Con un nuevo convenio

Avanza el plan del Gobierno para que los presos trabajen: cuántos internos ya lo hacen

Tras los anuncios de Cornejo sobre el trabajo en las cárceles, el director del Servicio Penitenciario aseguró que esto ya existe. Se trata de una iniciativa para avanzar en el nivel de capacitación.

Redacción MDZ
Redacción MDZ miércoles, 22 de mayo de 2024 · 05:25 hs
Avanza el plan del Gobierno para que los presos trabajen: cuántos internos ya lo hacen
En la actualidad, el 68% de la población carcelaria tiene trabajo asalariado Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ

Alfredo Cornejo anunció un programa de resocialización de las personas privadas de su libertad. Sin embargo, ya existe el trabajo asalariado en las cárceles mendocinas. Para despejar dudas, MDZ Radio 105.5 FM estableció comunicación con Eduardo Orellana, director del Servicio Penitenciario de Mendoza quien aseguró que el anuncio del gobernador tiene que ver con avanzar un nivel más en capacitación para trabajar en conjunto con sectores privados, y que al salir de la cárcel ya hayan tenido una experiencia laboral calificada por el sector. Este martes se firmó un convenio entre Las Heras y el Ministerio de Seguridad para que el municipio garantizara una compra de textiles y calzados realizados dentro de la prisión. Invitan al sector privado a sumarse.

En este sentido, Eduardo Orellana explicó: "Hay una confusión en algunas cuestiones, ya que cuando el gobernador habló de que los presos trabajen, en realidad eso ya lo vienen haciendo. Lo que el gobernador planteó es que con la creación de Almafuerte ll, que es un penal moderno, con otra tecnología y los espacios para trabajo, obviamente, no podemos seguir llenando la matrícula de trabajos que tenían los viejos penales". Es decir, "estamos hablando de mejorar la calidad de la capacitación. Por eso Cornejo habla de recurrir a empresas privadas modernas en materia de construcción, de elaboración de productos".

El funcionario comentó que "en el servicio ya trabajan, a la fecha, 3.548 personas. Mendoza tiene 6.327 personas en cárceles de las cuales el 68% de ellas son penadas, que es la gente con la que más se puede trabajar porque ya tiene un panorama definido de cómo va a ser su vida de acá en adelante. El resto son personas procesadas que están más pendientes de que pueden recuperar la libertad y otras cuestiones. Es un número más que interesante y se ve reflejado en la paz general dentro de la cárcel. Hay gente que está más preocupada por estudiar y trabajar que por generar conflictos", aseguró Orellana.

Para profundizar, el director del Servicio Penitenciario comentó que "el trabajo en cárceles tiene cuatro niveles. El más básico es Maestranza, donde las personas le agarran el hábito de presentarse a horario, lúcido, orientado, permanecer en el lugar, hacer tareas dirigidas. Después viene la gente de mantenimiento. La mayoría de las personas que trabajan en cárceles se dedican al mantenimiento de las mismas: carpintería, herrería, plomería, pintura, albañilería, marroquinería, etcétera. Después hay personas que trabajan en la unidad de producción donde ya intervienen terceros. Ya sea otro organismo del Estado como partes privadas, por ejemplo en la construcción de calzados, textiles, algunos agricultores en las colonias penales del norte y sur de la provincia, la gente que hace adoquines, macetas. Esa gente está más calificada, normalmente tiene cursado en los centros de capacitación técnica. El cuarto nivel son los autos gestionados, donde hay un número interesante de gente que arma una mini Pyme familiar. Los familiares traen materia prima, nosotros ayudamos con las instalaciones, con alguna maquinaria. Ellos elaboran productos y la familia los venden afuera". Aseguró que "estando en la cárcel, ayudan a su economía familiar". 

Una vez detallada la dinámica laboral en las cárceles, Orellana aclaró que la propuesta a la que se refirió Cornejo tiene que ver con el tercer nivel, en la parte de producción. "Queremos ir hacia un nivel más avanzado de capacitación respecto a la calidad que van a tener las personas para, por ejemplo, construcción en seco, aluminio. Hay una empresa de transporte muy grande que está interesada en que le produzcamos algunas ropas. Se trata del aprendizaje y mantenimiento de ciertas líneas donde podés participar en todo el producto, o en un tramo".

"La idea que expresó el gobernador fue que esas personas ya se acerquen a la parte privada cosa que cuando cumplan su condena, sean opciones válidas para continuar en la parte privada porque ya los conocen, saben cómo trabajan, qué clase de producto pueden realizar. Esto va en contra de esto de salir de la cárcel y conseguir trabajo que, por más calificado que sea, a la hora de que te pidan un certificado de buena conducta o antecedentes penales, te resta", sostuvo Orellana y agregó: "La idea final es que trabajen y no vayan hacia el delito". 

En cuanto al aumento de la cantidad de personas privadas de su libertad que producen trabajo asalariado, Eduardo Orellana dio algunos números aproximados: "En el 2016, en Mendoza teníamos la mitad de la población penal. 2.900 personas, más o menos. Y teníamos 317 trabajadores registrados en cárceles. Hoy estamos hablando de 3.548 de un total de 6.327. Si hablamos porcentualmente, hay un crecimiento. El crecimiento cuantitativo, está. Ahora es el cualitativo el que vamos a buscar, es una nueva fase que buscamos".  Además, "en el informe de la Unidad de Producción, que tiene un director que dirige la producción en todas las cárceles, este año con respecto al anterior hemos facturado un 387% más. Hubo mayor producción, se entregó un producto terminado cada dos días, salieron de la Dirección de Producción a la parte privada".

Finalmente, el funcionario detalló: "Primero, a todas las personas que trabajan en cárceles se les paga. El Estado no puede no pagar. Tienen su cuenta bancaria. Lo que no hace Mendoza, a diferencia del sistema nacional, es que en el sistema nacional se les paga el salario mínimo vital y móvil, paga vacaciones, etcétera. Mendoza no hace eso. Son distintas miradas. Algunos podrán estar de acuerdo con lo que hacemos nosotros, otros tendrán acuerdo con el otro modelo".

En este sentido, Orellana explicó que, en el modelo mendocino, "se paga un peculio, que lo establece el Servicio Penitenciario, en las modalidades de Maestranza y Mantenimiento. Cuando vas a la parte privada, el empleador tiene que completar una parte del sueldo de la persona privada de libertad. En todos los niveles se paga. Lo que vaya a pasar cuando la persona egrese del ámbito penitenciario, obviamente,  se tiene que ajustar a lo que dice cualquier convenio de trabajo. No es porque venga de la cárcel va a cobrar menos. Es una forma de que el empresario vea que esta persona ya trabajó en su empresa, rindió, hace determinada labor, está satisfecho con eso".

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