Cumplió su sueño de ser una Leona y hoy se dedica a su marca de ropa: la historia de Sofía Román
Perseverancia, la clave de su éxito. La vida de Sofía Román estuvo marcada por desafíos que ella misma se ponía y, al final del día, lograba cumplir. De adolescente, resaltó en el hockey y fue seleccionada para jugar en Las Leonas, equipo al cual perteneció por años. Sin embargo, tras una grave lesión, decidió cambiar su rumbo y hoy se dedica de lleno a su marca de ropa, dentro de la cual vuelca toda su trayectoria.
Nacida en Mar del Plata, sus distintas profesiones le han permitido viajar por todo el mundo: desde participar en torneos y mundiales, hasta estudiar en Nueva York, trabajar para Vogue en México y organizar un desfile masivo. Hoy ya está consolidada en Buenos Aires con su familia, a punto de casarse y marcando el futuro de su sello de ropa, que planea extender a todo el país. En diálogo con MDZ, Román recordó ese largo recorrido que supo construir en cortos años.
Video: entrevista a Sofía Román
¿Cómo arrancó tu pasión por el hockey?
Como que hice de todo en mi vida y en muy poco tiempo. Fui deportista de alto rendimiento, mi pasión por el hockey arrancó de muy chiquita, o sea, yo ya tenía cinco años y vivía con un palo de hockey en la mano. Ahí empecé a jugar en el colegio, después me uní al club de Mar del Plata y ahí empecé como a motivarme cada vez más con el deporte, y me fanaticé ya de chica. Me entrenaba aparte, miraba a Las Leonas por por la tele siempre. Ya desde chiquita me había puesto un objetivo, que era para mí era cumplir un sueño y lo pude lograr. Estoy súper feliz y agradecida de haber vivido toda esa etapa deportiva.
¿Cuál fue el primer equipo de hockey profesional que pisaste?
El primer equipo profesional... Bueno, empecé jugando en el seleccionado de Mar del Plata, Tandil y Bahía Blanca. Y ahí, en ese torneo que jugamos con todas las provincias argentinas, me seleccionaron a los 16 o 17 años para jugar en Las Leonas, así directo. O sea, como que me salté un poquito la etapa del sub 21 porque llegué primero al mayor. Y ahí, cuando llegué al plantel superior, era la más chica de todas y jugué torneos como, por ejemplo, la Champions Trophy. Preolímpicos en China, Panamericanos, Sudamericanos.
Cuando estaba jugando el Mundial en Boston, que estaba en el sub-21, una sudafricana me quebró la mano en el medio del Mundial. Uno entrena cuatro años para jugar un Mundial, o sea que lesionarme en ese momento fue para mí terrible y ahí decidí: 'bueno, este es el final, no quiero seguir jugando'. Tuve como 8 meses de recuperación, fue terrible para mí, anímicamente y también físicamente, y decidí que quería estudiar moda, porque siempre fui medio apasionada de todo lo que es el diseño, telas. Siempre fui como bastante creativa.
¿Qué edad tenías en ese entonces?
Tenía 22 años. O sea, yo jugué de los 17 hasta los 22, 23 años. Y ahí me fui a estudiar a Mar del Plata, yo soy marplatense, y ahí estudié diseño. Ahí empecé a tener una marquita también medio como de alta costura, tenía en su momento como un showroom que no se usaba y hacía sastrería para clientas importantes.
Después de ahí, sentí que Mar del Plata tenía un techo y yo quería seguir aprendiendo, siempre fui una persona de muchos desafíos y grandes desafíos. Y dije: 'bueno, me voy a estudiar a New York'. Dejé mi local a cargo con una persona, me fui a estudiar a New York, a terminar la carrera en Brooklyn.
