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Lacan y el psicoanálisis en criminología

En una Conferencia de Psicoanalistas de lengua francesa en mayo de 1950, Jacques Lacan hizo referencia a Monsieur Verdoux, nombre que Chaplin le dio al serial killer francés en su filme.
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Aunque contiene escenas de humor, la película transmite una sensación de desesperanza. Todo comenzó cuando Orson Welles le propuso que interpretara al personaje de Landrú, famoso criminal francés, en un documental de episodios que iba a rodar él mismo. Sin embargo estos planes se alteraron cuando Welles le pidió que también escribiera el guión.  

 Landrú nació en una familia modesta obrera parisina. En 1889, se ve forzado a casarse con su primera hermana Marie Reny a causa de un embarazo no deseado. Con ella, tendría tres hijos más. Durante esa época, Landrú comenzó a ganarse la vida honradamente como guardia de garaje y administrativo. Pero la necesidad de llegar a un nivel de vida más alto le llevó hacia la delincuencia.  

En su tiempo preso, Landrú reflexionó la posibilidad de seguir siendo el perfecto compañero de viudas solitarias pero asesinándolas para que no pudieran acusarle más. En 1914, Landrú se escapa de una condena de varios años por el último de sus fraudes. La escasez de pruebas, sus diferentes personalidades y el estallido de la Primera Guerra Mundial favorecieron su huida.

Este acontecimiento le proporciona la oportunidad de refinar su talento de seductor de jóvenes viudas. Y es que por las bajas que a diario se producían en el frente de batalla, aumentaba constantemente el número de viudas, quienes ubicaban en los periódicos, anuncios matrimoniales. Landrú aprovechó una vez más esta situación.

Esta vez fue él mismo que comenzó a publicar avisos. El de mayor impacto fue uno que apareció en Le Journal en el que decía: "Viudo, dos hijos, cuarenta y tres años, solvente, afectuoso, serio y en ascenso social desea conocer a viuda con deseos matrimoniales". En seguida centenares de mujeres respondieron a su propuesta. Landrú fue descartando a todas aquellas con pocas posibilidades. A las otras, les enviaba una respuesta para recoger más información y asegurarse de la rentabilidad del idilio.

Orson Welles

Iba invitando a las sucesivas conquistas, bajo la promesa de matrimonio Así, este asesino múltiple,  vivía feliz sus nuevas riquezas al tiempo que no levantaba sospecha por sus crímenes. Pero el hecho de cambiar constantemente de casa suponía un fastidio por el hecho de dar constantes explicaciones tanto al casero y a los vecinos por su marcha como a su propia mujer por sus constantes idas y venidas. Así que alquiló una casa en las afueras de París.  De 1914 a 1918, Landrú siguió con sus fechorías. Invitaba a viudas para prometerles matrimonio y, cuando se aseguraba que disponía de su dinero para "inversiones futuras", las asesinaba.

Allí se pudieron encontrar 295 huesos humanos semicarbonizados, un kilo y medio de cenizas y 47 piezas dentales de oro guardadas en un cajón. Poco después, se pudo confirmar que había vendido ropas, muebles y objetos de sus víctimas. El juicio duró unos dos años y fue uno de los más resonados del París de entreguerras. Aunque Landrú reconoció haberlas engañado, jamás confesó la autoría de los asesinatos. El 30 de noviembre de 1921 fue condenado por once asesinatos comprobados, aunque la policía calculó que entre 117 y 300 mujeres fueron asesinadas. El 25 de febrero de 1922, Landrú fue guillotinado en la cárcel de Versalles. 

Las películas que Lacan vio y aplicó al psicoanálisis.

El interés que Jacques Lacan tienen por esta referencia citada en esta columna, se encuentra a lo largo de su conferencia, con una división de los crímenes cometidos desde el Yo, el Ello y el Superyó, instancias psíquicas que representan un sentido y que provocan un efecto en el ámbito criminal. El psicoanálisis tiene una materia pendiente con la criminología. A decir verdad, el propio Freud es responsable de eso: su decir “Nuestro arte analítico fracasa con estas personas, nuestra perspicacia no es aún capaz de sondear las relaciones dinámicas que dominan en ellas”. En 1906 en su artículo “La indagatoria forense y el psicoanálisis” expresa que el criminal no presta su colaboración, pues lo haría en contra de su yo.

Para Freud el crimen obedece a la necesidad de castigo inconsciente que tiene su origen en la transgresión edípica. Lacan se interesa en el crimen de los paranoicos (las hermanas Papin) y en este artículo que menciona a Monsieur Verdoux, se aleja de la concepción edipizante del crimen que prevalecía en esa época. Cierro con una frase de Dostoievski de su novela “Crimen y Castigo”: La miseria no es la única fuente del crimen. La vanidad, los celos, la avaricia y la codicia también lo son.

Carlos Gustavo Motta.

Carlos Gustavo Motta es psicoanalista y cineasta. El artículo completo se encuentra en su libro “Las películas que Lacan vio y aplicó al psicoanálisis”.(Ed. Paidós)