La humildad: nuestra mayor capacitación
¿Quién la tiene?
¿La tiene quien no cree tenerla y no la tiene quien cree tenerla…?
¿Qué más puede ponernos en evidencia?
Nos medimos a cada instante…
Nos miden…
Nos falta la medida si nuestra medida no es Dios.
““Lo que un hombre es delante de Dios, eso es, nada más”.
Es el espejo que llevaba a las miradas san Francisco de Asís.
Lo que nos hace mirarnos nos hace Ver.
Es nuestro talle.
¡Cómo nos miran…!
¿Y cómo nos miramos…?
¡Soy lo que fui!
¿Me acerco a vos como me acerco a mí?
La humildad nos encuentra tal como somos.
“¿Con qué derecho te distingues de los demás? ¿Y qué tienes que no hayas
recibido? Y si lo has recibido, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?”,
dice San Pablo a los Corintios.
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Comprendernos sin los condicionamientos de lo ideal.
Porque alguien nos amó podemos recordar quiénes somos…
La humildad es tal como somos amados.
Y como amás es como podés cambiar.
El tiempo es la cortesía de la voluntad.
¡Descansá de vos!
No podés hacer más que lo que sos.
¡Te curás tal como sos!
¿Cómo puedo creer en Dios sin reconocer cómo Dios puede creer en mí?
¿Qué soy yo?
Mi humildad.
* Juan Barros, energizante natural. Apto para todo público.

