“No podemos naturalizar el maltrato y la discriminación bajo ninguna excusa”
Cada 2 de mayo se conmemora el Día de Lucha contra el Bullying o Acoso Escolar, una problemática que afecta a millones de niños y jóvenes en todo el mundo.
Se trata de una forma de violencia entre dos personas en el ambiente educativo, que puede incluir la discriminación de unos estudiantes hacia otro u otros por sus características o forma de ser: orientación sexual, identidad de género, nacionalidad, situación migratoria, etnia, sexo, condición socioeconómica, condición de salud, discapacidad, creencias religiosas, opiniones, prácticas basadas en estigmas sociales, embarazo, entre otras.
Tal es la descripción que realice el Unicef sobre el acoso escolar, y para concientizar sobre esta problemática, instituyó en el año 2013 el día 2 de mayo como el Día de Lucha contra el Bullying.
La psicopedagoga María Zysman, fundadora de la asociación civil Libres de Bullying, dialogó con MDZ en la víspera de esta fecha y previo a la presentación en la Feria Internacional del Libro, de la “Guía para construir vínculos libres del Bullying y cyberbullying. Estrategias y recursos para padres y educadores” que escribió junto a la asesora pedagógica mendocina Mónica Coronado.
“El libro surge de una necesidad que venimos observando a lo largo de muchos años, tanto de las familias como de los docentes, en relación con tener una guía con actividades concretas, distintos recursos y estrategias para poder hacer una intervención completa ante casos de bullying”, explicó Zysman.
“En la publicación plantemos que debemos pensar no solamente en el bienestar de los niños sino también de quienes hacemos la escuela. Cuando en las escuelas hay malestar, entre los docentes, o con relación a cómo se percibe al docente, es muy difícil que después ese educador pueda trabajar con el niño. Es por esta razón que, desde nuestra experiencia como psicopedagogas, consideramos en el libro a todos los actores que intervienen en la construcción de dinámicas de bullying. También lo diferenciamos de otras dinámicas complicadas, que a veces son evolutivas en los vínculos entre los chicos”, indicó la psicopedagoga.
Además, comentó que en esta guía, se hace énfasis en un concepto que consideró fundamental, y que es que el bullying deja huellas. “Por eso es muy importante la presencia de un adulto que intervenga para ayudar a ese chico. Es la forma en la que se puede sanar, en donde el chico puede sentirse cuidado. Los niños y los adolescentes, si tienen ayuda, pueden llegar a tener un recuerdo menos traumático, menos espantoso, de lo que vivió en la escuela. Las peores huellas que le pueden quedar están vinculadas siempre a la falta de protección de un adulto”, enfatizó la fundadora de la asociación civil Libres de Bullying.
- Siempre se vinculó que la intervención del docente se limita al ámbito escolar, pero ahora el bullying excede las paredes del colegio y tienen una incidencia muy fuerte en las redes. ¿Cómo se interviene en esos casos?
- Sin dudas, las redes son un espacio que abarca toda la vida de los chicos. Los chicos no diferencian el “dentro” o “fuera” de la escuela en lo relacionado a sus vínculos. En las redes sociales, continúan vinculados, y pueden estar siendo escrachados, molestados o avergonzados. Y eso repercute inmediatamente en su estado anímico, en su conducta, en su mirada hacia los demás, en la escuela y fuera de ella.
No es un chico adentro de la escuela y otro afuera. Esas “puertas” están bastante borradas en la emocionalidad de los chicos. En especial si viven en localidades donde se contactan todos con todos, en la escuela, en el club o en la parroquia. Y ahí tenemos que estar también los adultos; tener una mirada y una ayuda más allá de quién o en dónde empezó ese acoso.
Si se genera en la escuela, se espera que actúe el docente. Pero si como mamá lo veo en mi casa, y veo cuando mi hijo que invita a sus compañeros está haciendo historias que avergüenzan a alguien, yo soy responsable también. Por eso consideramos que todos, tanto las familias, la comunidad educativa, los educadores, los entrenadores deportivos… Es decir, todos los que hacemos a la educación formal y no formal de los chicos, nos tenemos que involucrar.

- ¿Cómo influye ahí la necesidad del niño de sentirse "incluido"? ¿El “pertenecer” a un grupo?
- Pertenecer a un grupo o sentirse integrante de un grupo en la edad escolar es una necesidad muy intensa. Es muy importante para un adolescente tener un grupo de pertenencia. Y a veces no tiene que ser un “gran” grupo. Puede está bien con su amigo o con su amiga, y de afuera puede parecer que está aislado.
Todas estas dudas vienen a veces de los padres y de las mismas escuelas, que ven a un alumno como si estuviera aislado. Pero ese chico, por ahí está bien con un solo amigo. Es cierto que, si no tiene a nadie, la pasa muy mal. Porque en la adolescencia es vital tener un grupo de pares que nos permita, y todos hemos pasado por eso, salir un poco de la familia.
Cuando falta ese grupo de pares con el cual identificarme, queda un hueco muy grande, muy difícil y que genera mucho dolor. Por eso, a veces, como adolescente o preadolescente, se puede llegar a hace cualquier cosa para tener “un grupo”. Y en eso, se dan situaciones como padres que le dan un celular a un niño de 8 años, porque “todos sus amigos tienen”. Y si yo no se le doy, “queda afuera”. Es como los chicos de 13 o 14 años que hacen una previa en una casa para emborracharse, y dejarlo porque “lo hicieron todos”. No quieren ser “distintos”.

Ahí como familia hay que enseñarles y darles la fortaleza a los chicos para que puedan decir “No” cuando a ellos no les gusta verse obligados a tener estas actitudes. Y eso es un gran desafío que afecta sin duda la convivencia. Son esas interrelaciones de donde surge, en quienes son más vulnerables, situaciones de mucho dolor. Lo que nosotros tenemos que apuntar es a que sean menos vulnerables, y darles herramientas para que se fortalezcan, para que no les importe, que no haga cualquier cosa para “pertenecer”. Yo creo que tenemos que enseñarle más a no atacar y no tanto a defenderse.
- Hace más de diez años que preocupa la problemática del bullying ¿Educar a una generación que tome conciencia de lo que provoca el acoso escolar podrá revertir la permanente agresión que se ve hoy en la sociedad?
-Yo creo que sí. Cuando escucho el discurso de generaciones que dicen “A mí me criaron a los chancletazos y acá estoy, entero”, es como que sufro un poco. Naturalizar la violencia como forma de educación no está bueno. Más hoy en día cuando uno ve desde los lugares del poder que se insiste en la burla, en la descalificación, en el destrato… Es ahora cuando más fuerte hay que decirle “No” a hacerle bullying a un compañero. Hay que insistir en eso. Todavía hay esperanza en enseñar desde la amorosidad y no con destrato. Cada uno desde su lugar tiene mucho que hacer. Tenemos que focalizarnos en no naturalizar el maltrato, la inferiorización, la discriminación… y tampoco justificarlo bajo ningún tipo de excusa".
El libro “Guía para construir vínculos libres del Bullying y cyberbullying. Estrategias y recursos para padres y educadores” de María Zysman y Mónica Coronado se presentará en la Feria Internacional del Libro el próximo domingo 5 de mayo a las 17.30 horas, en la sala Ernesto Sábato (Pabellón Azul del predio La Rural de Palermo). Durante el encuentro se brindará una charla a los presentes. La presentación estará a cargo del educador de neurociencias Armando Algarra.


