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100 días sin Loan: un caso que ya no entretiene

La desaparición de Loan, como muchos otros casos en Argentina, parece haber perdido visibilidad en los medios masivos de comunicación a medida que pasa el tiempo.
Se cerró la investigación por la desaparición de Loan Danilo Peña

Se cerró la investigación por la desaparición de Loan Danilo Peña

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Hay una expresión que dice que no hay nada más viejo que el diario de ayer. Sin embargo, desde la eclosión de las redes sociales y las múltiples formas de difusión de noticias, podríamos decir que eso se reduce a que todo es efímero de tal manera, que se desvanece al mismo instante de ser publicado o, adecuado a los tiempos actuales, “posteado”.

Quizás estamos hablando en estos tiempos de un asado para festejar un victoria de un “grupo de valientes” o las grabaciones realizadas a escondidas a un ex presidente, o un video sobre zombies. La noticia necesita ser repetida sino se desvanece, perdida en nuestra capacidad atencional dispersa y memoria aun más efímera. 

Podemos realizar un intento de ejercicio mental: ¿recuerda la palabra Loan? Vamos por una pista se trata del nombre de un niño que hace ya 100 días, el 13 de junio, desapareció de su hogar en circunstancias confusas, pero decían varios raudamente que se habría “perdido en el monte” Desde ese momento, se activaron operativos de búsqueda que involucraron a la policía local, familiares y la comunidad. Una zapatilla daría la pista que la hipótesis del “niño perdido” era adecuada. El 15 de junio se inició la búsqueda intensiva en la zona donde fue visto por última vez. Voluntarios y fuerzas de seguridad recorrieron áreas cercanas, con perros rastreadores y el uso de drones inclusive para obtener pistas, pero sin resultados. Hacia fines de junio se hace la primera rueda de prensa oficial para informar a la comunidad sobre los avances, que no resultaron en realidad de ningún tipo.

Días más tarde autoridades a nivel nacional en el lugar de los hechos, en la hipótesis de la desaparición y para buscar lo que ya se suponía un cadáver, se llega a sugerir que habría  que buscarlo con equipos especiales en el interior, en el aparato digestivo, de animales salvajes típicos de la zona.

Vamos por una pista se trata de un nombre de un niño que hace ya 100 días, desapareció de su hogar en circunstancias confusas.

Posteriormente se haría cada vez más presente la participación de abogados, medios, familiares y personajes de un grupo que había estado con Loan en sus últimos momentos en los que se lo vio. A un mes de la desaparición el tema que ocupaba las noticias de manera absoluta empezó de dejar paso a otros temas y la hipótesis se iban esfumando en un mar de confusión.

Entre otras noticias que buscaban renovar la audiencia, una captó la atención en la cual uno de los personajes del caso Loan, un oficial retirado de la marina, estaba unido indirectamente y se trató de la visita de un grupo de diputados a una unidad penitenciaria a ver detenidos por causa de lesa humanidad. Aun así, no se volvió sobre el tema Loan o se establecieron líneas de investigación, uniendo puntos sobre la desaparición de niños, pero con décadas de diferencia

Las movilizaciones de la comunidad siguieron como venían ocurriendo y el primero de agosto intervienen las fuerza federales ante, ahora sí, la posibilidad de pensar de manera efectiva en un crimen que involucrase a organizaciones criminales internacionales de tráfico de seres humanos, en particular de niños o algo mucho más aterrador. de órganos.

A un mes de la desaparición el tema que ocupaba las noticias de manera absoluta empezó de dejar paso a otros temas.

100 días de su desaparición, este tiempo expone algunas realidades profundas y preocupantes sobre nuestra sociedad. Hablamos frecuentemente del abuso infantil en particular el sexual y si bien estos temas, así como el de la trata de personas, el secuestro de niños, el maltrato infantil en todas sus formas, despiertan el interés y la indignación, también pasan de ser un “último caso” o un ”nunca más” para ser en realidad el tiempo de espera para el siguiente caso y esto solo en la medida que el mismo sea mediático, sino como los demás de todos los días seguirá sin existir.

La desaparición de Loan, como muchos otros casos, parece haber perdido visibilidad en los medios a medida que pasa el tiempo. Este fenómeno no es aislado; ocurre frecuentemente en casos de niños desaparecidos o posibles víctimas de trata. Los medios tienden a cubrir intensamente las primeras etapas de la desaparición, generando una ola inicial de indignación y apoyo. Sin embargo, cuando no hay resultados inmediatos, el tema va perdiendo protagonismo y la noticia es reemplazada por otras. Este abandono mediático tiene consecuencias graves. Por un lado, reduce la presión sobre las autoridades para resolver el caso, ya que la sociedad, al no recibir actualizaciones constantes, empieza a perder interés, como si necesitara de estímulos de refuerzo comportamentales, sino pasará a otra nueva noticia que capte su atención. El tema entonces no es la gravedad o importancia del mismo sino el grado de entretenimiento que genere, y así la repetición debe ser diferente con algo nuevo y si no logra serlo pierde interés. Por otro lado, muestra cómo, en una sociedad sobrecargada de información, las tragedias individuales se vuelven desechables. Las desapariciones de niños parecen ser tratadas como un tema momentáneo, a pesar de que las familias viven con ese dolor todos los días.

