Opinión

Bono a jubilados y pensionados: no alcanza y siguen por debajo del umbral de pobreza

El Gobierno anunció la implementación de un nuevo bono extraordinario para jubilados y pensionados. El análisis de Eugenio Semino defensor de la tercera edad en MDZ.

Eugenio Semino domingo, 19 de mayo de 2024 · 07:00 hs
Bono a jubilados y pensionados: no alcanza y siguen por debajo del umbral de pobreza
Una persona jubilada gasta alrededor del 23% de su Canasta Básica en medicamentos y otros insumos de farmacia. Foto: MDZ

Para entender la situación de los jubilados en Argentina no hace falta ser especialista, con saber sumar alcanza. Veamos algunas situaciones típicas para entender a qué me refiero. Por el momento, dejemos de lado el caso más extremo de quien tiene que sobrevivir con una jubilación mínima, la cual, con el bono incluido, llega a los $260.000, (haber de 190.000 y bono de 70.000), en un país que calcula el límite de pobreza en $268.000, según la medición del propio Indec para el mes de abril de este año.

Un jubilado que recibe la mínima es oficialmente pobre. Pero, insisto, dejemos de lado la situación de las escasas cinco millones de personas que reciben la mínima y veamos lo que ocurre en los dos millones y medio restantes.

Excluyendo el conjunto de quienes reciben jubilaciones “altas”, que serían alrededor de quinientas mil personas, queda un universo de dos millones de jubilados y jubiladas que cobran en promedio entre $350.000 y $400.000. Si comparamos esas cifras con la última medición de la Canasta Básica de los Jubilados realizada en marzo, la cual arrojó una cifra de $685.041, vemos que la situación no es mucho mejor.

Un jubilado que recibe la mínima es oficialmente pobre. Foto: MDZ.

Supongamos el caso de una persona jubilada que recibe un haber de $400.000 y posee una vivienda propia. Es decir alguien que está bastante por encima de la mínima y que no necesita pagar un alquiler. Se trata de alguien que debería estar relativamente bien y que, según las estadísticas, no va a figurar por debajo de la línea de pobreza. Ahora contrastemos esa cifra con la realidad para ver qué ocurre. Sabemos que en promedio una persona jubilada gasta alrededor del 23% de su Canasta Básica en medicamentos y otros insumos de farmacia. Eso arroja, a valores de marzo, alrededor de $150.000 por mes de gastos en salud, gastos que la persona jubilada no puede evitar. De los $400.000 iniciales ya nos están quedando $250.000. 

Si esa persona, a su vez, tiene que pagar expensas porque vive en un departamento, tal como es el caso de cientos de miles de jubilados en la Ciudad de Buenos Aires, vemos que el valor de las expensas, según la última medición de abril para CABA, arroja un promedio de $138.000. A nuestro jubilado ya le están quedando $112.000 en limpio para sobrevivir todo el mes. Supongamos que no es una persona sola, sino una pareja de jubilados con una jubilación de $400.000 cada una. En ese caso el gasto de expensas se divide en dos y les podría estar quedando unos $181.000 a cada uno para sobrevivir durante el mes. 

Supongamos que no tienen que pagar expensas porque viven en una casa, en ese caso les quedarían los $250.000 enteros para afrontar todos los gastos, desde la comida hasta la reparación de la tapa del inodoro. En fin, se puede seguir arrojando cifras y realizando comparaciones, pero creo que el punto es claro. Cualquiera sabe que no se puede vivir con $400.000 y tampoco con $500.000 en Argentina y en casi ningún país del mundo. 

Lo más cruel del caso, es que las personas que están en esa situación son, bajo todo punto de vista, argentinos y argentinas de bien. Estamos hablando de gente que trabajó y aportó durante más de treinta años, es decir que hicieron todo lo que se supone que había que hacer para vivir correctamente. Sobre ese segmento de la población, sin embargo, se realizó la parte más fuerte del ajuste fiscal del cual se vanagloria este gobierno.

Jaque mate a los jubilados

Si al Estado le cierran los números es gracias al sacrificio de los jubilados. Ahora bien, sacrificar el bienestar de una parte de la sociedad en nombre del supuesto interés del resto, es un camino que solamente lleva a realizar nuevos sacrificios de manera periódica, hasta que ya no quede nada que sacrificar. Los jubilados saben esto perfectamente bien, porque hace décadas que vienen viendo cómo su haber se deteriora, dado que el sistema político lo utiliza con otros fines que se consideran más importantes. El esfuerzo siempre lo hacen los jubilados y siempre hay que hacer después un esfuerzo más.

Foto: MDZ.

Por eso la pregunta que surge cuando se contemplan estas cuestiones, más allá de la preocupación por la situación actual, es cuál es el modelo de país que se está proponiendo a futuro. Cómo se pretende incentivar un comportamiento adecuado en los ciudadanos más jóvenes cuando el propio Gobierno castiga a quienes justamente hicieron las cosas bien a lo largo de toda la vida.

Viendo la situación de los jubilados, ¿por qué alguien joven querría aportar al sistema previsional, por qué querría tener un trabajo en blanco, por qué incluso querría llegar a viejo? ¿Cómo se estructura un proyecto de vida, con los esfuerzos y restricciones que implican el trabajar, estudiar y criar hijos, teniendo esa perspectiva hacia adelante? Hay que hacerse esas preguntas para comprender cómo, al destruir el presente de los viejos, el Gobierno también destruye el futuro de los jóvenes.

Si estas cuestiones no se plantean a fondo Argentina no va a salir nunca de su decadencia crónica. Vamos a seguir repitiendo los comportamientos autodestructivos que nos llevaron a esta situación. Y nuestras esperanzas seguirán durando lo que dura la cotización del dólar.

Eugenio Semino.

* Dr. Eugenio Semino - Defensor de la Tercera Edad - Pte. de la Sociedad Iberoamericana de Gerontología y Geriatría (SIGG)

Archivado en