100 días sin Loan: el pacto secreto y desconocido de la familia cuando se apagan las cámaras
Loan Peña desapareció el 13 de junio del 2024.
Archivo MDZHace cien días estábamos en otoño, faltaba menos de un mes para que Argentina vuelva a ganar la Copa América y Loan, un nene jugando en un naranjal, en un pueblito correntino llamado 9 de Julio, desapareció sin dejar rastro. A diferencia de los otros dos hechos, alegres y previsibles, la desaparición de Loan Peña es un acontecimiento brutal que tiene explicación y que deja un manto de dudas sobre la policía y la justicia.
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¿Cien días sin Loan hizo que naturalicemos que un nene de cinco años desaparezca mientras juega en la casa de la abuela? ¿Hizo que naturalicemos que la investigación de un caso nacional no tenga prácticamente avances? Estas preguntas y algunas otras se hizo la cronista Paula Bernini, la cronista de TN que reflexionó sobre su cobertura en 9 de julio durante la desaparición de Loan.
Paula Bernini es una reconocida periodista y cronista. Fue enviada por TN para cubrir el caso Loan. Bernini recuerda que al principio le dijeron: “Andá, seguro que el nene aparece en dos días”. Luego esos días se transformaron en semanas y después en meses.
"Los padres me dijeron que no quieren ver a la prensa, porque plantearon que como no hay noticias los culpan a ellos", Paula Bernini sobre el caso Loan.
“¿Y si todos dicen la verdad? Realmente, por lo pronto no hay una prueba fehaciente que me diga que Carlos Pérez y María Victoria Caillava desaparecieron a Loan, que Antonio Benitez lo entregó. Por supuesto después hago el ejercicio opuesto. ¿Y si todos mienten? Porque un nene de cinco que estaba al cuidado de tres adultos desapareció sin que nadie haya visto nada”, reflexionó Bernini en diálogo con MDZ.
Siete detenidos vinculados a la familia, dos sospechosos bajo arresto por obstaculizar la investigación, 13 mil llamadas a la línea 134 que fue puesta para aportar datos. Todo lleva a un agujero negro, a un callejón sin salidas en el que la pregunta por el paradero de Loan es seguida por un silencio atronador.
“El otro día estaba sentada con el hijo de María Victoria Caillava, exfuncionaria detenida en el marco de este caso y me dijo 'mi mamá no tiene nada que ver' y uno se pregunta: '¿Y si no tiene que ver?'. Después hablás con la hija de Laudelina Peña (tía de Loan) y te dice: '¿Están locos, cómo van a decir que mi mamá va a desaparecer a Loan?' Yo le recordé que ella había dicho que Laudelina mentía, pero me respondió: 'Sí, por miedo'”, narró Bernini.
¿Por miedo a qué o quién? Es una pregunta lícita de hacerse. La respuesta de la hija de Laudelina o las palabras del abogado Fernando Burlando que aseguró que a los padres de Loan “los espera un lugar en el infierno”, dan una sensación permanente de que hay personas que saben algo que no dicen, que hay algo detrás. Pasas las horas, los días y los meses y finalmente ninguna de estas suposiciones lleva a ningún avance en la investigación.
“Todavía no sabemos si estamos ante personas que no son brillantes o estamos frente a gente nos pasa el trapo a todos en cuestión de inteligencia”, se preguntó Bernini y agregó: “Nadie se contradijo en sus testimonios”. Es decir, las versiones de lo sucedido de todos los sospechosos son perfectamente compatibles. A esta altura, todos pueden ser inocentes o tener un plan maestro y no haber dejado huellas. Estamos como cuando empezamos.
¿Qué pasa cuando no hay avances en la investigación? ¿Qué se le dice desde los medios a una sociedad conmovida por la desaparición de un nene de cinco años? Los padres de Loan, acusados directamente por las palabras de su ex abogado, Fernando Burlando, dijeron que no querían que esté la prensa cuando se cumpliera los cien días. Cuando Bernini les preguntó por qué no querían a la prensa, si los periodistas los habían ayudado a visibilizar el caso, respondieron: “Sí, pero ahora que no tienen noticias nos culpan a nosotros”.
Un pacto para no llorar
Paula Bernini contó que los familiares de Loan realizaron un pacto de no llorar en cámara. Toleran el dolor frente a las cámaras y cuando no aguantan más, piden que se apaguen las cámaras, que se valla la prensa y lloran, o eso se supone, porque la mayoría de las veces cuando alguien se quiebra, rápidamente la familia se queda sola.
Cuando desde MDZ se consultó a Bernini el por qué de este tipo de pacto y respondió: “Tiene que ver con la idiosincrasia del lugar, del interior de Corrientes. Deben querer mostrarse fuertes. No les gusta llorar”.
Finalmente esto sucede cuando se apagan las cámaras. El dolor y el silencio. El dolor de una familia que no tiene respuestas y el silencio de una investigación y de una justicia que a 100 días de la desaparición de Loan no tiene noticias del paradero. Los medios, además de no culpar a personas sin pruebas, podemos intentar ayudar a que no se naturalice que en este país, un buen día, un nene de cinco años pueda desaparecer sin dejar rastros y que solo quede el silencio.

