Falsas denuncias de violencia y abuso: el drama detrás de los casos alertados por Victoria Villarruel
Abogados y peritos que defienden a las personas acusadas afirman que existen profesionales que preparan a los niños para mentir para iniciar falsas denuncias de violencia o abuso. La consecuencia es un drama familiar que se inicia con una obstrucción del vínculo con los hijos apenas la madre o el padre inicia la denuncia, con consecuencias irreversibles: depresión, pérdidas económicas, de empleo y, lo más importante, una relación difícil de recomponer entre el padre denunciado y su hijo o hija.
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Las falsas denuncias de violencia de género o abuso sexual existen. La aclaración parece obvia pero el tema amerita introducirse de esta manera en un contexto en el que algunos colectivos feministas lograron imponer en "yo te creo, hermana", que ahora empieza a ponerse en duda inclusive por parte de alguna de sus integrantes como Julia Mengolini.
Durante estos casos se produce sobre los hijos el denominado síndrome de alienación parental. Nancy Pace es fundadora de la agrupación Mujeres Sanas, dedicada a acompañar a los y las afectadas en casos de falsas denuncias de violencia o abuso y explica que ese síndrome ocurre cuando "una madre o un padre a través de estrategias, le mete en la cabeza a su propio hijo el odio hacia el otro progenitor. Esto se da en conflictos durante un proceso de divorcio. El niño empieza a creer en todo esto y le genera un daño psicológico y emocional muy importante a futuro".
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Mediante su agrupación, Pace se sorprendió por la cantidad de casos que comenzó a recibir ya que es una problemática ausente en la agenda pública: "Empecé a darme cuenta que esta problemática es a nivel internacional. Observé entonces que existen muchísimos casos de falsas denuncias en las que se utilizan a los niños como un instrumento, como un objeto y no como un ser. Alguien tiene que defender a los niños. Esto no afecta solo a ellos sino a todo el entorno", explica.
En el caso de que la denunciante sea una mujer que busca obstruir el vínculo entre el padre y su hijo, se agrega además que se rompe el principio de igualdad ante la ley y la presunción de inocencia, ya que la palabra de la mujer es tomada como cierta a priori: "Un padre que pasa por este proceso no puede saber absolutamente nada de su hijo, queda desconectado. Ante cualquier mínima denuncia el sistema le impide tener cualquier información sobre su hijo, mas allá de si descubre que es verdad o es mentira. No hay una igualdad entre mamá y papá", cierra Nancy Pace.
¿Cómo se detectan las falsas denuncias? Esa es la principal dificultad para derribar estas causas que se extienden por inclusive años sin sentencia, mientras el daño familiar avanza. "Hay muy poca investigación académica sobre qué le pasa a un niño que ha sido forzado a participar de una falsa denuncia", explica a MDZ el psiquiatra y perito Oscar Abudara Bini, especializado en casos de falsas denuncias y asesor de padres afectados.
A propósito, el profesional ejemplificó cómo las denuncias pueden avanzar aunque se prueben su falsedad: "Hay dos recursos para que a pesar de eso la causa siga adelante: uno es el formal mediante los abogados y psicólogos, y hay un recurso que se llama alegato de oreja que es cuando van a hablar directamente con el juez, que en clima país que vivíamos en ese momento es muy bravo".
A propósito de los profesionales que intervienen en la construcción de la mentira, la abogada Patricia Anzoátegui, integrante del Observatorio de Falsas Denuncias, advierte: "Tenemos el grave problema de que existen instituciones o psicólogos particulares que asesoran y montan falsas cámaras Gesell para inducir al niño que después pasa por una cámara Gesell oficial, y lo peor es que salen indeterminadas porque se nota la inducción en su discurso pero no la pueden definir". De todos modos, la letrada hace una aclaración clave: "Los niños pueden mentir, pero no pueden sostener la mentira en el tiempo". Pero mientras pasa ese tiempo, el daño ya está hecho y crece.
Hay otros modus operandi para detectar falsas denuncias. Anzoátegui enumera esos patrones: "Hay cuestiones que se repiten desde antes de la denuncia. Impedimentos de contacto constantes, por ejemplo. Es decir, crear situaciones para que el niño no quiera ir con su padre. Esto se plasma en la falsa denuncia pero luego empieza una conducta procesal que se repite. Hay abogados que hacen la misma estrategia: alargan el proceso. En casos de presuntos abusos, no llevan a los chicos a la cámara Gesell, lo retrasan muchas veces hasta que la justicia termina intimándolos para que lo hagan. Con eso lo que consiguen es tiempo y que la restricción se prolongue. Ergo, la justificación para impedir el contacto, porque lo dijo un juez".
El silencio respecto a esta problemática todavía es abrumador, pero hay pequeñas señales de un cambio de época. El "frente de mujeres argentinas contra las falsas denuncias" envió una carta al Senado para reclamar el tratamiento de un proyecto de ley contra este tipo de causas que ya fue presentado por la legisladora Carolina Losada en mayo de 2023.
Mirá el video de la marcha contra las falsas denuncias
A propósito de la clase política, de a poco más dirigentes empiezan a tomar el tema. Días atrás, en el marco del día mundial contra las falsas denuncias, la vicepresidente Victoria Villarruel dejó un mensaje contundente: "Una justicia proclive a las ideologías que siguen destruyendo a nuestro país no puede seguir siendo una opción, no seamos más testigos de la injusticia y cómplices de la degradación de las familias argentinas".
Las falsas denuncias no deben atentar contra la clara mayoría de mujeres que realmente son víctimas de violencia de género, psicológica, económica o de abusos sexuales que tampoco encuentran respuestas en las fuerzas de seguridad y el sistema judicial. Ni hablar del Estado que le dedicó a las mujeres un ministerio entero, mientras las cifras trágicas no hicieron otra cosa que aumentar.