Fue como un golpe fuerte, porque de repente fue de tener trayectoria en Mar del Plata o en el deporte, a que no te conozca nadie. Fue una experiencia espectacular porque se me abrieron las puertas en un montón de aspectos. Por ejemplo, laburé para Vogue México como estilista, después tuve la oportunidad de hacer una especie de desfile en una terracita en el Soho. Se me ocurrió armar un evento, yo tenía mi marca ya en Mar del Plata, conocía a diseñadores de acá de Buenos Aires y dije: 'es la oportunidad como para hacer un poco de ruido'. Sentía que tenía un montón para ofrecer y me puse como esa meta.
Iba por la calle preguntando si algún fotógrafo me quería cubrir el evento o hablaba con alguna marca de bebidas para que venga a cubrirlo. La verdad que lo terminé haciendo, fueron como 200 personas y fue un éxito. Imagínate de Mar del Plata a estar en New York fue hermoso.
Ya a su vez, bueno, yo soy mamá de tres hijos, y ahí en ese momento quedé embarazada de mi primer hijo y como madre primeriza tuve un poquito de miedo, me tuve que volver a Argentina a tener a mi primer bebé. Y ahí tuve unos años de maternidad full, tuve tres chiquitos como muy seguidos y me encargaba simplemente de ellos, me quedé en casa un par de años porque obviamente tener tres hijos no es fácil, es mucha demanda. Pero siempre en mi cabeza tenía pensado en algún momento volver a salir a trabajar. Nunca dejé de soñar, pero sí me permití ese momento como de stop y dedicarme a los chicos.
¿Me contas de tu marca?
Me separé del papá de los chicos y ahí conocí a mi pareja actual. Yo le conté toda mi historia deportiva, le contaba, y él me decía 'bueno, gorda, vos tenés que que salir de vuelta, tenés un montón de cosas para dar y que la gente como que te tiene que conocer'. Hoy en día es mi socio de la marca, y lanzamos esta marca de vestidos, que son vestidos de fiesta, piecitas únicas que tiene por ahí un aspecto un poquito más internacional porque es diferente, desde la molía, las telas. Tiene mucho trabajo.
¿Cómo se llama la marca?
Sofía Román Atelier. Empezamos este proyecto que la verdad que estamos muy contentos porque no solo hacemos vestidos de fiesta, hacemos vestidos de novia, civiles, sastrería, vestidos a medida. Y tenemos ganas como de expandirnos cada vez más.
¿Por ahora sólo están acá en Buenos Aires?
Por ahora estamos acá en Buenos Aires, me gustaría estar en Mendoza también, posiblemente. Pero sí, hoy en día, bueno, tenemos mucha llegada a todo el país por las redes sociales, también estamos ahí intentando vender fuera de Argentina. Estoy súper contenta y agradecida de poder llevar a cabo este proyecto tan lindo en el cual me siento hoy como súper madura para encararlo.
¿Cuándo lo arrancaron?
Y esto lo arrancamos hace un año, menos de un año. Hace re poquitos. Yo es como que ya tenía trayectoria en lo textil, obviamente laburé para otras marcas, tuve otra marca también. Pero como que nunca sentía que era lo que yo quería hacer, y creo que llegó el momento de explayarme.
Y creo que me agarró en un momento en donde hoy estoy emocionalmente bien, madura. Y todo lo que hay en una prenda son todas mis vivencias como madre, como deportista, como diseñadora. Estoy re orgullosa de haber logrado esta marca, que le tenemos mucha fe y que, sobre todo, está hecha con amor, calidad y las prendas son muy artesanales y que llevan tiempo confeccionarlas.
¿Quiénes son tus principales compradoras? ¿Son mujeres más o menos de qué edad?
Yo tengo como una amplia variedad de clientas porque también hago a medida. Vienen desde quinceañeras hasta madrinas de casamiento, abarcamos todas las edades, pero es una marca que es bastante sensual.
Yo lo que veo es muy sensual, pero también sutil, romántico, con un toque elegante.
