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Prohíben el uso de un agroquímico clave para la industria de los cultivos

“Los agrotóxicos producen graves daños en la salud”, fue lo que afirmó el presidente de la Cámara de Diputados de la provincia.
El glifosato es un agroquímico clave en la industria agrícola Foto: Shutterstock
El glifosato es un agroquímico clave en la industria agrícola Foto: Shutterstock

El presidente de la Cámara de Diputados de la Provincia, el médico Oscar Herrera Ahuad, afirmó que “los agrotóxicos producen graves daños en la salud”, en el marco de la prohibición del glifosato.  De su parte el titular del Instituto de Macroeconomía Circular Roque Gervasoni sostuvo que “los agrotóxicos producen retrasos en el desarrollo, enfermedades intestinales y daños en el hígado y riñones. Profesionales realizan un trabajo de investigación que muestra que bioinoculante reemplaza a los agrotóxicos.

El presidente de la Cámara de Diputados de la provincia de Misiones y ex gobernador Oscar Herrera Ahuad sostuvo que “hay que seguir trabajando en la reconversión y la disminución paulatina de la utilización de los agrotóxicos”. Además, agregó: “Me importa la salud. Tuve la oportunidad de trabajar como médico en la localidad de San Pedro y de ver los estragos que provocan los agrotóxicos”.

“Claramente hay un tiempo para generar esa reconversión e ir hacia un sistema mucho más amigable con la salud y con el ambiente”, remarcó. En declaraciones a FM Santa María de las Misiones 89.3 de Posadas dijo que “en nosotros deberá estar la responsabilidad de ofrecer un producto alternativo que permita pasar todos los estándares necesarios para ser utilizados".

Por qué se legisló la prohibición del glifosato

La Cámara de Diputados de la provincia de Misiones prohibió el uso del glifosato y estableció un período de dos años de transición para que los productores se adapten a nuevos sistemas de control de malezas. En Misiones, el glifosato, se usa principalmente en los cultivos de té, yerba y tabaco, así como en producción frutihortícola. El glifosato está prohibido parcialmente en países como Austria, Francia, Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo y Alemania.

De su parte el presidente del Instituto de Macroeconomía Circular de Misiones (IMAC), Roque Gervasoni, defendió la prohibición del glifosato y los herbicidas químicos en Misiones, que entra en vigencia plena en julio del 2025. “Produce retrasos en el desarrollo, enfermedades intestinales, daños en hígado y riñones. Ha sido considerado cancerígeno por la OMS y la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer”

El presidente del IMAC agregó que “si se traga una gran cantidad, el glifosato puede causar náuseas y vómitos. Puede ser muy irritante si se queda en la piel o los ojos. El glifosato ha estado relacionado con los efectos respiratorios (el pulmón y la nariz), como la irritación en la nariz o el asma, en la gente que usa productos con glifosato”.

Gervasoni dijo que “además el uso de glifosato tiene graves impactos en el medio ambiente, puesto que contamina los suelos y el agua y afecta a otros seres vivos como organismos acuáticos desde algas microscópicas hasta peces y moluscos, pasando también por las ranas y sus renacuajos, y organismos del suelo”. Además, remarcó que “el herbicida altera la capacidad de micorrización de los hongos arbusculares y desregula la expresión de genes implicados en procesos como el metabolismo de los aminoácidos o vías relacionadas con detoxificación”.

Bioinoculante como reemplazo los agrotóxicos 

La licenciada en genética Patricia Schmid, la ingeniera Forestal Silvina Berger, y la bioquímica Ana Mari López son protagonistas de un trabajo que ya acumula reconocimiento nacional. El año pasado el equipo logró uno de los cinco Premios Arcor a la Innovación, cuya distinción se llevó a cabo mediante una evaluación conjunta con el Ministerio Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (MINCyT).

Los resultados responden a una década de investigación y ensayo en el Laboratorio de Bioinsumos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) de Montecarlo, municipio ubicado a unos 170 kilómetros de Posadas, capital de Misiones. En tanto, el experimento también demandó salir del laboratorio y realizar un relevamiento de campo. En declaraciones al sitio web Estación Plus Noticias, Patricia Schmid dijo: “Fuimos a yerbales agroecológicos, yerbales con manejo químico, a plantaciones de araucarias de diferentes edades de plantación y básicamente lo que hicimos fue espiar en la naturaleza que está existiendo en la biodiversidad de microorganismos y nos concentramos en buscar cepas de hongos y bacterias que tengan una capacidad de promocionar el crecimiento vegetal”; dijo que Patricia Schmid,

El proyecto, que todavía no llega a una producción a gran escala, tiene espíritu agroecológico. “Aspiramos a que en las plantaciones de yerba mate no se utilicen más químicos sino bioinsumos o prácticas más amigables con el medioambiente. Es decir, pasar a un cultivo orgánico o ecológico de yerba mate”, señaló la profesional al tiempo que lamentó la falta de recursos para avanzar en una siguiente etapa.

En esa línea, se remontó a los inicios y el desarrollo del trabajo: “Estamos trabajando en esa línea de bioinsumo hace más de diez años con diferentes financiamientos del Estado nacional”. Además, agregó: “Tuvimos una financiación de la Ucar (Unidad para el Cambio Rural) para la primera etapa del proyecto; y en la segunda etapa fue un financiamiento de Cofecyt (Consejo Federal de Ciencia y Tecnología), en el cual nosotras nos enfocamos en buscar cepas nativas tanto de hongos como bacterias que ayuden al crecimiento tanto de plantaciones de yerba mate como de araucarias”.

“En esa etapa obtuvimos diez cepas, cinco de bacterias y cinco de hongos, que tienen capacidad de promover el crecimiento. Hicimos pruebas en plantines de yerba mate y la verdad que los resultados fueron alentadores; con algunos tratamientos las plantas aumentaban un 50 % el crecimiento en altura y tallo”, describió Schmid. Respecto a las mediciones, sostuvo el experimento duró tres meses: “Nosotras hicimos la inoculación con estas cepas y medimos una vez por mes todos los parámetros, altura, tallo, contenido de clorofila de la planta; y al final del experimento cortamos la planta y analizamos el peso aéreo, todo lo que es hojas y las raíces; en total nuestro experimento con plantines fue de 75 días”.

El trabajo de campo, con amplio beneficio para la economía, la salud y el medioambiente se estancó en una excelente idea, ante la falta de financiamiento. Dar el siguiente paso, según estimaron las profesionales, contempla un presupuesto de unos 7 millones de pesos. “Lo que tenemos es una tecnología diferente, cultivos puros de hongos y bacterias completamente identificados. Tenemos la capacidad de escalar estos bioinsumos y tener mayor cantidad de litros, sino también contamos con la capacidad para tener este servicio a diferentes productores que lo quieran aplicar. O si algún producto quiere que en su yerbal busquemos hongos y bacterias, podemos brindar ese servicio”, indicó.

“Apuntamos a que este bioinsumo pueda reemplazar el uso de químicos; si bien puede ser complementario. Nos quedamos en la etapa de investigación. Tenemos nuestras cepas nativas que funcionan. La idea es poder salir del laboratorio, tener mayor capacidad de producir estos bioinsumos y que estén disponibles para el productor, para pasar a una producción más amigable con el medio ambiente”, aseveró Schmid.