Por qué es importante controlar el acceso de menores a redes sociales y sitios de internet
Mucho se ha dicho sobre nativos digitales e inmigrantes digitales, considerando que los primeros nacen sabiendo usar los dispositivos y accesos a internet y los segundos debieron aprender a hacerlo. Esto sería tan ingenuo como decir que por haber nacido después de la invención del automóvil cualquier niño puede conducir uno. Lo cierto es que los nativos digitales deben ser educados en el uso de los dispositivos y de los sitios en los que navegan, como también deberán aprender a conducir un auto.
Hace unas semanas sorprendió una noticia del estado de Florida, Estados Unidos; acerca de la sanción de una ley sobre el uso de internet permitido a menores de edad que representa un verdadero hito en la regulación del cuidado de menores en lo que respecta al uso de plataformas digitales. Entre las medidas a implementar se encuentran el consentimiento parental para acceder a determinados sitios, y la prohibición explícita a menores de 16 años al uso de redes sociales sin el mencionado consentimiento. Lo que intenta la norma es lograr medidas concretas por parte de las empresas y medios digitales para cuidar la salud mental de los niños y adolescentes y, en algún sentido, promover la implicación de los padres en la educación con respecto al uso de internet.
Diferentes estudios han detectado serias consecuencias con respecto al uso inadecuado de las plataformas digitales entre las que se pueden mencionar la posibilidad de desarrollar una adicción, lo que implicaría perder contacto social cara a cara; trastornos alimenticios y de sueño, bajo desempeño académico; altos niveles de agresividad, y bajo manejo de la frustración y las emociones, como consecuencia de la falta de interacción social.
En los menores de 5 años se ha detectado que la exposición prolongada retrasa el desarrollo cognitivo, físico y del lenguaje. Les cuesta mucho más hablar fluido e incluso llegan a hablar en lenguaje neutro al igual que los personajes que miran. Pueden tener problemas de obesidad, debido al sedentarismo; trastornos visuales y dificultad para comprender las consignas.
Los menores de 5 años aún no discriminan entre lo que es real y lo que pasa en la pantalla
Entre los adolescentes el desafío es aún mayor debido a que es la edad de la búsqueda de identidad y el uso de redes sociales puede llevarlos a interactuar con grupos sin conocer a sus miembros, sólo por sentirse aceptados e integrados. Tienen acceso a páginas pornográficas donde encuentran situaciones sexuales lejanas a la realidad y promueven expectativas erradas con respecto al sexo, además de incitar a prácticas peligrosas.
Se presentan casos de ciberbulling facilitados por el anonimato que “protege” al acosador; y sexting (enviar o recibir imágenes de contenido sexual o erótico), práctica que deja serias heridas en la autoestima porque muchas veces son viralizadas por quien las recibe y quien las envío ve expuesta su intimidad. Al reflexionar sobre la sanción de esta ley y sus alcances, no intentamos asustar sobre el uso de internet y redes sociales, porque ambas tienen muchos beneficios en las diferentes áreas de la sociedad; pero sí de instar a padres y docentes a informarse sobre las nuevas redes y aplicaciones que van saliendo para poder mantener un diálogo cercano con niños y adolescentes.
Lo que recomendamos hoy es retrasar el acceso a dispositivos móviles o computadoras en los niños mayor tiempo posible, limitar el uso diario de los dispositivos y mantener una supervisión cercana sobre el uso de los mismos hasta lograr una autonomía que
les permita libertad de acción. Estar presentes y acompañarlos el proceso de aprender sobre su correcto uso, tal y como cuando se les enseña a conducir un auto.
* Luciana Mazzei. Profesora de la licenciatura en Orientación Familiar de la Universidad Austral.

