Cazadores cazados: el comienzo de la era del autoritarismo y la catástrofe climática
Desde que inventamos las normas religiosas, éticas o legales, existe la posibilidad de delimitar quién cumple o incumple. El gran sustento de las religiones es saber que todos incumplimos las normas en algún momento, con acciones o pensamientos. Poseer la información de quienes incumplen y poder documentarlo, consolida un modo de asimetría de la información y una fuente de poder que gravitan sobre el control del ecosistema informativo de una determinada sociedad.
Así, la humanidad pasó de consultar al brujo, al sacerdote, al chaman, a los mercaderes a utilizar los correo estatales o privados, luego, las compañías de telégrafos, las telefónicas, internet y, por último, las 19 plataformas de redes sociales que existen en el mundo, entre ellas, las más importantes de EEUU; Youtube, Whatsapp e Instagram, seguidas por la China Tik Tok.
Estas plataformas, con sus algoritmos dirigidos por Inteligencia Artificial, permiten registrar toda la información de los usuarios recogida de manera legal e ilegal para armar perfiles personalizados, con el fin de manipular la información. en el sentido que necesite el poder. La cantidad de datos recolectada también reúne prueba judicial de infinidad de delitos cometidos que pueden ser probados de acuerdo con la voluntad de la plataforma de colaborar o no con la justicia, con lo cual se convierte en fuente de impunidad.
EEUU ha basado su potencia imperial en tres factores
- Su poder financiero con la imposición del dólar como moneda de reserva mundial.
- Su poder armamentístico nuclear.
- Desplegó el colonialismo digital, apropiándose de los datos de los usuarios de otros países, a través de sus plataformas tecnológicas.
Este es el modo de ejercicio del poder más usado y efectivo hoy en día, porque permite ejercerlo de manera imperceptible y sutil. Controlar el ecosistema informativo de otros países, le permite influir en las decisiones políticas de sus ciudadanos para dividirlos, enfrentarlos o manipularlos, a fin de que no logren acuerdos políticos duraderos o elijan políticas perjudiciales para ellos, que beneficien de alguna forma a EEUU financiera, comercial o tecnológicamente.
El cazador ha sido cazado
El candidato a nuevo Imperio desplegó una tecnología similar, que funciona tal vez mejor que las originales. China desarrolló los teléfonos Hauwei y Tik Tok, ambos sistemas de recopilación de datos muy efectivos, para los fines de control de ecosistema informativo y la recolección de datos.
Para comprender la gravedad del uso de este sistema, hay que entender que nuestros datos son bienes que nos pertenecen, son información sobre nosotros que, aunque sean inmateriales, son de nuestra propiedad y sólo deben estar en manos de terceros con consentimiento expreso, para un uso determinado.
La cantidad de datos recolectada también reúne prueba judicial de infinidad de delitos
La reacción de EEUU ha sido abandonar su marco constitucional de libertad de comercio y de expresión, desnudándose ante el mundo, reconociendo la función de vigilancia y control de las tecnologías de plataformas de redes y comunicación. Primero, prohibió Hauwei y ahora acaba de aprobar la nueva Ley de Plataformas en manos de adversarios extranjeros, que va exigir la venta de Tik Tok a capitales norteamericanos y, que dispone que cualquier plataforma pueda ser encuadrada por el Poder Ejecutivo en la misma Ley y ser sancionada u obligada a vender. Es curioso el plazo corto de prescripción para impugnar la ley, además del establecimiento de una determinada jurisdicción para hacerlo en el distrito de apelaciones de Columbia ¿Forum Shopping del Poder Ejecutivo de EEUU?
¿Por qué se impulsó esta ley? Porque Tik Tok no censuró las publicaciones sobre el genocidio que está cometiendo Israel en Gaza o no lo replicó de la misma forma que la propaganda emitida por el Estado de Israel. Eso inclinó la opinión pública de EEUU a favor de Palestina. generando un gran conflicto a Biden con sus patrocinantes electorales y sus electores. Los jóvenes estudiantes de las Universidades Columbia y Harvard están haciendo temblar el sistema de control con su protestas por Palestina.