La trata de personas y el secuestro de niños

La desaparición de Loan también pone sobre la mesa la problemática de la trata de personas y el secuestro de niños, delitos terribles que afectan a miles de familias cada año. Se trata de un delito organizado que aprovecha la vulnerabilidad de niños y adolescentes para explotarlos en diversas formas, desde el trabajo forzado hasta la explotación sexual.

La desaparición de Loan también pone sobre la mesa la problemática de la trata de personas y el secuestro de niños.

Los secuestros de niños con fines de explotación sexual, son una de las realidades más sombrías que enfrenta cualquier sociedad. La falta de avances en casos como el de Loan confirma de alguna manera que esto viene sucediendo desde hace tiempo y que redes criminales organizadas operan impunemente. Aunque estas teorías suelen ser delicadas y requieren pruebas contundentes, la existencia de estas redes en muchas partes del mundo es innegable. La sociedad, muchas veces, prefiere mirar hacia otro lado cuando se trata de temas tan oscuros como la trata y la pedofilia. Esta "ceguera cognitiva social" contribuye a la perpetuación de estos crímenes, ya que mientras no se visibilicen y se enfrenten con la urgencia y determinación que merecen, las redes criminales siguen operando sin interesarles esa momentánea exposición de su comercio, ya que para ellos es eso, un inmenso negocio, que busca no salir a la luz.

La desaparición de un niño siempre debe ser una prioridad para el Estado, pero el caso de Loan demuestra las fallas estructurales de los sistemas de justicia y seguridad. En muchas ocasiones, los protocolos de búsqueda y las investigaciones no se activan con la rapidez necesaria, lo que reduce las posibilidades de encontrar al niño con vida o de desarticular redes de secuestro. Además, la falta de recursos y la descoordinación entre distintas entidades judiciales y policiales contribuyen a la ineficacia de las respuestas. El sistema legal también enfrenta retos para juzgar y condenar a quienes participan en redes de trata y explotación. Muchas veces, estos delitos quedan impunes o se resuelven con sentencias demasiado leves. Este vacío en la justicia fomenta la continuidad de estas prácticas criminales y deja a las víctimas en un estado de indefensión total.

El silencio sobre la desaparición de Loan y otros niños

La falta de información y seguimiento sobre el caso de Loan es un síntoma de una realidad aún más preocupante: la desaparición de niños a menudo se convierte en un tema olvidado. El silencio de los medios y la falta de presión social no solo afectan a la búsqueda de Loan, sino que también envían un mensaje peligroso: que estas situaciones pueden suceder sin consecuencias.

La falta de información y seguimiento sobre el caso de Loan es un síntoma de una realidad aún más preocupante.

Este silencio, además, plantea la pregunta de hasta qué punto los medios eligen qué temas mantener en el foco de atención. La desaparición de Loan y de los múltiples otros casos idénticos, es una tragedia que merece ser investigada y discutida constantemente, no solo en las primeras semanas, sino hasta que haya una resolución. La desaparición de niños debería ser uno de los temas prioritarios, pero la realidad nos demuestra lo contrario.

¿Qué nos dice esto sobre nuestra sociedad?

La desaparición de Loan y casos similares revelan una sociedad que muchas veces carece de esa palabra tan usada, la empatía, el sentir el pathos, el dolor del otro. Es interesante para muchos, en el momento que el tema está en un estadio álgido, hacerse presente en redes y reclamar con una suprema indignación, pero actuando como si fuesen ellos los protagonistas a los cuales debemos prestar atención, esa necesidad tan presente en épocas de redes sociales.

Nos dice también que, como sociedad, debemos exigir que estos temas no sean relegados a un segundo plano, sin embargo, lo hacemos, ¿cuántos Lucios han existido después de Lucio Dupuy, cuantos Loan desde su caso? Cada niño desaparecido es una llamada de atención sobre nosotros mismos como sociedad, en la cual el efecto espectador, ya no es moralmente justificable, no son los otros sino nosotros mismos que debemos cambiar de paradigma para que se implementen políticas más estrictas, investigaciones más profundas y, sobre todo, una conciencia colectiva que no permita que el silencio sea la respuesta ante tragedias como la de Loan.

Enrique De Rosa Alabaster.

Enrique De Rosa Alabaster es psiquiatra forense médico legista MN 63406. 

Presidente Asociación  Argentina de Victimología

IG. @enriquederosa