Educación

Los valores, virtudes, y las miradas desde el alma: ¿dónde están en la educación en la IA?

Dos educadoras reflexionan sobre el uso de la IA en las escuelas, la formación y perfeccionamiento que requiere el docente para implementar esta herramienta tan poderosa en el aula.

Carolina Paganini y Erica Miretti miércoles, 10 de julio de 2024 · 07:01 hs
Los valores, virtudes, y las miradas desde el alma: ¿dónde están en la educación en la IA?
La sustitución que puede darse en las habilidades que debemos usar y seguir o no enseñando, qué cosas puede reemplazar la Inteligencia Artificial y cuales no. Foto: Shutterstock

Nadie que hoy esté en educación e intente estar formado, desconoce todo lo que ya está, y se viene en relación a la inteligencia artificial y el impacto que esto conlleva para el mundo en general, para la educación en particular, y ni hablar en las escuelas y sus ecosistemas. Podríamos hacernos muchas preguntas acerca de lo que esto implica, siendo casi imposible hacer futurología en un contexto tan problematizado, dado que los seres humanos no dejamos de sorprender en ningún sentido, basta con ver la noticias, buenas y malas.

Tenemos el problema de la brecha digital, la resistencia o no de los  profesionales de la educación, el uso y abuso de los estudiantes, la sustitución que puede darse en las habilidades que debemos usar y seguir o no enseñando, qué cosas puede reemplazar la Inteligencia Artificial y cuales no, (solo por citar algunos de cientos de debates que hoy cobran  protagonismo). En donde si podemos es cuando no se usa y no tenemos dudas como educadoras que es una temática que no podemos omitir, muy por el contrario hay que ponerla sobre la mesa y usar una lupa potente para su análisis. Pero hay algo que queremos rescatar y poner a la luz. Es lo que pasa realmente en la realidad de las aulas, que llegan hasta el nivel terciario y universitario.

Tenemos el problema de la brecha digital, la resistencia o no de los  profesionales de la educación, el uso y abuso de los estudiantes.
Foto: Santiago Tagua/MDZ.

La cotidianidad de nuestros jóvenes

Es ahí donde vemos una absorción de necesidades inventadas en las redes que nadie pero nadie, puede cumplir, un egocentrismo que no condice con la autoestima y amor propio, códigos de amistad que ya no vemos, naturalización de términos que denotan que no soportan las diferencias, falta de autoconocimiento y reflexión sobre nuestros actos. 

Por eso debemos recordar que nuestros jóvenes nos piden ayuda para poder poner en palabra lo que sienten, espacios para la pausa, para registrar corporalmente que sienten, que les pasa y validar sus emociones y conocerse, nos abrazan y rompen en llanto cuando ven traicionada su confianza, piden ayuda frente a hábitos que se transforman en obstáculos para su vida, nuestros jóvenes, piden afecto, mirada, amor, empatía, escucha, límites, tiempo amoroso de cuidado.

Cada uno a su manera y como puede pide ayuda

Quieren y necesitan vivir en un mundo honesto, con lealtades, donde la palabra vale, donde no todo da lo mismo, con un entorno seguro que los cuide y no los exponga, adultos que pongan límites con amor, docentes que creen momentos para ponerlo de cara a la vida que tienen y los ayuden a desarrollar estrategias para la vida, donde puedan resolver problemas dentro de un marco ético, moral con valores inquebrantables.

Debemos recordar que nuestros jóvenes nos piden ayuda para poder poner en palabra lo que sienten. Foto: MDZ.

Nos preguntamos una y otra vez

  • ¿Cuáles son esos valores y virtudes que como educadores no podemos olvidar?
  • ¿Qué importancia tienen  los valores para un mundo absorbido por el brillo y el encantamiento de la IA?
  • ¿Qué lugar le damos a las emociones, autoconocimiento, regulación y relaciones personales en esta transformación educativa de la que todos hablan?
  • ¿Cómo podemos junto a las familias, un verdadero trabajo en equipo, una cultura de códigos, virtudes y enseñanzas que no cuestionen la moral de la que todos nos jactamos?

Nos permitimos pensar y repensar que la humanidad, el alma, el ser, la ética y nuestras  convicciones, tienen que ser siempre prioridad, en todos y cada uno de nosotros, mas allá de nuestras profesiones o trabajas. Cuidar el encuentro con los otros, cuidarnos y cuidar al otro, mirar con atención. Pero cuando de educación se trata, tiene que ser prioridad en la agenda del equipo de conducción, en la planificación de cada docente y la orden del día de cada encuentro en las aulas y en todos los espacios de las organizaciones educativas. Tenemos la responsabilidad y la obligación moral de hacer en nuestros espacios educativos un lugar donde crecer siendo cada día mejores personas, adultos que acompañen, preserven y garanticen respeto, justicia, buen trato y empatía.

Desesperados por encontrar olvidamos lo que estamos buscando verdaderamente

Carolina Paganini.

* Carolina Paganini. Diseñadora de experiencias educativas de impacto. Educadora. Creadora y directora Ancaludus 

Erica Miretti.

*Erica Miretti. Psicóloga. Neuropsicoeducadora. Equipo Ancaludus 

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