Día de la Patria

25 de mayo: la espera de una oportunidad, el diálogo y la libertad

En este mes de mayo se conmemoran acontecimientos en una semana cargada de hechos históricos que finalizan el 25 de mayo, como la jornada más importante de la Revolución de Mayo.

María Carolina Kelm sábado, 25 de mayo de 2024 · 07:00 hs
25 de mayo: la espera de una oportunidad, el diálogo y la libertad
Aquellos hombres se reunieron en un lugar llamado Cabildo.
25 de mayo: la espera de una oportunidad, el diálogo y la libertad
Aquellos hombres se reunieron en un lugar llamado Cabildo. Foto: MDZ
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En los inicios del siglo XIX, el mundo era muy diferente a lo que conocemos hoy en día, en cuanto a la tecnología, el saber, las comunicaciones y el poder. Pero sobre todo era diferente en la composición de los países, muy lejos estaba de cuestiones diplomáticas, de leyes y de tratados, la palabra y sobre todo el honor bastaba para todos. El 14 de mayo de 1810 había llegado a Buenos Aires, en el nuevo mundo, la fragata inglesa Mistletoe con periódicos que confirmaban los rumores que circulaban intensamente por Buenos Aires: la Junta Central de Sevilla cayó en manos de los franceses de Napoleón, finalizando el último bastión del poder español.

El viernes 18 de mayo el virrey Cisneros hizo leer por los pregoneros (método de comunicación para acercarse a quienes no sabían ni leer ni escribir y debían confiar en la palabra) una proclama que comenzaba diciendo: "A los leales y generosos pueblos del
virreinato de Buenos Aires". El virrey advertía que, en el desgraciado caso de una total pérdida de la península, y falta del Supremo Gobierno, asumiría el poder acompañado por otras autoridades de la Capital y todo el Virreinato, se pondría de acuerdo con los otros virreyes de América para crear una Regencia Americana en representación de Fernando VII.

El Cabildo se ocupaba en esa época de cuidar a la población. Foto: MDZ.

Un espacio de diálogo, que conforme a las necesidades del pueblo americano comenzaría a atender lo que haría bien al pueblo, buscaría abrir el comercio y la posibilidad de intercambio, no solo de bienes sino de cultura, arte y sobre todo la posibilidad de acercar a los americanos al “primer mundo”. Cisneros aclaraba que no quería el mando del poder sino la gloria de luchar en defensa del monarca contra toda dominación extraña y, finalmente prevenía al pueblo sobre “los genios inquietantes y malignos que procuran crear divisiones”. Pero su situación era bastante comprometida, la Junta que lo había nombrado, ya no existía.

En paralelo, en el siglo XXI con una nación formada, los promotores y genios malignos siguen estando presentes para intentar dominar al pueblo que piensa, siente, necesita y se expresa de manera diferente. “Una revolución del pueblo, que no solo es busca la independencia, sino que busca el bienestar de todos”, señalan algunos historiadores al referirse a la Semana de Mayo de 1810. Algo que aún hoy, 200 años después sigue siendo un anhelo, un pueblo libre y con respeto mutuo, donde el diálogo sea la primera herramienta para lograr mejores e iguales oportunidades.

Una revolución del pueblo, que no solo es busca la independencia, sino que busca el bienestar de todos.

Mientras el rey Fernando VII tuvo el poder en sus manos, todos los habitantes de esta tierra tenían que someterse a sus órdenes, pero cada vez había más hombres y mujeres descontentos con esa situación. Además, en el país donde el monarca vivía había muchas personas que querían conquistar su tierra y tenerla bajo su mando. El diálogo entre muchos siempre sonaba igual, con ideas de libertad y esperanzas de cambio. El diálogo se transforma en una herramienta fundamental, para escuchar las  necesidades de los otros, los reclamos de los habitantes de un suelo con alimento para todo el mundo, y con las mentes más brillantes, capaces de liderar ejércitos libertadores, de salvar vidas o con la fuerza de defender los derechos de los hombre y mujeres iguales.

Aquellos hombres se reunieron en un lugar llamado Cabildo

El Cabildo se ocupaba en esa época de cuidar a la población, dictar las normas y de alojar al Gobierno. Ese día algunas personas se reunieron en la plaza que está frente al Cabildo para observar como la oportunidad de ser libres llegaba a concretarse al fin. Es así que estas personas a las que llamamos "patriotas" decidieron que gobernarían ellos mismos y escucharían a los habitantes de la tierra del Plata. A esta decisión se la recuerda como libertad. La revolución de mayo, con el sol naciente del 25 de mayo, daba lugar a una nación en el fin del mundo, “el nuevo mundo”, que tendría la fuerza y la capacidad de conquistar y enamorar a cualquier habitante de la tierra, que abriría sus puertas a los inmigrantes con sus culturas, su arte, talento y religión. La tierra del Plata sería en más de una vez considerada como la tierra sin mal, donde habita Dios y todo lo transforma.

 María Carolina Kelm.

* María Carolina Kelm. Profesora de Historia. Locutora Nacional mp 9793. Diplomada en Bioética

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