La devastadora realidad que dejó en evidencia el femicidio de Catalina Gutiérrez
Néstor Soto fue condenado a prisión perpetua por el femicidio de la influencer.
Instagram @cata.gutierrez
Este brutal asesinato de la influencer destaca la urgente necesidad de comprender y combatir la violencia de género, exponiendo la gravedad de un problema que trasciende fronteras y contextos, afectando a mujeres en todo el mundo. El femicidio, la expresión más brutal de la violencia contra las mujeres, no surge de forma aislada, ya que en la mente del criminal se entrelazan diversas motivaciones que lo impulsan a cometer actos atroces.
En la raíz de este crimen se encuentra una profunda desigualdad de poder y una arraigada discriminación de género. El femicida percibe a la mujer como un objeto de posesión, alguien que le pertenece. La autonomía e independencia de la víctima son vistas como amenazas a su control, lo que lo impulsa a ejercer dominio sobre ella y anular su voluntad.
Los celos obsesivos y patológicos juegan un papel crucial. El femicida, consumido por celos posesivos, puede interpretar cualquier interacción o relación de la mujer con otras personas como una ofensa personal. Además, una baja tolerancia a la frustración es común entre los femicidas. La pérdida de control sobre la mujer, percibida como una posesión, puede desencadenar una furia extrema que termina en tragedia. Finalmente, suelen distorsionar el concepto de amor, confundiéndolo con posesión y control. Cosifican a la víctima como un objeto de su propiedad.
Dinámicas recurrentes en el femicidio
En el caso de Néstor Soto y Catalina Gutiérrez, la dinámica de la relación se vio distorsionada por patrones de control y posesión. Esta situación es común en este tipo de crímenes, donde la confianza y el conocimiento mutuo que se generan en el contexto de una relación cercana son utilizados de manera retorcida por individuos con tendencias posesivas, misóginas y violentas.
En el caso de Catalina Gutiérrez, las redes sociales pueden haber exacerbado la situación. La exposición constante a la vida pública de la víctima puede intensificar los sentimientos de celos y posesividad en individuos emocionalmente vulnerables. Además, la idealización de la víctima y la percepción de una relación personal más cercana de lo real pueden alimentar las fantasías obsesivas y el control del perpetrador.
Las cosas por su nombre
El asesinato de Catalina Gutiérrez nos enfrenta a la cruda realidad del femicidio. Comprender las complejas dinámicas que motivan estos crímenes es esencial para desarrollar estrategias de prevención efectivas. La educación en igualdad de género, la promoción de relaciones sanas y equitativas, el fomento de masculinidades no violentas y la detección temprana de conductas de riesgo son pilares fundamentales para construir una sociedad libre de violencia contra las mujeres.
* Lic Eduardo Muñoz. Criminólogo y criminalista. Especialista en prevención del delito. Consultor de seguridad integral
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