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Paso a Chile: las graves consecuencias de los cortes prolongados y el temor a que empeore

En junio el Paso Cristo Redentor estuvo cerrado más de 20 días. Murieron dos personas y fueron asistidas otras 200. Hay quejas y temen que la Nación abandone las tareas de mantenimiento y las obras.
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Uspallata tiene algo menos de 4 mil habitantes estables. Pero desde hace 20 días hay 1.000 personas más que viven en el lugar. Viven como pueden, en los camiones que forman un “pueblo rodante” a la salida de esa villa cordillerana. Son 1.000 personas que deambulan y hablan distintos idiomas y tienen dialectos y acentos diversos.

Uspallata es un lugar acostumbrado porque vive también de la logística del transporte, pues es el lugar más grande antes de cruzar a Chile y allí está la Aduana. Pero el impacto de aumentar bruscamente su población se siente igual. Algo parecido ocurre en la zona Este de Mendoza: pueblos pequeños que tienen habitantes nómades que pasan los días alrededor de la espera para que se abra el Paso Cristo Redentor. Los camiones tienen cierto confort, pero la espera es tediosa. “Hasta han tenido que recibir asistencia psicológica por la angustia”, explicaron desde el Ministerio de Salud de Mendoza. En Mendoza hay más de 2 mil camioneros en todo el corredor, pero la onda expansiva se extiende a provincias vecinas. En total hay más de 5 mil que, creen, esperan.

Enfermeras y médicas asisten a los camioneros que esperan. 

Los habitantes del pueblo nómade tienen problemas de salud agudos. Mala alimentación, malas condiciones generales. Dos camioneros murieron mientras esperaban cruzar. Uno de ellos falleció de un paro cardíaco. Estaba solo dentro de su camión y nadie pudo advertir que estaba en problemas. Recién tres días más tarde descubrieron que había muerto. Fernando Guccioni Sousa Vieira esperaba en la misma zona. En un control de rutina descubrieron que tenía problemas respiratorios y fue internado en el Hospital de Uspallata. Se agravó, lo trasladaron a un centro de mayor complejidad porque la neumonía que tenía se agravó y murió. Además de los dos muertos, fueron asistidas otras 300 personas.

El camionero brasileño que murió.

El paso lleva 17 días cerrado, pero muchos están desde hace 21 esperando, pues desde el 8 de junio solo hubo un día de apertura. “Hay uno 950 camioneros de distintas nacionalidades. Paraguayos, bolivianos, brasileros, chilenos, uruguayos y argentinos. Hasta hoy se atendieron 82 pacientes con algún problema. De ese grupo 12 tuvieron que ser trasladados, la mayoría por cuadros respiratorios, hipertensión y alguna descompensación por problemas de base. Dos quedaron internados. Uno recibió el alta y otro había sido derivado y falleció en el Hospital Perrupato”, explicó el director del hospital de Uspallata, Marcelo Luconi. En el Este se atendieron más de 200 personas y hasta llevaron a una psicóloga para abordar los problemas de ansiedad y depresión detectados en algunos de los camioneros. Incluso se detectaron problemas de salud crónicos que no estaban diagnosticados, como diabetes e hipertensión.

Quejas

Las quejas y la presión crecen. Los empresarios del transporte aseguran que la logística para gestionar la contingencia no funciona ágilmente y, así, no se pueden aprovechar las ventanas de buen tiempo. En el medio hay al menos 4 organismos nacionales involucrados (Gendarmería, Vialidad, Migraciones y Aduana) que han recibido recortes en sus recursos. Y una relación trizada con Chile, tras los conflictos que se generaron por las declaraciones y acciones del embajador Jorge Faurie, entre otras cosas. Por eso el vínculo es, aseguran, estrictamente formal, por misivas oficiales y con un clima tan frío como la cordillera que separa a los dos países.  

El corredor, que tiene como centro a la ruta 7, estaba en pleno plan de replanteo, con obras financiadas por el BID que tenían etapas previstas. Pero ahora ese cronograma está en pausa por la suspensión de obras determinado por el Gobierno Nacional. La intervención incluía el túnel caracoles, mejora en zona de avalanchas, mejora y ensanche de calzadas y otros trabajos estratégicos. El BID otorgó un crédito de 200 millones de dólares para esas obras y exigía una contraparte nacional de 15 millones de dólares en una primera etapa. Pero el plan total de ampliación de capacidad y mejoras de seguridad en los accesos al Paso Cristo Redentor prevé un monto total de la obra de US$ 531,9 millones, de los cuales el BID había comprometido US$ 324,3 millones, pero la Nación debía aportar el 39% restante.

Del lado argentino la ruta fue despejada ayer. 

En el sector logístico hay dudas y creen que los recursos volcados no son los óptimos. Incluso sospechan que Vialidad Nacional está sufriendo el efecto “motosierra”. Ante la consulta de MDZ, desde ese organismo se limitaron a informar a través de un informe escrito. “ Vialidad Nacional en forma permanente ha estado trabajando para permitir una rápida rehabilitación a medida que las condiciones lo permitían. En efecto y tomando la última interrupción a partir del 13/6, durante ese lapso el trabajo de la DNV permitió dar transitabilidad a diversas localidades de alta montaña, según el día y las condiciones imperantes”, explicaron. Según ese detalle, se trabajó en un turno de operadores rotativos “que fue duplicado durante los últimos días para optimizar el rendimiento de despeje”.  “Para lograr ese cometido, la U.E. Uspallata trabajó con diverso tipo de equipamiento según el requerimiento y plan de tareas. Se utilizaron topadores neumáticos y a orugas de gran porte, pala cargadora de gran porte, soplador de nieve autopropulsado, motoniveladoras, camiones regadores de solución anticongelante y regador de sal sólida. Esto sin contar los equipos que quedan standby y de backup para refuerzo en los trabajos” detallaron.

De promedio, el Paso suele estar cerrado unos 30 días, aunque hubo años en que se superó largamente. El año pasado, por ejemplo, estuvo cerrado casi 60 días. Mientras el Paso está cerrado, el movimiento de los especialistas en Alta Montaña no cesa. Del lado argentino hay 40 cauces de avalanchas de nieve y 90 del lado chileno. Allí se producen los inconvenientes más complejos. Lo curioso es que con el correr del tiempo los problemas se agudizaron. Incluso en los últimos años el tránsito por la ruta 7 creció fuertemente, superando las previsiones.

Por día son unos 2 mil camiones los que cruzan cuando las condiciones lo permiten. Como ha ocurrido en otros momentos, en Mendoza creen que hay una subestimación del problema al no mensurar que el Cristo Redentor es el principal paso terrestre del país, que vincula el Atlántico con el Pacífico. “Es como si cerraran el Canal de Panamá. En otros lugares todo el país estaría pendiente”, se quejan en Mendoza.

Las avalanchas ocurridas del lado chileno demoraron la apertura. Se espera una ventana de 10 días de buen tiempo. El pueblo nómade de camioneros se ilusiona.