Curiosidades

El taller secreto donde recobran vida las estatuas y monumentos de la Ciudad de Buenos Aires

Mantiene y restaura el patrimonio escultórico de los porteños. Se puede visitar y conocer qué materiales, como la plastilina, se usan para las restauraciones.

Patricia García martes, 7 de mayo de 2024 · 09:08 hs
El taller secreto donde recobran vida las estatuas y monumentos de la Ciudad de Buenos Aires
En el taller se restauran las estatuas de la Ciudad de Buenos Aires. Foto: Analía Melnik/MDZ

No todo lo que brilla es oro, ni tampoco todo lo que parece bronce, es metal. Imitar el bronce, es uno de los secretos de las estatuas porteñas y otros ornamentos, un conjunto de alrededor de 2300 piezas escultóricas en la Ciudad de Buenos Aires, un "museo a cielo abierto".  

Hay un taller donde las esculturas porteñas recuperan su salud, como en un viejo hospital de muñecos, donde la clave es devolverle esplendor a las piezas, afectadas por el paso del tiempo, los robos o vandalismos.

Pasa en el Jardín de las Estatuas, un lugar que parece mágico, con salas de trabajo donde una escultura  se limpia con un cepillo de dientes, se restauran  las "sogas" que sostienen a los caballos  de las Nereidas de Lola Mora y se restaura "La Fe" del escultor francés Claude Eugene Guillaume, que volverá a Plaza Irlanda y entre otras muchas tareas.

Un tesoro escondido

Monumentos y Obras de Arte (MOA) es una dependencia de la Ciudad, enclavada en el Parque Tres de Febrero, donde se reparan las esculturas, bustos, placas y otras aplicaciones que comienzan a lucirse en 1811, cuando la Pirámide de Mayo, la que quedó oculta, se convierte en el primer monumento de la Ciudad.

La Plaza Sicilia donde se encuentra el MOA.

Llegar al MOA es de por sí un recreo, un respiro o podría decirse un descubrimiento, en la Plaza Sicilia, en la calle Berro al 3800 en el interior del parque donde todo es verde.

Algunos de los trabajos en proceso. Foto: Analía Melnik

Allí una veintena de profesionales, la mayoría egresados de escuelas de arte o de Bellas Artes, convive con muestras del patrimonio escultórico porteño. En el taller de Conservación de la Estatuaria Pública, Gabriel modela un busto de Joaquín Castellanos que irá a Plaza Alemania. Fernando modela la cabeza de Mercurio, de  una escultura que originalmente era de mármol y que destruyó la caída de un árbol hace 20 años. Mercurio volverá a nuevo al Jardín Botánico. Martín y Luca trabajan con las sogas de la fuente de Lola Mora. Entre otros, Gastón,  trabaja una pieza de la obra Los Andes en Parque Los Andes.

Los secretos de la restauración

Con más de 30 años en el MOA, Jorge Grimaz, subgerente operativo, cuenta del robo de piezas de bronce en los predios al aire libre. Explica entonces que  cuando falta alguna parte de bronce "hacemos una reproducción en cemento o resina imitando la coloración del bronce". Los ladrones se sorprenden al parecer y "por venganza rompen todo", dice el experto.

Grimaz muestra una pieza del Monumento a España, que se encuentra en la Costanera Sur. También con resina, explica, se hacen imitaciones de mármol. 

Jorge Grimaz. Foto: Analía Melnik

"Un hombre desnudo, sentado sobre una roca, sus pies dibujados debajo de él, su puño contra su mentón, él soñando. El pensamiento fértil se elabora lentamente por sí mismo dentro de su cerebro. No es más un soñador, es un creador", describió Auguste Rodin su propia obra -El Pensador- que también está en la Ciudad, en las afueras del Congreso y se considera una de las esculturas más valiosas del patrimonio porteño. En 2018 se le reformó el pedestal en el MOA, a la réplica firmada por su autor.

"Hay casos muy específicos en los cuales podemos llegar a hacer una reproducción para mantener el original en resguardo, pero siempre respetando la pieza original", explica Grimaz. y aclara que la consigna es reparar o restaurar pero que  puede requerirse una reposición total, por ejemplo en el caso de un robo. "En algunas oportunidades se puede llegar a conceder esa libertad de expresión al autor al hacer una pieza nueva", indica.

Una de las restauradoras, en plena tarea. Foto: Analía Melnik

Los privilegios del norte porteño también se muestran en el reparto de esculturas. Asegura Grimaz que la mayor cantidad se encuentra allí y sin contar las piezas que encargaban para sus viviendas las familias de la clase alta de la Ciudad. En el sur, sin embargo, también se reparten obras como en el Parque Lezama, pero no superan a los barrios de Recoleta, Retiro y Palermo.

Plastilina, la mejor aliada

Las reparaciones requieren cemento, caucho y yeso, también resina poliéster "que son los materiales más utilizados en lo que es el moldeo y la reproducción de los materiales. el caucho copia lo que es modelado en plastilina. ¿Plastilina? "Sí, viene en panes de un kilo pero es la misma plastilina" que conocemos del colegio.

Cuidadosa tarea de restauración. Foto: Analía Melnik

Frente al cementerio Recoleta robaron una pieza de bronce. Hicimos la reproducción en cemento imitación bronce. El caucho copia la forma exacta de lo que es el modelado de plastilina que se usa en lugar que la arcilla, explica Grimaz.

Cuándo se puede visitar el Patio de las Esculturas

El Patio de las Esculturas puede visitarse y conversar con los escultores para conocer otras historias y secretos de este rincón porteño. Está abierto al público de lunes a viernes de 8 a 13.

Al entrar, se puede ver el conjunto escultórico "La familia de los ciervos" realizado por el  escultor francés George Gardet, que muestra a un ciervo macho que protege a su familia, una hembra y un  cervatillo y que por el trabajo y la dedicación que llevó su mantenimiento se convirtió en la preferida del MOA. Parece bronce.

Mirá el video del trabajo que se realiza en el MOA

 

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