Seguridad

Pobreza y accidentes de tránsito: un vínculo mortal que cobra vidas

La pobreza influye en la seguridad vial de diversas formas, creando un círculo vicioso en el que las condiciones de vida precarias incrementan la vulnerabilidad a los accidentes de tránsito.

Eduardo Muñoz miércoles, 29 de mayo de 2024 · 20:05 hs
Pobreza y accidentes de tránsito: un vínculo mortal que cobra vidas
Los vehículos más antiguos o en mal estado, comunes en zonas de bajos ingresos, generalmente carecen de características de seguridad esenciales. Foto: Santiago Tagua/MDZ

Los accidentes de tránsito, algunas veces, pueden exacerbar la situación de pobreza debido a los gastos en atención médica, la pérdida de ingresos y otros impactos socioeconómicos negativos. El Banco Mundial ha indicado que las muertes y lesiones por accidentes de tránsito obstaculizan el crecimiento económico de los países en desarrollo. En Argentina, esta afirmación se ve corroborada por la tasa de mortalidad por accidentes de tránsito, que continúa siendo un problema difícil de resolver, en un contexto de pobreza que alcanzó el 55% de la población (el nivel más alto desde 2002).

Un desequilibrio vial: los más pobres, los más expuestos

El Informe Mundial sobre la Situación de la Seguridad Vial de la OMS revela que los países de ingresos bajos y medios, como Argentina, presentan tasas de mortalidad por accidentes de tránsito más altas que los de ingresos altos. Este dato es alarmante, ya que más del 90% de las muertes en carreteras se producen en estos países, a pesar de contar con menos de la mitad del parque automotor mundial.

Un desequilibrio vial: los más pobres, los más expuestos.

La pobreza influye en la seguridad vial de diversas formas

La relación entre pobreza y seguridad vial es compleja. Las personas con menores ingresos suelen enfrentar una serie de obstáculos que incrementan su vulnerabilidad a los accidentes de tránsito y sus consecuencias, tales como:

  • Acceso limitado a vehículos seguros: los vehículos más antiguos o en mal estado, comunes en zonas de bajos ingresos, generalmente carecen de características de seguridad esenciales, lo que aumenta significativamente el riesgo de lesiones graves o fatales en caso de colisión.
  • Dependencia de medios de transporte inseguros: en regiones de bajos ingresos, las motocicletas y las bicicletas se convierten en los principales medios de transporte debido a su bajo costo, facilidad de mantenimiento y menor consumo de combustible. Además, su ventaja en cuanto a la movilidad en zonas congestionadas se ve contrarrestada por su mayor vulnerabilidad en caso de accidente.
  • Infraestructura vial deficiente: calles mal iluminadas, señalización insuficiente o inexistente, y la ausencia de pasos peatonales seguros son elementos comunes en estas áreas, dificultando la circulación segura de peatones, ciclistas y motociclistas.
  • Acceso limitado a servicios de emergencia: los tiempos de respuesta más prolongados y la posible saturación de los servicios médicos en zonas de bajos ingresos aumentan las probabilidades de que las víctimas de accidentes no reciban la atención médica oportuna.
  • Demandas laborales: las personas de bajos ingresos a menudo enfrentan trabajos que requieren largos desplazamientos o se realizan en horarios irregulares, lo que aumenta la fatiga del conductor y la probabilidad de accidentes.
La pobreza influye en la seguridad vial de diversas formas.

Más allá de las víctimas: un impacto social y económico profundo

Las muertes y lesiones por accidentes de tránsito en poblaciones empobrecidas no solo generan un impacto humano devastador, sino que también profundizan las brechas sociales y económicas. La pérdida de un miembro del hogar o la discapacidad permanente a causa de un accidente pueden sumir a las familias en una mayor pobreza, limitando sus oportunidades y perpetuando el ciclo de privación.

Situación en Argentina: un panorama preocupante

Las regiones del Noreste y Noroeste de Argentina albergan a las poblaciones más pobres del país. Según el Indec, el Noreste presenta una pobreza del 48,4%, con provincias como Chaco (56,3%), Corrientes (45,5%) y Formosa (44,8%). En el Noroeste, la situación es similar, con un 45,6% de pobreza y provincias como Jujuy (52,3%), Santiago del Estero (53,2%) y Salta (44,1%).

Es precisamente en estas regiones del norte donde la presencia de motocicletas en los accidentes fatales aumenta. Según datos de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, el 60% de las víctimas fatales en accidentes de tránsito en el norte del país se trasladaban en este tipo de vehículo. La pobreza y la precariedad económica son factores que impulsan el uso de  motocicletas como medio de transporte principal, y en muchos casos sin las medidas de seguridad adecuadas o en condiciones precarias.

Las muertes y lesiones por accidentes de tránsito en poblaciones empobrecidas no solo generan un impacto humano devastador, sino que también profundizan las brechas sociales y económicas. Foto: MDZ.

Un futuro con grandes desafíos

La lucha contra la pobreza y la mejora de la seguridad vial en Argentina son desafíos complejos, pero no imposibles. Trabajar de manera colaborativa para abordar la pobreza y mejorar la seguridad vial en Argentina es esencial para construir un futuro más justo y seguro. Cada acción cuenta y, con determinación y colaboración, podemos lograr cambios significativos en las regiones más vulnerables del país.

Eduardo Muñoz.

* Lic Eduardo Muñoz. Criminólogo y criminalista. Especialista en prevención del delito. Consultor de seguridad integral

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