Si no tenés obra social, estas son las opciones para atender tu salud mental
La salud mental se trata nada más y nada menos que del bienestar emocional, psíquico y social que permite llevar adelante los desafíos de la propia vida y de la comunidad en la que vivimos. Desde hace algunos años, la conciencia sobre la importancia de la atención y el cuidado de la misma ha ido creciendo paralelamente al incremento de los problemas asociados a ella. En Mendoza, la salud pública ofrece diversas opciones de atención, de acuerdo a los padecimientos.
Los problemas de salud mental no son poco frecuentes y la atención que ofrece la salud pública es fundamental para las personas que no tienen obra social que cada vez son más. Estudios de la OMS/OPS dan cuenta de que los trastornos mentales están dentro de las cinco primeras causas de enfermedad en América. En Argentina, 1 de cada 3 personas presenta un problema de salud mental a partir de los 20 años. Las problemáticas más frecuentes son los trastornos de ansiedad, del estado de ánimo y los problemas por consumo de sustancias.
Manuel Vilapriño, Director de Salud Mental y Consumo problemático de la provincia de Mendoza, dialogó con MDZ sobre las opciones que ofrece la provincia para la atención de la salud mental en el sector público, como hospitales y centros de salud. En el sistema de salud pública de la provincia, hay tres niveles diferentes. “La atención primaria que es la que se lleva a cabo fundamentalmente en el centro de salud, el sistema de atención de segundo nivel está representado por dispositivos intermedios, es decir, todo lo que son centros infanto juveniles y el tercer nivel que es el de más complejidad, que es el que se lleva a cabo en los dispositivos de internación de salud mental que puede ser en los hospitales especializados o en los hospitales generales”, señaló el encargado de la salud mental de Mendoza.
En relación a la atención pública primaria, el especialista en psiquiatría, explicó que “en los centros de salud la demanda ha aumentado considerablemente en los últimos tiempos, por todos los fenómenos que ya sabemos y el traspaso de mucha gente que estaba en la salud privada a la salud pública. Eso hace que trabajemos permanentemente en reforzar todo lo que es atención primaria porque implica el primer eslabón, no es bueno que los casos ambulatorios recaigan en el tercer nivel porque es el que implica mayor complejidad, más especialización”.
“El segundo nivel son los dispositivos intermedios, espacios o centros donde la complejidad es mayor que en el primer nivel y los abordajes también son interdisciplinarios. Es decir, psiquiatra, psicólogo, trabajadores sociales, grupos focalizados en la población infanto juvenil, por un lado y en la población con problemáticas adictivas, por el otro”.
Son nueve los centros infanto juveniles y nueve centros preventivos de adicciones, del nivel intermedio, distribuidos a lo largo de la provincia de Mendoza. Estos cumplen una función más que importante, ya que permiten que disminuya la posibilidad de internación. Pero también, existen “dispositivos donde hay una a ver una colaboración mixta, por ejemplo con la Sedronar, la Secretaría de drogadicción de la Nación, como pasa en Guaymallén, donde hay equipos trabajando en conjunto.
En tanto, los dispositivos de internación en los hospitales generales, también funcionan con una colaboración mixta, ya que dependen de las estrategias trazadas en común desde cada hospital y la Dirección de Salud Mental. En estos casos, Valopiño detalló que “es un sistema que realmente da resultados y funciona bien y en lo que estamos avanzando mucho en la implementación de guardias interdisciplinarias en los hospitales generales. Ya existe en el Central, ahora empezó en el Schestakow, en unos días empieza en el Paroissien”.
“Eso es muy valioso porque además de los espacios de internación, que vos tengas equipos interdisciplinarios trabajando con los médicos de guardia y con un protocolo determinado, colabora muchísimo en la resolución de las urgencias y en la orientación adecuada de la problemática”, manifestó el Director de Salud Mental de la provincia. “En eso está mucho más avanzado el sector público que el privado”, disparó.
La migración hacia la salud pública es significativa
Sobre la migración de la demanda del sector privado hacia la salud pública, el psiquiatra aseguró que “no lo tenemos cuantificado pero está claro que es significativa”. En ese sentido, el médico aclaró que esto se debe a un aumento generalizado de las problemáticas de salud mental, de acuerdo a un estudio de la Asociación de Psiquiatras de Argentina y la Escuela de Medicina de Harvard, en el cual se demostró que de 2017 a 2021 los trastornos depresivos y de ansiedad se triplicaron.
“Por ejemplo, en el 2017 la tasa de los trastornos de ansiedad marcaban valores de entre el 12 y el 18%, en la población argentina. Estamos hablando de enfermedades, es decir, trastorno que compromete el funcionamiento global del sujeto, que repercute en su vida de manera significativa y que requiere un abordaje específico que generalmente tiene tiempo prolongado. Los trastornos depresivos el dato del 2017 era entre el 5 al 8%. En el estudio del 2021 que lo hizo el Conicet y la UBA, el trastorno de ansiedad pasó del 31 al 49% de la población argentina, eso es altísimo y el de depresión pasó del 12 al 20%”, especificó Valopiño.
“Además de la problemática social económica y también asociado a eso se ha incrementado enormemente la incidencia y la prevalencia de los padecimientos”, indicó y agregó que se trata de una realidad que “como Estado lo que tenemos que buscar es adaptarnos a lo que a lo que está sucediendo y poner en juego estrategias que permitan la resolución adecuada”.
En ese sentido, el especialista planteó que la necesidad de renovación de las estrategias es permanente. “Estamos trabajando mucho en la posibilidad de capacitar a médicos y familias en salud mental para atención primaria, en trabajar la modalidad de grupos y no solamente la atención individual. Todo esto va de la mano de permitir una atención mejor, más compleja y dinámica", concluyó.

