora se encuentran agotadas. La falta de pasto y el deterioro de la hacienda han generado pérdidas económicas que serán difíciles de revertir en el corto plazo.

Carlos Perone, presidente de la Sociedad Rural de Vera, describió el panorama desolador que viven los productores. "La zona está muy complicada. Hace tres meses que no llueve. Hay productores que están pasando ya los cuatro meses de sacar agua de sus represas en los bajos submeridionales; otros se están quedando sin pasto. Hay haciendas muy deterioradas".

"Los productores nos estamos quedando sin espalda. No podemos progresar más porque la cantidad de animales muertos no se ha repuesto en su totalidad. Esa es la espalda que falta para poder sustentarse y sacar algún beneficio", detalló. 

La declaración de Emergencia Agropecuaria permitirá que los productores accedan a beneficios como prórrogas impositivas, créditos blandos y asistencia económica directa, medidas que son esenciales para mitigar los efectos devastadores de la sequía. Sin embargo, para muchos productores, estas ayudas llegan en un contexto donde las pérdidas ya son significativas.