Sí, sí, yo creo que ese es el equilibrio. Desde la moldería, la confección del vestido, es una marca como vos decís elegante, que se la puede poner cualquier persona, también versátil, es bastante ecléctica. Entonces, hay que animarse a usar texturas nuevas, bordados que por ahí son inusuales. Somos bastante vanguardistas en lo que hacemos.
¿Pensas dedicarte a confeccionar vestidos solamente?
La idea, obviamente, es que cuando uno arranca un proyecto primero quiere instalar un producto que esté completamente segura que funciona. Mi proyección es armar una marca que abarque diferentes tipos de prendas, ahora en poco tiempo vamos a sacar una tienda nube en donde van a poder también adquirir pantalones, faldas. Lo estoy armando de a poco, pero sí, la idea es como expandirnos cada vez más. Lo cual no es fácil, lleva todo mucho mucho laburo. Arrancamos hace poco y estas piezas llevan tiempo. Vamos a armar otra línea, por ahí un poco más accesible.
Vos me comentabas que tomabas toda tu experiencia, como madre y como jugadora en esta nueva carrera como diseñadora. ¿Qué del hockey tenes presente hoy en este mundo de la moda?
A mí el deporte me marcó muchísimo en mi vida y me hizo mejorar como persona. El deporte hoy lo aplico en mi vida, a mis hijos, en mi trabajo. Un deporte alto rendimiento requiere de mucho sacrificio, de tolerar la frustraciones, esta inestabilidad de que por ahí no sé un día jugas mal, otro día juegas bien, un día te sacan, al otro estás. Es aprender a frustrarse, aceptarlo. A mí me convirtió en una persona con mucha fuerza, el no rendirse nunca y seguir soñando siempre , yo siempre soy una persona que se pone desafíos, más allá que en el camino por ahí me equivoque, acepto que es parte del resultado final, entonces es como seguir para adelante, no rendirse nunca.
¿En qué te inspiras para hacer los vestidos?
Yo soy bastante como atípica en qué me inspiró. Me inspiro en cómo me gustaría vestir a esa mujer fuerte, esa mujer canchera. Que también esté cómoda, creo que pasa por ahí. Soy bastante ecléctica en mi vida, con mis emociones, entonces traslado toda esa locura linda en una prenda.
Todo bordado a mano, le pongo mucho énfasis en todo lo que es el interior de la prenda, como que necesito que quede perfecta. Genero desde el textil, desde la base hasta hasta el bordado de la prenda. Acentuamos mucho las curvas de la mujer. Desarrollamos la moldería, el textil. Hay mucha mezcla de texturas. A la tela la mezclamos con cuero, cadena como que tiene mucho laburo.
¿Cuánto tardas en confeccionar los vestidos?
Un vestido largo me lleva 15 días más o menos, es bastante rápido porque como cuento con mi propio taller, mi propio equipo. La persona indicada que cose telas de alta costura, la persona que hace sastrería, la bordadora, como que todo está in house, está dentro, entonces es mucho más fácil y más rápido. Pero depende la complejidad del vestido. Y hago vestidos de novia.
Me enteré que te estás por casar. ¿Queres hablarme de tu casamiento?
Me voy a casar en noviembre con Cone Bourel, que es mi socio y mi pareja. Nosotros somos una familia ensamblada. Yo tengo tres hijos y bueno Cone tiene uno más, entonces como que tuvimos ahí que explicarle a los chicos que de repente íbamos a unir dos familias. Al principio costó un poquito, pero después los súper naturalizaron. Mis hijos aman a Cone, o sea, como que tenemos un equipito hermoso en casa y se dio naturalmente.
Pero sí, nos casamos el 16 de noviembre. Obviamente ya me hice el vestido. Voy a usar varios, como que voy a tratar de no sé ponerme un segundo look . Y a Cone también le voy a hacer el traje, como también hago sastrería, y por ahí en una de esas después incursiono lo que es hombres. Así que estamos armando todo eso también. Nos en Malloy’s, que es uno de sus restaurantes.


