La Inteligencia Artificial, una herramienta para la educación inclusiva
Educación inclusiva, un gran desafío para los docentes, si nos remontamos un poquito a la historia debemos reconocer que la educación especial surge; como todo por necesidad; los niños, niñas y adolescentes con alguna discapacidad eran escolarizados en centros específicos según la “patología” que poseían. Esa era la mirada asistencialista enfocada en una educación mediada por la medicina, algunos autores la han reconocido como un modelo rehabilitador, este tipo de educación contaba con docentes que conocían acerca de las discapacidades y existían escuelas para tal fin.
Los diferentes avances en la sociedad nos lleva a reconocer a la discapacidad desde un modelo social, el cual se encuentra enmarcado en la Convención internacional de los derechos de las personas con discapacidad. Este modelo social reconoce a la discapacidad como la interacción de un sujeto con el medio ambiente y las barreras que éste presenta. Es decir, la persona no tiene una discapacidad sino que la discapacidad es un estado o circunstancia social. A partir de esta concepción los hombres y mujeres poseen diversidad funcional.
Bajo esta perspectiva, en un principio, la Ley Federal de Educación N° 24195 (1993), comenzó un cambio metodológico, el cual fue posteriormente reforzado por la Ley de Educación N° 26206 (2006). Esta mirada en educación marcó un antes y un después en las escuelas, a partir de este paradigma, en todas las aulas habitan estudiantes con diferentes capacidades.
¿Cómo el docente enfrenta estos desafíos?, se escucha por los pasillos de las escuelas: “no estoy preparado para esto”, “no viene la maestra de inclusión, ¿qué hago hoy?”. La palabra "inclusión" se utiliza con frecuencia en el ámbito de la educación. No obstante, su aplicación efectiva dentro de las aulas sigue siendo un desafío.
Cuando hablamos de los desafíos de la inclusión en las aulas, nos referimos a la preparación del profesorado para estas situaciones. Si bien en los últimos años algunas carreras docentes han incorporado la temática de la discapacidad en sus planes de estudio aún no es una práctica generalizada en los diseños curriculares. Por lo cual muchos docentes carecen de herramientas necesarias para atender de manera adecuada a los estudiantes con discapacidades. Esta falta de formación y preparación docente se traduce en que se debe confiar en el sentido común y en la capacidad de empatizar para intentar brindar los conocimientos y desarrollar habilidades en todos los estudiantes.
Volviendo a las aulas, el sistema educativo nos brinda un profesor o profesora de educación especial para acompañar al estudiante y al docente. Sin embargo, la realidad es que no hay suficientes docentes de educación especial, por lo que un estudiante solo tiene este acompañamiento una o dos veces por semana, ya que el docente de educación especial debe repartirse entre varias escuelas, a menudo con una gran cantidad de niños, niñas y adolescentes a su cargo. En este contexto los docentes se encuentran pensando con frecuencia en cómo dictar la clase y cómo adecuar actividades para los estudiantes con diferentes capacidades.
En este escenario, surge el uso de la IA como una prometedora herramienta que enriquece y facilita la labor docente.
La IA es una poderosa herramienta que nos brinda la posibilidad de interactuar con chatbot especializados en diversas áreas, podemos definir nuestra necesidad especificando detalladamente lo que buscamos y seguramente ella nos brindará información acorde a lo que solicitamos. Por ejemplo, se nos presenta la situación en que la docente de educación especial debe ausentarse por una semana. Tendremos que diseñar las clases pensando en la heterogeneidad del aula y en especial en ese estudiante que posee barreras específicas derivada de una discapacidad, podemos interactuar con la IA describiendo en su Prompt la situación de enseñanza, especificando características del estudiante, contenido a desarrollar, tiempos y ella seguramente nos ofrecerá una secundaria didáctica para ser aplicada. Con esta sugerencia, el docente deberá pensar y discernir si es posible su ejecución, siempre contextualizando la situación del estudiante.

Una de las características del ser docente, es la capacidad de sentir, percibir, observar. Es la posibilidad de estar presentes en el momento justo, en el centro del hecho educativo, creando un vínculo estrecho entre el conocimiento y el estudiante. Este espacio de interacción es parte de la realidad, no de la virtualidad. Es por ello que la tecnología siempre será una poderosa herramienta, que el docente debe apropiarse para su beneficio. Aunque la tecnología puede ser un valioso complemento, el sentir es una cualidad exclusivamente humana, y la educación se mueve a partir de las emociones.
En la era de los avances tecnológicos, la educación no puede quedarse al margen, ya que preparamos a los jóvenes para un futuro incierto que, sin dudas, estará mediado por la tecnología. Por ello, la educación debería ser la primera en generar espacios de aprendizaje mediados por IA.
Para quien les escribe el uso de la IA como estrategia didáctica fue una forma de lograr bajar las ansiedades, miedos y frustraciones, siempre en compañía de los profesionales especializados en educación especial, de las familias y de los niños, niñas y adolescente que confían en nosotros, en los docentes, quienes estamos para acompañar el proceso de enseñanza y aprendizaje.

* Carla Laura Milani. Profesora en informática y administración, diplomada en gestión de instituciones educativas, especialista en educación y TIC, experta universitaria en inclusión de personas con discapacidad.

