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La pizza de la discordia: El Cuartito, "cancelado" por recibir a Victoria Villarruel

Opositores comenzaron a criticar y a llamar al boicot de El Cuartito luego de que recibiera la visita de la vicepresidenta tras la presentación del Presupuesto 2025.

La emblemática pizzería El Cuartito, uno de los establecimientos gastronómicos más históricos de Buenos Aires, se encuentra en el centro de una controversia después de recibir a Victoria Villarruel, vicepresidenta de la Nación. La visita de Villarruel, quien acudió a la pizzería junto al equipo del Senado tras la presentación del Presupuesto 2025, desató una ola de críticas y reacciones en redes sociales que pusieron en el ojo del huracán al local.

Durante la visita de Villarruel a El Cuartito, ubicado en Talcahuano, ella fue capturada en un video que rápidamente se volvió viral. En este, se puede ver a la vicepresidenta siendo recibida por el personal de la pizzería, que la agasajó con una remera del local y la animó a cortar una porción de pizza, aplaudiéndola como si hubiera realizado una hazaña culinaria.

Este gesto, aparentemente inofensivo, provocó una reacción desmedida entre ciertos sectores opositores que comenzaron a inundar las redes sociales con comentarios negativos y malas reseñas, criticando a El Cuartito por su hospitalidad hacia Villarruel.

La ola de críticas por parte de opositores incluye acusaciones de que el local ahora estaba "ensuciado" por la presencia de Villarruel y su equipo. La oposición, indignada por la visita de la vicepresidenta, calificó la actitud del personal de la pizzería como una falta de respeto y un acto de complacencia hacia un Gobierno que no les agrada.

La situación se agravó al punto que estos usuarios fanatizados comenzaran una campaña de "cancelación" en redes, pidiendo boicotear la pizzería. La indignación es tal que El Cuartito ya ha recibido numerosas críticas injustificadas para bajar su calificación en Google. Mientras tanto, otros usuarios reconocieron a la pizzería por su profesionalismo y la atención que brindó a todos sus clientes, independientemente de su afiliación política.

El debate en torno a la visita de Villarruel a El Cuartito es un claro reflejo de la situación política actual en Argentina, donde incluso un acto de buena intención por parte de la pizzería puede convertirse en un campo de batalla simbólico, afectando a un lugar cuyo nombre ha sido sinónimo de tradición y calidad en Buenos Aires durante años, y que ahora queda envuelto en una controversia debido a un buen recibimiento.