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Responsabilidad afectiva: ¿sos o te hacés?

Una de nuestras capacidades es la responsabilidad afectiva, cada personalidad funciona de una manera diferente en las acciones sobre sí misma y sobre los demás. Erica Miretti analiza este tema en MDZ.

La responsabilidad afectiva se refiere a la capacidad de cuidar de las emociones y el bienestar emocional de uno mismo y de los demás en las relaciones interpersonales, esta responsabilidad implica ser consciente de, cómo tus acciones y palabras pueden impactar emocionalmente a quienes te rodean, así como también cuidar de su propio bienestar emocional en sus relaciones. 

En la actualidad es difícil hablar de adolescentes

Hace tan solo diez años era accesible hablar de ellos, hoy hay muchas divisiones dados sus gustos, cultura y conductas. Son como muchos subgrupos  dentro una franja que va desde los 11 hasta los 30. Pero más allá de las diferencias que se suscitan entre ellas, el enamoramiento, el amor, las relaciones, los atraviesa a cada grupo por igual. Y acá es donde surge en diferentes conversaciones la tan usada frase.

“No tienen responsabilidad afectiva”

Pareciera que a cierta edad, al comienzo de la adolescencia uno puede permitirse ir y venir por los avatares del amor en  confusiones y amores. Pero a medida que crecemos las acciones y las palabras deber tener una coherencia. Según me explican adolescentes con quienes debato a cerca de estos temas, no se puede hacer ciertas cosas y después fingir demencia y no hacerte cargo de lo que generaste el otro.

La responsabilidad afectiva se refiere a la capacidad de cuidar de las emociones y el bienestar emocional de uno mismo y de los demás. Foto: MDZ.

Si uno sale, intimida, comparte, proyecta no debería suceder que así de buenas a primeras ese otro te desconozca. Este fenómeno parece ser muy común en esta época y atraviesa todas las generaciones. Es difícil de explicar pero evidentemente puede tratarse de miedo al compromiso. De no pensar en el otro y hacer lo que surge sin tener en cuenta la interpretación y consecuencias. No tolerar la frustración e ir ansiosamente por todo y en dos meses vivir lo que se vivía en un año y decae el enamoramiento. O una forma de probar de todo mientras se tiene la oportunidad y no poder autorregular esa búsqueda constante del placer inmediato.

Puede haber miles de causas y pensar hipótesis según cada caso

Lo cierto es que en el común denominador cuando es amor se trata todos hablas de responsabilidad afectiva. Y paralelamente de fingir demencia. Pero de algo estamos seguros, si algo de esto sucede, no se trata de amor. Al menos no de ese amor verdadero que tantos hombres y mujeres deseamos puertas adentro del consultorio.

No obstante deberíamos apostar a la responsabilidad afectiva, dicho de otro modo no es más ni menos que cuidarte y cuidar al otro con tus palabras y tus actos. Vale para la amistad, el amor y la familia. ¿Será que este tema solo se habla a puertas cerradas?. ¿Pero no entre ellos? Sea como sea, para tener una sociedad más sana, más feliz, más responsable y comprometida en las consecuencias de sus actos debemos hablar de responsabilidad afectiva, ansiedad, ganas de que te elijan.

Erica Miretti.

* Lic. Erica Miretti, psicóloga. Neuropsicoeducadora. Docente.

IG: @ericamiretti