Prepagas: la herramienta que el Gobierno no usa para frenar los aumentos desmedidos
Este lunes, Luis Caputo criticó duramente los aumentos desmedidos de las prepagas, habilitados tras la desregulación de precios prevista por el mega DNU 70/23 impulsado por el gobierno de Javier Milei. A través la red social "X" aseguró que "le han declarado la guerra a la clase media" con sus subas desmedidas e injustificadas.
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Además, sostuvo: "Nosotros desde el gobierno, vamos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance para defender a la clase media". Tras las severas críticas del ministro de Economía, las empresas de medicina prepaga pidieron una reunión con el funcionario nacional para explicarles la situación del sector y justificar los aumentos en las cuotas.
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Martin Sabadini, especialista en reclamos por incumplimientos de prepagas y obras sociales, habló con MDZ Radio 105.5 FM y señaló que "disiento un poco de la preocupación del ministro Luis Caputo porque él es parte del Gobierno nacional y tiene las herramientas para poder frenar los aumentos, que es con el organismo que controla las obras sociales y las prepagas; la Superintendencia de Servicios de Salud. Puedo hacer declaraciones por radio, hablar por redes o darle declaraciones a la prensa, pero si estoy gestionando tengo el deber que si hay una preocupación, en este caso el aumento indebido de las prepagas, gestionarla con las herramientas que tengo para hacerlo".
"La Superintendencia de Servicios de Salud no se eliminó, lo que hizo el DNU fue liberar los aumentos para las empresas de medicina prepaga y sacó del control de esos aumentos a la Superintendencia. Antes, las empresas de medicina prepaga entregaban datos a la Superintendencia y se sacaba un índice que determinaba el aumento que te iba a dar por mes. Ahí la Superintendencia sacaba una resolución donde aclaraba que se iba a aumentar tal porcentaje y eso se avisaba a sus afiliados. Ese control se eliminó, no existe más porque el DNU hasta día de hoy está vigente, pero la regulación de cómo funciona el sistema de medicina prepaga lo tiene la Superintendencia", aclaró remarcando la vigencia del organismo que regula las obras sociales y las prepagas.
Además, opinó que "aún después de la desregulación que hizo, creo que podría intervenir. Puede hacerlo porque les puede pedir explicaciones, puede tomar los reclamos que hace la gente por los aumentos y determinar que no corresponden o también obligar a las personas a que ofrezcan servicios de menor precio, que hoy no están haciendo".
Las empresas de medicina prepaga están argumentando que, a pesar que los aumentos sean desmedidos, no les alcanza para cubrir los costos. Ese escenario será el que le plantearán a Luis Caputo en la reunión que solicitaron. Sabadini argumentó que "es medio tarde para una reunión porque lo primero que hicieron fue aumentar el 100% en los primeros dos meses y siguen aumentando a un ritmo del 20% y 25% de todos los meses hasta mayo. El gobierno dice que en marzo vamos a tener una inflación del 10%, y el personal de sanidad sigue ganando lo mismo que en noviembre. O sea, metieron un 100% porque supuestamente tuvieron no pueden cubrir los costos, pero cuando reciben el dinero fresco de los clientes, no lo ponen para los trabajadores o en pagar insumos. Entonces, me parece que el discurso es 'no quiero perder rentabilidad', no que no me dan los costos".
El especialista no dudó y destacó que "acá aparece la falta de control o la desaparición del Estado, porque cuando reclamas por el mal funcionamiento, no tenés a dónde ir. La Superintendencia desapareció después por el decreto, que en realidad no fue así, pero en la práctica el Estado está dejando de controlar, porque también hay que recordar que el presidente Milei dijo 'el Estado es una organización criminal para cometer delitos'. Entonces, con esa premisa, ningún organismo del Estado se va a poner al frente de ver qué está haciendo el privado".
Respecto a cómo ha impactado el aumento de las cuotas en los afiliados, comentó: "No he visto que se haya controlado cuál fue el efecto. Eso se ve en la diaria hablando con la gente que se ha bajado de los planes, que se ha ido a la salud pública o ha bajado de categoría en referencia a la prestación que tenía, con todo lo que se lleva, porque vos dependiendo de tu edad, tu salud, el vínculo que tengas con la familia, hace también muy difícil después volver a tener nuevas afiliaciones. Por eso también es una encrucijada para las familias".
Por último, señaló que "las prepagas de mayor renombre dicen 'nosotros no vendemos papas, esto es un servicio para el que lo puede pagar'. O sea, el norte que tienen es achicar la cantidad de afiliados que no pueden pagar tus servicios y quedarse con la gente que sí lo puede hacer, y sobre esos gestionar un servicio premium. Eso va a determinar que todas las personas terminemos en la salud pública, y hoy este servicio no tiene la posibilidad de recibir tanta cantidad de personas porque el Estado está ausente, no se va a invertir en hospitales o en creación de nuevos centros de salud. Estamos en una encrucijada muy grave".



