Femicidio

"Siempre supe que fue él": el duro relato de la madre de Agustina Fernández tras la condena de su femicida

La joven fue asesinada por Pablo Parra el 2 de julio del 2022, quien recién fue detenido a los seis meses del crimen y condenado el 15 de mayo de este año. La lucha de su familia y las pistas clave.

Victoria Urruspuru
Victoria Urruspuru domingo, 19 de mayo de 2024 · 07:00 hs
"Siempre supe que fue él": el duro relato de la madre de Agustina Fernández tras la condena de su femicida
Agustina Fernández junto a su madre, Silvana Cappello. Foto: Facebook

La familia de Agustina Fernández (19), la pampeana asesinada en Cipolletti en julio de 2022, debió esperar semanas para que la Justicia comience a investigar el crimen por lo que fue: un femicidio, meses para que se detenga al principal sospechoso y casi dos años para condenarlo. A pesar de haber planificado todo con cautela, interferir en la investigación e inventar que la joven fue víctima de un robo, Pablo Parra (38) recibió cadena perpetua. 

Silvana Cappello, madre de la víctima, lo supo desde el principio y no por una mera intuición, sino por las actitudes del ahora condenado. Ya para septiembre de aquel año estaba convencida de que el petrolero había matado a su hija, y la causa, de hecho, dio un giro rotundo a los meses cuando las pistas empezaron a delatarlo. 

Agustina fue asesinada por Pablo Parra en 2022, pero la condena llegó recién en 2024.

"Al principio, allá por julio y los primeros días de agosto del 2022, todo indicaba que era un robo porque era el relato de este señor Pablo Parra; faltaban dólares de su casa, algunas cosas, todo invento de él", comentó Cappello a MDZ, y sumó: "Pero cuando yo la veo a ella (Agustina) internada, por sus heridas me doy cuenta e insisto en que eso fue algo pasional".

La Justicia determinó que el homicida tenía un interés obsesivo con la víctima y la atacó al ser rechazado, por lo que se lo declaró culpable el miércoles 15 de mayo del 2024. Cappello estuvo allí junto a su marido en el tribunal cuando finalmente recibió la condena; se levantó, agradeció a las autoridades, se dio media vuelta y, con los ojos puestos en aquella persona que le arrebató a su hija, lanzó: "A usted, señor Parra, Agustina le dice: 'No es no'". 

Crimen de Agustina Fernández: del relato a la verdad

La joven conoció al trabajador petrolero cuando ella se mudó de Santa Rosa a la ciudad de Río Negro para estudiar medicina, pues vivían en el mismo edificio. Fue un cambio rotundo, una larga búsqueda de departamentos y muchas expectativas sobre el futuro que le ofrecía tanto esa localidad como la profesión, sin saber que un interés obsesivo le arrebataría todo eso.

El testimonio de Parra apuntó a que la invitó a cenar en la noche del 2 de julio a su casa, ubicada sobre la calle Confluenca al 1301, en la planta baja. Salió a comprar algunas cosas, pagó con tarjeta, estuvo varias horas afuera y al regresar encontró el domicilio "con las luces apagadas" y a "Agustina tirada en el piso convulsionando" alrededor de un charco de sangre.

Agustina Fernández, de 19 años, estaba estudiando medicina en Cipolletti cuando fue asesinada.

En vez de socorrerla en el instante, habría revisado su hogar. Luego, y tras aparentemente constatar que faltaban algunas de sus pertenencias, pidió ayuda a sus vecinos, ya que no tenía su celular (no lo había llevado consigo, según dijo, y se lo robaron). Ellos llamaron a una ambulancia y la víctima fue trasladada hasta el hospital Pedro Moguillansky, donde a los días se le diagnosticó muerte cerebral.

Apuntó en seguida a un robo: dijo que le faltaban mil dólares, algunos objetos de valor, y que Agustina fue víctima de un ladrón. "La sociedad a él no le creía y yo sabía que tenía algo que ver, hasta llegué a pensar que la había mandado matar porque estaba muy armadita la coartada. Su relato era inconsistente, demasiado armado. Recordaba todo súper detallado; yo creo que frente a algo así, uno no se acuerda ni de lo que tenía puesto del shock, y él tenía todo muy calculado", señaló la madre de Fernández.

"Además, yo creo que si alguien ve convulsionando en un charco de sangre a una amiga, no podría hilvanar una frase. Pero él hiló todo muy perfecto", añadió Cappello. Agustina recibió tres golpes en la cabeza que le provocaron un traumatismo encéfalo craneano, y una de sus manos estaba quebrada, como signo de defensa. No era un simple robo.

