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El desafío de Argentina: un país con los mismos derechos para todos

La Prevención del Embarazo No Intencional en la Adolescencia (ENIA) busca prevenir los embarazos en la adolescencia.
Argentina está experimentando una reducción en la tasa de embarazos adolescentes. Foto: Blogspot.
Argentina está experimentando una reducción en la tasa de embarazos adolescentes. Foto: Blogspot.

Ante la presentación del proyecto de ley para la Prevención del Embarazo No Intencional en la Adolescencia (ENIA) asistimos a una discusión en el Congreso de la Nación que tiene planteos un tanto anacrónicos, con datos estadísticos presentados de manera muy poco rigurosa y donde los protagonistas principales: adolescentes, padres, educadores y efectores de salud no somos invitados a participar. 

Soy docente de secundaria desde hace muchos años y los docentes estamos habituados a leyes nacionales que modifican “desde arriba” lo que nosotros “desde abajo” debemos implementar. Tal vez esa tendencia nos ha traído donde estamos hoy: los chicos no llegan a resultados básicos de aprendizaje. Que no se malinterprete, no culpamos a los legisladores, sabemos que es un problema multicausal nuestro deterioro a nivel educativo, sin embargo ante la presentación en la Cámara Baja de tres proyectos de ley sobre el plan ENIA, surge una pregunta obligada: ¿por qué quieren legalizar un plan nacional de prevención de embarazo no intencional, que en todos estos años ha demostrado no ser eficiente y que puede generar daños en la salud de las jóvenes? 

Tal vez esa tendencia nos ha traído donde estamos hoy: los chicos no llegan a resultados básicos de aprendizaje.

Quienes proponen esta ley le atribuyen grandes logros, cuando los datos hablan por sí solos. Si consideramos el informe elaborado por la Dirección Nacional de Salud Sexual y Reproductiva publicado el 2023, la reducción de la tasa de embarazo adolescente en las provincias con el plan ENIA activo fue de -45.60% y sin el plan ENIA de -42.30%. Por otro lado, datos del Ministerio de Economía del año pasado, dan cuenta de menos de 60.000 tratamientos de anticoncepción entregados mediante el plan ENIA versus 100.000 medicamentos otorgados para la interrupción voluntaria del embarazo. Tal vez por eso afirman que “es barato”, sin embargo si el ENIA es -según la una de las diputadas que presentó el proyecto- una política “anti aborto”, ¿por qué entonces es tan evidente su bajo nivel de aceptación entre las jóvenes? 

La diputada Carrizo de la UCR dijo que presentaban un plan nacional “porque las provincias no lo habían hecho bien”, sin mayores explicaciones. Cuando es evidente que la Argentina está experimentando una reducción en la tasa de embarazos adolescentes y la ventaja del plan no parece haber sido tan notablemente exitosa como para transformarlo en ley nacional como afirman. Para quienes no han escuchado sobre lo que pasaba en las escuelas de todo el país desde el gobierno de Macri hasta este año, el plan ENIA fue una política pública que combinaba áreas de salud y educación para “prevenir embarazos adolescentes”. El plan ENIA llegaba al aula a partir de los “consejeros” que, sin depender de ninguna autoridad de la escuela, tenían contacto con los chicos en espacios reservados -no eran clases- y en esos espacios les recomendaban métodos anticonceptivos de tipo transitorio de corta o de larga duración, de emergencia (pastilla del día después) y permanente o quirúrgica (para mayores de 16 años ligadura de trompas o vasectomía).

Quienes proponen esta ley le atribuyen grandes logros, cuando los datos hablan por sí solos.

Todo esto se desarrollaba en los secundarios de todo el país sin control de ninguna autoridad de los establecimientos educativos, sin evaluaciones de desempeño ni seguimiento posterior.  Muchos padres se preguntarán acerca de la acreditación profesional de estos consejeros, considerando que los métodos anticonceptivos eran ofrecidos por el ministerio de Salud y se recomendaban a través de ellos. Sin embargo sobre este aspecto no hay información disponible, sólo supimos que le dieron de baja a más de 600 contratos este año, pero no sabemos exactamente qué formación tenían como para asesorar en un tema tan delicado. 

Aún más, muchos nos preguntamos si se consideró el impacto que tiene sobre la salud de las mujeres este tipo de productos ofrecidos con mucho acento en el plan ENIA, y nuevamente surgen más interrogantes: 

  • ¿Alguno de los postulantes de esta ley consideró seriamente que el implante subdérmico con base en etonogestrel, cuyo nombre comercial es Implanon NXT, según una disposición 2888.15 del Boletín Anmat, establece que no hay estudios clínicos realizados en mujeres menores de 18 años de edad, por lo tanto no debe ser utilizado por menores de edad y que aún así dentro del plan ENIA se aconseja utilizarlo? 
  • ¿Tomaron en cuenta que los métodos anticonceptivos hormonales, incluidos los implantes subdérmicos, funcionan liberando hormonas como la progestina, y que pueden influir en el estado de ánimo y el bienestar psicológico de quienes los utilizan? 

Y aquí entramos al tema que realmente preocupa a las adolescentes a nivel mundial (basta chequear las tendencias en redes sociales). Un estudio reciente realizado por la Universidad de Copenhague, ("Association of Hormonal Contraception With Depression" realizado por Skovlund et al. (2016) reveló que existe una relación directa entre los métodos anticonceptivos hormonales y los cuadros depresivos, cáncer, trombosis venosa, e infertilidad. La investigación danesa abarcó todo el país europeo con la más que representativa muestra de un millón de mujeres, de entre 15 y 34 años, a lo largo de 13 años. Los resultados impactaron fuertemente en la sociedad europea, generando esta nueva discusión sobre la salud de las mujeres, llevando a miles de ellas a rechazar los métodos anticonceptivos que el plan Enia pontifica como “la solución” al embarazo adolescente

Todo esto se desarrollaba en los secundarios de todo el país sin control de ninguna autoridad de los establecimientos educativos.

En vistas de este panorama, desde el aula, nos quedan muchas dudas estimados legisladores: 

  • ¿Por qué en Argentina se quiere imponer con fuerza de ley una forma invasiva de anticoncepción que es problemática y con consecuencias dañinas sobre la salud de las mujeres?
  • ¿ Por qué se quiere imponer una mirada única sobre la mejor forma de prevención del embarazo adolescente

Y finalmente ¿Por qué el Estado no respeta los procesos individuales y el desarrollo personal de millones de jóvenes, y en cambio superponen estructuras sobre el proyecto de vida de sus familias sin beneficiar la capacidad de toma de decisiones que esperamos que todo ser humano pueda desarrollar especialmente en la etapa juvenil? 

No tenemos margen para otro fracaso en la educación de las nuevas generaciones.

Marcela Errecalde

* Marcela Errecalde es profesora de historia especialista en DDHH y cofundadora del Colectivo de Mujeres Libres y Soberanas.