La evolución del equilibrio entre trabajo y vida: “lazy girl jobs”
Conceptos como "quiet quitting" (renuncia silenciosa) y "lazy girl jobs" han surgido como parte de un movimiento más amplio que desafía las normas laborales tradicionales, con la generación Z a la cabeza. Estas tendencias destacan el deseo creciente de un entorno laboral más equilibrado, flexible y saludable mentalmente, lo que está llevando a una reevaluación de lo que significa el éxito en el mundo profesional de hoy.
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Qué son los “lazy girl jobs”
El término “lazy girl jobs”, acuñado por la TikToker Gabrielle Judge, se refiere a trabajos remotos no técnicos que ofrecen un salario decente, requieren mínima interacción con compañeros y permiten un alto grado de flexibilidad. A pesar de lo que sugiere el nombre, estos empleos no se tratan de evitar responsabilidades, sino de priorizar un equilibrio en la vida de las personas. La palabra "lazy" (perezoso) se usa más por su impacto llamativo y provocador, generando un espacio de conversación sobre un cambio cultural más profundo.
En esencia, los “lazy girl Jobs” resuenan con aquellos que desean destacar en su trabajo sin “sacrificar” aspectos de la vida personal. Estos roles permiten a las personas cumplir con sus responsabilidades laborales de manera efectiva, mientras reservan energía y tiempo para actividades fuera del trabajo, que muchos consideran más significativas. Este enfoque desafía la visión tradicional de que el éxito en la carrera requiere un ritmo de trabajo implacable, muchas veces a expensas del bienestar personal.
La brecha generacional
El surgimiento de los “lazy girl Jobs” ha generado debate entre generaciones. Los trabajadores mayores, especialmente los de la generación baby boomer, pueden ver esta tendencia como un signo de pereza o falta de compromiso. Comparan esta actitud con sus propias experiencias de largas horas, lealtad laboral y la búsqueda de promociones. Sin embargo, estas comparaciones no toman en cuenta la naturaleza cambiante del trabajo y los desafíos únicos que enfrenta la fuerza laboral actual.
Es importante no caer en generalizaciones, donde definamos que la generación Z sea perezosa ya que es contraproducente etiquetar de esa manera. Cada nueva generación trae diferentes valores, formas de comprometerse y expectativas que impactan en el mercado laboral. En lugar de centrarnos en lo que los diferencia negativamente, deberíamos reconocer las fortalezas que aportan al entorno laboral, con más consciencia del disfrute y del equilibrio.
Uno de los principales impulsores de la popularidad de los “lazy girl Jobs” es la importancia que se da a la salud mental. La generación Z, a menudo descrita como la más conectada digitalmente, enfrenta un conjunto único de presiones. El constante bombardeo de información, junto con la difusa frontera entre el trabajo y la vida personal, ha llevado a muchos a buscar trabajos que no aumenten su estrés.
Jenny von Podewils, co-CEO de Leapsome, señala que muchos jóvenes profesionales comienzan sus carreras con un fuerte deseo de destacarse. Sin embargo, este entusiasmo puede llevar rápidamente al agotamiento si no se maneja con cuidado. "Los profesionales de la generación Z están ansiosos por dejar su huella, pero también reconocen la importancia de mantener un equilibrio saludable entre trabajo y vida. Los ”lazy girl Jobs” son una respuesta al ritmo insostenible de las trayectorias profesionales tradicionales", explica.
Para muchos en la generación Z, el éxito ya no se mide únicamente por los títulos de trabajo, el salario o las horas trabajadas. En su lugar, se trata de lograr una vida plena que equilibre las responsabilidades profesionales con las pasiones personales y el bienestar mental.

Este cambio no está exento de desafíos. Las empresas deben adaptarse a las expectativas cambiantes de su fuerza laboral si desean atraer y retener a los mejores talentos. Ofrecer arreglos de trabajo flexibles, promover iniciativas de salud mental y crear un ambiente laboral de apoyo ya no es opcional; es esencial.
Cómo pueden adaptarse las empresas
Ante esta nueva realidad, las empresas deben comprometerse a adaptarse a las necesidades de los trabajadores de la generación Z. Aquí hay algunas estrategias que pueden implementar:
- Fomentar la flexibilidad: ofrecer opciones de trabajo remoto y horarios flexibles puede ayudar a satisfacer la demanda de un mejor equilibrio entre trabajo y vida. Esto no solo mejora la satisfacción del colaborador, sino que también puede aumentar la productividad.
- Promover la salud mental: implementar políticas y programas que apoyen la salud mental de los empleados es crucial. Esto puede incluir acceso a servicios de asesoramiento, días de bienestar y un ambiente de trabajo que no glorifique el agotamiento.
- Escuchar y adaptarse: las empresas deben estar dispuestas a escuchar las necesidades y preocupaciones de sus colaboradores más jóvenes. Crear canales de comunicación abiertos y actuar sobre el feedback puede ayudar a construir un entorno más inclusivo y productivo.
- Redefinir el éxito: los líderes deben trabajar para redefinir el éxito en términos que no solo incluyan resultados financieros, sino también el bienestar de los colaboradores. Esto implica valorar el equilibrio entre trabajo y vida y reconocer que un empleado satisfecho y equilibrado es más propenso a ser productivo y leal.
El concepto de ”lazy girl Jobs” puede ser controvertido, pero refleja un cambio más amplio hacia la priorización del equilibrio entre trabajo, tiempo personal y la salud mental. A medida que la fuerza laboral continúa evolucionando, es crucial que los colaboradores reconozcan y apoyen estos valores cambiantes. Al hacerlo, no solo mejorarán la satisfacción y la productividad de las personas, sino que también se posicionarán como organizaciones innovadoras y de vanguardia en un mercado cada vez más competitivo.
* Verónica Dobronich, cofundadora de Gimnasio de emociones.

