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Mi hijo no duerme bien: una especialista explica cuándo hay que preocuparse y cuándo no

Muchas veces pensamos que lo que le está pasando a nuestro hijo es un problema y, sin embargo, la mayoría de las veces estamos ante una circunstancia normal.
Los bebés y los niños tienen una rutina de sueño acorde a la edad.
Los bebés y los niños tienen una rutina de sueño acorde a la edad.

Una de las cosas que más nos preocupan como padres es el sueño de los chicos. Queremos que nuestro hijo descanse bien, que duerma todas las horas que debe, que duerma todas las siestas.

Al nacer, los bebés tienen un ritmo ultradiano. ¿Qué quiere decir esto? Los adultos tenemos lo que se denomina “ciclo circadiano” que cada 24 horas se resetea y comienza de nuevo. Ellos, en cambio, cada 2-3 horas, vuelven a empezar, se despiertan y manifiestan ganas de comer. Esto es un mecanismo de supervivencia, ya que el bebé se despierta para alimentarse y lo hace descansado.

Es así que hasta el año los niños pueden manifestar hasta 3 y 4 despertares y es una condición normal.

Las hormonas esenciales

A partir de los cuatro meses los bebés comienzan a reconocer el día y la noche. El bebé necesita regularse y lo hace a través del estímulo ambiental, la luz hace que se secrete cortisol. El cortisol, a su vez, activa el cuerpo. El bebé sale a la calle percibe la luz natural, escucha ruidos, siente el viento, se activa.

Otra hormona involucrada es la melatonina que se activa con la oscuridad y es necesaria para que comience el sueño. Por lo que es importante instaurar rutinas de sueño desde que nacen para que vaya aprendiendo cuándo es de día y cuándo es de noche. De esta manera, el reloj interno se va regulando con estímulos externos.

Hay que acompañarlos, en el proceso de aprendizaje del sueño maduro, en una forma respetuosa. Hay que enseñarles a dormir, a través de la rutina del sueño. No soy partidaria de dejarlos llorar para que duerma toda la noche. No esta recomendado abandonarlos en el llanto.

La especialista no es partidaria de dejar llorar a los niños para que duerman.

Los chicos no duermen de corrido toda la noche y es normal. Es verdad que hay niños de buen dormir y otros que no; pero no hay que culpar a los padres por eso. Hay niños que adquieren la madurez del sueño más tarde que otros. Esto genera frustración en las familias porque cuando no descansas afecta todo, afecta tu trabajo, la relación de la pareja y siempre viene el sentimiento de culpa.

Hasta los 2 años es normal que tenga despertares, hay que hablarle, decirle que no pasa nada, que es de noche, que se vuelva a dormir, acompañarlo.  Hay un porcentaje pequeño de niños (14%) que sigue despertándose a los 3 años.

Pero  ¿cuándo tengo que preocuparme realmente por los despertares en la noche? Si hace más de 5 despertares o se despiertan a cada hora, se despierta y grita, hace berrinche, no se puede calmar, lo tiene que ver el pediatra para descartar alguna patología como alergias, dermatitis, parásitos, Síndrome de Apneas Obstructivas del Sueño (SAOS).

Derribando mitos sobre los problemas del sueño

Es un mito que si toma una mamadera va a dormir mejor. Las mamás que amamantan duermen mejor que las que dan fórmula, al margen de que tienen menos probabilidad de caer en una depresión.

Es un mito también que se despierta es porque “se acostumbró” a tomar leche de noche. Muchos chicos hasta los 3 años pueden seguir haciendo una toma a la noche y es normal.

Otro mito es que si no duerme siesta va a dormir toda la noche. Sucede que si el bebé no duerme una siesta llega demasiado cansado a la noche y entonces sí puede despertarse muchas más veces. No hay que sacar la siesta, ellos la necesitan.

Los primeros meses comen-duermen-comen-duermen; a partir de los 4 meses ya no se duermen después de todas la tomas y están más tiempo despiertos. Al año hacen una siesta en la mañana y otra por la tarde, hay otros que hacen entre tres y cuatro micro siestas a lo largo del día. Mientras que a partir de los 2 años hasta los 4 años hacen solo una siesta.

Los primeros meses los bebés comen, duerme, comen, duermen.

Es un mito muy instalado también es que “hay que agotarlos con actividades así duermen mejor”. Mientras más alteremos su rutina, mientras más excitados estén, más alargamos el inicio del sueño porque su cuerpo estará inundado de cortisol y la melatonina brillará por su ausencia. Sin melatonina no hay sueño.

Es un mito que si lo despertamos sonámbulo es peligroso. No está recomendado despertarlo si es sonámbulo efectivamente: se alteran mucho y pueden vivir una experiencia desagradable, pero no daña el cerebro. Lo ideal es acompañarlo a su cama y que se quede tranquilo.

Como también es un mito que los adolescentes “son unos vagos, solo quieren dormir”. Lo que ocurre es que tiene una falta crónica de sueño, ya que de forma natural se retrasa una hora de sueño y por mucho que quieras que se vayan a dormir como cuando era chiquito, no va a poder dormirse porque su melatonina se secreta una hora más tarde. También entran antes al colegio, tienen que madrugar más temprano.

El uso de las pantallas antes de dormir

El uso de pantallas justo antes de dormir es otro factor que retrasa el sueño. Lo mismo que el consumo de gaseosas y jugos cargados de sustancias excitantes del cerebro. No son vagos sino que tienen un déficit crónico de sueño que puede afectar su memoria, su rendimiento escolar y a veces a su salud mental.

Es un mito que los niños se relajan viendo dibujitos o algún video en una pantalla. La luz blanca que entra directamente en los ojos inhibe la secreción de melatonina. Es importante no usar pantallas a últimas horas del día porque estamos mandando señales de luz a nuestro cerebro, lo que hace que la melatonina baje y el cortisol se active.

Hay que adaptarse a las circunstancias y a cómo es cada chico. No hay dos niños iguales y, sobre todo, las circunstancias de las familias son diferentes.

Por último, hay estudios que afirman que la meditación mejora la calidad del sueño, mejora la estabilidad emocional e incrementa la concentración y la memoria. Desde pequeños puede practicarse antes de dormir de una forma muy sencilla, solo controlando su respiración y sus pensamientos.

* Sol Vargas es pediatra y para más consejos sobre rutina de sueño y formas de relajación se la puede consultar a través de Instagram @safepediatria o solicitar un turno al WhatsApp 261-7194374.