Opinión

Repitencia: ¿facilismo educativo?

Hace unos días la provincia de Buenos Aires anunció una serie de cambios en el sistema educativo del nivel secundario. Juan Manuel Ribeiro, especialista en educación deja su opinión en MDZ.

Juan Manuel Ribeiro lunes, 17 de junio de 2024 · 07:05 hs
Repitencia: ¿facilismo educativo?
La repitencia sin mas no garantiza la mejora de los aprendizajes, ni la calidad educativa. Foto: MDZ

Hace unos días los titulares de los medios de comunicación informaron que el gobierno bonaerense eliminaba la repitencia en las escuelas secundarias. Esto generó no pocas polémicas y repercusiones en parte de la opinión pública. Aunque no tanto porque la calidad educativa no es interés de la mayoría de los argentinos, su preocupación principal es que no haya huelgas docentes. 

Volviendo al tema en cuestión, estoy convencido, sin lugar a dudas, que la repitencia sin mas no garantiza la mejora de los aprendizajes, ni la calidad educativa ni tampoco ayuda a los alumnos en su trayectoria escolar. La repitencia como tal debe ser repensada y tendría que ser un recurso que no debe descartarse, pero tampoco ser utilizado siempre por parte del sistema educativo y de las escuelas. 

La repitencia como tal debe ser repensada y tendría que ser un recurso que no debe descartarse. Foto: MDZ.

Es necesario repensar la dura gramática escolar (estructura organizativa de la escuela) y flexibilizarla. Como decía el pedagogo Zabala Vidiella (1995), comentando las virtudes de las escuelas de reingreso a principios de este siglo: “el referente organizador en este es el alumno y sus necesidades educativas. Su relevancia está en la función de la potencialidad formativa y no sólo de la importancia curricular”. Es decir, hay que proponer caminos que puedan adaptarse a los alumnos, a las aulas cada vez más heterogéneas y a la enorme desigualdad de oportunidades. 

La repitencia sin mas no garantiza la mejora de los aprendizajes, ni la calidad educativa

Ya la resolución N.º 103 del año 2010 de la XXIX Asamblea del Consejo Federal de Educación establecía que “las jurisdicciones podrán habilitar variadas alternativas y/o programas educativos que procuren que los jóvenes menores de dieciocho años, desescolarizados, ingresen y finalicen la educación secundaria obligatoria” pero en la presente situación social esta posibilidad de implementar políticas focalizadas para un grupo en particular debería extenderse a la mayoría de las escuelas del país. 

La Ciudad de Buenos Aires con su propuesta llamada “promoción acompañada” también salió al encuentro de esta realidad cada vez más extendida en los niños y los jóvenes, la pobreza que los margina también en el ámbito de la educación. El mismo Ministerio de Educación porteño afirma: “La promoción acompañada se apoya en una de las premisas que las investigaciones marcan: la repitencia, en vez de ayudar a los alumnos, los termina perjudicando a la larga”. Por lo cual, la repitencia lejos de ser sinónimo de cuidar la calidad, es generadora de mayor segregación socio-educativa. Esta política porteña permite acompañar de manera más personalizada las trayectorias escolares reduciendo el fracaso, la repitencia y la deserción escolar. 

Hay que proponer caminos que puedan adaptarse a los alumnos.
Foto: MDZ.

Estas estrategias de permanencia en la escuela y de dificultad para repetir, en algunas jurisdicciones más que en otras, dio lugar en determinado momento al “pasan todos” lo que facilitó la permanencia en la escuela, pero sin lugar a dudas, fue en detrimento a la calidad educativa. Como educador y pedagogo no estoy de acuerdo, como ya he dicho, con la repitencia sin más, y acuerdo con establecer medios que “suavicen” ciertos trayectos como el paso al nivel medio y no generen frustraciones que conlleven al abandono de la escuela, en especial en los sectores más desfavorecidos. Pero bajar el nivel de la enseñanza para “incluir” y evitar deserciones y desgranamiento en la escuela solo agrava el problema. 

Creo necesario que las políticas educativas garanticen, parafraseando un documento ministerial de CABA

Un acompañamiento pedagógico personalizado para que los alumnos logren los aprendizajes prioritarios que no han logrado acreditar en el año anterior.

  • Promover una inclusión con calidad y no solo que el alumno co-habite con otros sin lograr una integración verdadera integral.
  • Instancias de apoyo escolar como clases de apoyo, tutorías, talleres, etc.
  • Seguimiento personalizado que implique reuniones con el estudiante, su familia y los docentes para evaluar el progreso y realizar los ajustes necesarios en el plan de acompañamiento personalizado
  • Estrategias de aprendizaje que impliquen la implementación de labores aprendizaje específicas para cada estudiante, teniendo en cuenta sus necesidades y estilos de aprendizaje.
Bajar el nivel de la enseñanza para “incluir” y evitar deserciones y desgranamiento en la escuela solo agrava el problema. Foto: MDZ.

En el fondo, estas medidas, tanto de la Ciudad como de la Provincia de Buenos Aires, sin un monitoreo que garantice que sea un andamiaje que ayude a los alumnos a mejorar sus aprendizajes será en última instancia un facilismo que llevará a la obtención de una titulación que no acredite los contenidos necesarios para los estudios superiores ni las competencias para la incorporación al mundo del trabajo. 

Creo necesario acompañar más y mejor a los alumnos de manera personalizada, con más recursos y más personal docente para la mejora de la calidad educativa desrigidizando el dispositivo escolar. Transitar por ese camino, nada más lejos que el facilismo educativo, supone de parte de todos los actores involucrados más trabajo y sacrificio (mala palabra hoy día). Esperemos que las políticas educativas como la de la Provincia de Buenos Aires vaya en esta línea. Si es así, será una muy buena y eficaz política educativa. Caso contrario, será una muestra más de la demagogia facilista. 

* Mg. Juan Manuel Ribeiro, especialista en educación. 

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