Meritocracia y nuevas tecnologías: el rol de “lo humano” para no quedarse afuera
La meritocracia reconoce y celebra el esfuerzo personal, el talento y la dedicación, y al hacerlo fomenta un entorno donde todos tienen la posibilidad de alcanzar sus metas. En un contexto como el actual, las nuevas tecnologías como ser la inteligencia artificial pueden poner en jaque a las personas, haciéndoles creer que al no saber usarlas, el futuro puede no ser tan prometedor. Incluso, puede afectar su motivación y posibilidad éxito en el ámbito laboral y personal. Y aunque es cierto que la automatización y la digitalización pueden cambiar la forma de trabajo y presentar nuevos desafíos, es importante recordar que la tecnología es una herramienta poderosa que puede ayudar a potenciar el desempeño de las personas si sabemos como abordarla.
Partiendo de la idea de que la motivación y la posibilidad de éxito siguen siendo aspectos fundamentales en cualquier entorno laboral, incluso en un mundo cada vez más tecnológico, la clave estará en saber adaptarse estratégicamente. Aquí será clave adquirir nuevas habilidades y aprovechar las oportunidades que la tecnología puede ofrecer a fin de mejorar la eficiencia, la productividad y la creatividad, dando forma a nuestra marca personal. Esto no significa que deba tomar miles de cursos o saber usar programas muy sofisticados, sino aprehender lo básico necesario para poder ser útil en el entorno que viene.
Es decir, ser consciente de las cosas que puedo hacer y las que no y actuar en consecuencia. Tomar un curso sencillo y hasta online de manejo de Word por ej. puede ser muy valioso si lo acompañamos de un perfil proactivo al hora de buscar un empleo. La idea de marca personal puede sonar grandilocuente, pero hay es importante saber que todos tenemos una marca personal si lo pensamos como la reputación que tenemos para con el otro, ya sean jefes, compañeros de trabajo o amigos.
En un entorno tecnológico en constante evolución, la motivación personal, la pasión por lo que se hace y la capacidad de adaptación son factores que seguirán siendo determinantes para alcanzar el éxito.
Otro punto para destacar es que el mérito no es un concepto estático, es decir, debe adaptarse para abordar las complejidades de la cuestión humana, reconociendo las diferencias y necesidades individuales. La inclusión de la dimensión humana implica no solo evaluar habilidades técnicas, sino también tener en consideración algunas cualidades, tales como la resiliencia, la empatía y la ética profesional. Estos atributos no solo diferencian a los seres humanos de cualquier inteligencia artificial, sino que son claves para evaluar a las personas entre sí.
Al proyectar hacia el futuro, es crucial que las sociedades mantengan un equilibrio dinámico entre el mérito, la tecnología y la cuestión humana. Esto no solo asegurará un crecimiento económico sostenible y una innovación continua, sino también el bienestar general.
En conclusión, podemos decir que el mérito y la cuestión humana no son conceptos antagónicos, sino complementarios. Cuando se combinan de manera efectiva, ofrecen un camino hacia un futuro próspero y con posibilidades en el que se apuesta a que todos los individuos tengan la oportunidad de desarrollar su potencial al máximo.
* Sol Estefanía Arance. Abogada, directora Estudio Arance.