Parra, que entonces insistía con su inocencia, no estuvo en el hospital acompañándola en su internación previo a que declararan su muerte, pero sí aparecía en cada etapa de la investigación, cada peritaje que se realizaba. Observaba todo y su relato cada vez cobraba menos sentido.

Pablo Parra fue encontrado culpable por el femicidio de Agustina Fernández. Foto: Facebook

La familia de la víctima luchó durante mucho tiempo para que se investigue el crimen como un femicidio. Con el correr de los meses, descubrieron ADN de Parra en trozos de ropa en la serpentina del paredón de su hogar, y huellas de su calzado en el patio del departamento, lo que probaba que dejó a la joven en el lugar y, después de dos horas, ingresó por sorpresa (habiendo atravesado ese paredón) y la atacó alrededor de las 20:30 horas. 

El asesino, que le doblaba la edad a la víctima, lo planificó todo cautelosamente: ese 2 de julio se fue del departamento, se ocupó de ser visto cuando se retiraba en el auto, volvió a pie, ingresó por el paredón trasero y atacó salvajemente a la joven. Le fracturó la mano contra la puerta, la sujetó en el piso y golpeó su cabeza tres veces.

El fiscal Pezzetta solicitó su detención en la madrugada del 21 de diciembre del 2022, seis meses después del ataque, y al día siguiente le formularon los cargos por femicidio. Por su parte, la perpetua recién le llegó en mayo de este año.

Un ataque de celos

Silvana sabe perfectamente cuál fue el motivo de la pelea de esa noche: Agustina estaba saliendo con otra persona, lo rechazó al empleado petrolero y este no aguantó los celos. De hecho, horas antes del crimen, la había escuchado a Fernández juntarse con su pareja en el departamento de ella. "Nada fue casualidad con él, era todo armado. Se aparecía, la seguía, estaba muy pendiente de ella. Fue una obsesión", contó Silvana. 

Para el abogado, la muchacha "al principio estuvo interesada" en Parra, hablaba de él con sus amigas y decía que "era lindo", pero luego decidió terminar eso y entabló una relación con un mozo de la cervecería Antares. Durante el juicio, Cappello llegó a conocer a ese joven: "Humilde, laburante, todo lo contrario al otro engendro. Lo abracé y le dije 'si Agustina te eligió es porque sos un ser maravilloso', y le pedí que continúe con su vida, porque sentí que Agus le querría decir eso".

La condena a Pablo Parra

"En nombre del pueblo, nosotros lo encontramos al acusado Pablo Parra culpable por unanimidad como autor del delito de femicidio, por haber sido cometido por un hombre hacia una mujer y mediar violencia de género, artículo 80, inciso 11 del Código Penal", fueron las palabras finales del Jurado popular, que condenaron a perpetua al asesino de Fernández. 

Los padres de Agustina se miraron a los ojos y se abrazaron. Lo habían logrado, y ahora esa tragedia que los sacudió, luego de tanto relato e impunidad, cumplirá su sentencia por más que la defensa apele. En este sentido, Silvana se planteó la posibilidad de volver al cementerio para visitar los restos de su hija, una ceremonia demasiado dolorosa, que habrá hecho unas dos veces, pero que de ahora en más lo realizará con "otra postura".

Femicidio de Agustina Fernández: la lucha de su familia

"Le prometí a mi hija que sacaría todo a la luz y haría justicia por ella", dijo Silvana, quien, sin embargo, reconoció con cansancio: "Fue muy difícil, nos encontrábamos en otra provincia peleando y costó, pero se pudo. Ahora espero que la Justicia tenga más recursos, que el hombre entienda que 'no es no', y que no sea fácil matar, porque yo lo que veo es que hubo mucha impunidad, muchos meses para detenerlo".

Silvana y su hija, Agustina.

Paulina, la hermana menor de Agustina y quien cumplió 10 años el pasado sábado 11 de mayo, recibió la noticia de parte de sus padres, quien todo este tiempo intentaron cuidarla y contenerla. "Yo quería esto, que ella sepa que yo la luché hasta el final y que hoy tenemos justicia pero a costa de una pelea muy complicada", aseguró Cappello. 

La madre de la joven pampeana, aún así, confesó que recibió gran apoyo por parte de los ciudadanos de Cipolletti, que la acompañaron en cada marcha y cada audiencia. "Me sentí muy acompañada y creo que no lo hubiese logrado sola", cerró.

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