EEUU ha establecido, con esta ley, el monopolio en su territorio de las plataformas de capital nacional dejando fuera de su mercado a las extranjeras adversarias, o sea, todas las que no estén a su servicio, con lo cual se está preparando para controlar de manera férrea su ecosistema informativo. Ello viene acompañado de la renovación por dos años de la Sección 702 del Acta de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (FISA) que aumenta el poder del control de Estado sobre las redes digitales y sistemas de comunicación e incrementa, de manera exponencial, la vigilancia o control sobre sus ciudadanos y sobre extranjeros, permitiendo la interceptación de comunicaciones sin orden judicial.
Un dato más: la SEC, que es la agencia de control del sistema de los mercados de valores, prohibió a sus empleados el uso de cualquier tecnología de comunicación digital nacional o extranjera.
Estas normas no son casuales.
El cazador ha sido cazado, su escopeta lo ha herido. Estamos presenciado un giro autoritario brutal de EEUU del que se puede inferir que va entrar pronto en guerra o que necesita ocultar información de corrupción estatal o de corporaciones y controlar daños en su territorio, además, en occidente donde sus aliados se lo permitan. Por ejemplo, ocultar el estrepitoso fracaso de las políticas de control del cambio climático, desde el 8 de febrero la temperatura de los mares no para de subir y en 360 días ha superado el grado 1,60 desde la era preindustrial. Catástrofe climática a la vista.
China tiene implementado el sistema de control de plataformas sin cinismos, reconoce que las usa para la vigilancia y el control de manera discrecional, de acuerdo a sus intereses nacionales. Ha sido muy cuestionada su censura de los castigos a la minoría uigures en los llamados “centros de reeducación”. El problema no es elegir colonialismo digital del Imperio Viejo o el nuevo candidato, sino con nuestros pocos recursos, buscar soluciones temporales mientras estudiamos cómo liberarnos del sistema.

Las plataformas deben ser un sistema local, de índole nacional, debemos recuperar la propiedad de nuestros datos mediante sistemas de almacenamiento con código de software abierto, instalado en nuestro territorio y sistemas hardware propios. Así podríamos tener un ecosistema informativo soberano que permita un debate no sesgado y la construcción de acuerdos políticos a largo plazo, en consonancia con los intereses nacionales.
El mundo está lentamente bifurcando su forma de comunicación, Por un lado, el lenguaje hablado en diferentes idiomas y, por otro, la búsqueda de un código digital universal abierto, que nos permita estar todos comunicados sin asimetrías de información, generadas por el poder de vigilancia y control de los Estados o Corporaciones, y que pueda ser controlado por la justicia y la ciudadanía para preservar la privacidad e igualdad perdidas. Mientras transitamos estos caminos largos, podemos empezar siguiendo el ejemplo del Imperio, legislando el fenómeno con regulaciones que, atemperen sus efectos nocivos.
Primero, la normativa debería establecer que todas las plataformas se deben programar en los muros de sus usuarios con un icono particular, donde indiquen la localización de sus datos y el sometimiento expreso a la justicia de cada país, comprometiéndose a enviar los datos registrados, cuando haya requerimiento judicial por delitos graves, como narcotráfico, trata de personas, tráfico de armas, pedofilia, corrupción etc.
En segundo lugar, la regulación debería establecer un plazo para la entrega del código fuente a los Estados donde operan, bajo el apercibimiento de ordenar la venta a capitales nacionales o su expropiación. EEUU y China no se pueden agraviar con motivo de estas normativas, dado que son políticas de estado impuestas por ellos, en sus países. Estas regulaciones deben ser acompañadas de un gran esfuerzo de educación tecnológica en todos los niveles educativos, para que los niños y jóvenes aprendan a evadir el cerco trazado en el ecosistema informativo, buscando la información más cercana a la verdad.
Nunca fue fácil ser libre y soberanos. Es un esfuerzo de todos los días.
* Dr. Román Alberto Uez, Abogado, Magíster en Derecho Administrativo y Magíster en Tecnología, Políticas y Culturas (tesis en curso)

