Aprobación social: qué es y por qué la necesitamos tanto
En la época que nos toca vivir, ser reconocidos por los otros, insume mucho tiempo de estar presente en las aplicaciones de cada día: Instagram, tic-toc, X, Facebook por mencionar las más difundidas entre los grupos etéreos. Para descubrir la eficacia de la popularidad, se debe comprender la naturaleza del principio de aprobación social por el cual determinamos lo que es correcto
viendo qué piensan otras personas. Incluso que una acción resulta correcta en una situación dada según el grado que veamos que otros la realizan.
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El principio de aprobación social establece que uno de los medios importantes que utilizan las personas para decidir qué creer o cómo actuar en una situación determinada es observar qué creen los demás o cómo actúan. Este efecto es poderoso y se encuentra tanto en niños como en adultos y en actividades diversas como pueden ser decidir una compra o superar una fobia.
Deben darse por lo menos tres condiciones
Incertidumbre: cuando las personas no se encuentran seguras o cuando una situación se presenta con carácter ambiguo, es más probable que se fijen en las acciones de los otros y las acepten como correctas. En las situaciones ambiguas, la decisión que toman los testigos de una emergencia de prestar ayuda se encuentra influida por las acciones de los demás testigos que cuando se trata de una clara situación de emergencia.
La aprobación social tiene influencia si participan muchos: se tiende a seguir el ejemplo de los otros según la cantidad que sumen esos otros. Cuando observamos que muchos están realizando una acción, nos mostramos dispuestos a seguir su ejemplo porque esa acción nos parece
- Más correcta.
- Más viable.
- Socialmente aceptable.
Semejanza: las personas se atienen a las creencias y acciones de aquellos con quienes se pueden comparar. Lamentablemente se pueden ver pruebas de la poderosa influencia de las acciones en estadísticas sobre el suicidio que revelan que tras los casos de suicidio que reciben amplia difusión, otras personas con problemas semejantes deciden quitarse la vida.
En relación a este último punto se puede recordar el “efecto Werther”. Hace más de dos siglos, el escritor alemán Johann Wolfgang von Goethe publicó una novela “Las penas del joven Werther”. En el libro, el joven de este nombre, se suicida por amor. Este relato causó gran impacto público y proporcionó fama inmediata a Goethe pero también había desatado una oleada de suicidios que lo emularon por toda Europa. Tan poderoso fue ese efecto, que en varios países, la novela fue prohibida.
El gran error de la aprobación social que cometen muchos es criticar la frecuencia con que se realiza una conducta no deseada, por ejemplo, conducir bajo los efectos del alcohol, como forma de ponerle fin. Sin embargo no tendemos en cuenta que ese reproche “Mirá cuanta gente está haciendo eso tan indeseable” se esconde el mensaje invertido “Mirá cuanta gente está haciendo esto”, lo cual puede empeorar la situación gracias al principio de la aprobación social.
Entre las recomendaciones que pueden dar los sociólogos que pueden ayudar a reducir nuestra sensibilidad a la aprobación social errónea, se incluyen la sensibilidad ante pruebas falseadas de los que personas semejantes a nosotros están haciendo y la convicción que estas acciones no deben constituir la única base para nuestras decisiones.
También podemos observar que la aprobación social tiene más eficacia con aquellos que no se sienten familiarizados o se ven inseguros en una situación determinada y en consecuencia, deben mirar fuera de sí mismo para encontrar pruebas de cuál es el mejor comportamiento.
* Carlos Gustavo Motta es psicoanalista y cineasta. Podes escucharlo en “Cultura de Miércoles” en www.radiozetajuntoavos.com.ar todos los miércoles de 9.30 a 11 hs.

