Resiliencia

Sufrió bullying por obesidad mórbida, la equitación la salvó y hoy ayuda a otros

Érica Arcani tuvo una adolescencia difícil debido a las críticas que le hacían sus compañeros por su físico. En diálogo con MDZ, la mujer contó cómo pudo afrontar esa dura etapa.

Agustina Castro
Agustina Castro miércoles, 17 de abril de 2024 · 09:30 hs
Sufrió bullying por obesidad mórbida, la equitación la salvó y hoy ayuda a otros
Érica pudo superarse gracias a su gran pasión y a la contención familiar Foto: Gentileza Érica Arcani

Puede tardar toda una vida, o gran parte de ella, el proceso de intentar aceptarse, quererse y luchar contra los llamados "demonios internos", y la imagen que se tiene de sí mismo. El mundo avanza mientras cada persona lucha su propia batalla; a veces visible, otras, oculta. Podemos estudiar carreras, viajar, trabajar y practicar un hobby, pero si en el interior todavía hay una herida que sangra y los pensamientos atormentan, nada se disfruta como debería. Esto es lo que tuvo que atravesar Érica Arcani durante varios años de su vida, cuando sufrió bullying por tener obesidad mórbida. Hoy, asegura que pudo superar esa dura etapa y ayuda a otras personas que pasan por lo mismo.  

Érica nació en Córdoba, en el seno de una familia de clase media como cualquier otra. A partir de los seis años comenzó a viajar junto a su familia, cambiando de país de residencia, gracias al trabajo de su papá. Tras cuatro años viviendo en Lima, Perú, se trasladaron a Madrid, donde cursó la secundaria. Allí hizo amigos y descubrió su gran pasión, y salvación: la equitación. Pero esa nueva vida no fue exactamente perfecta, puesto que sus compañeros de escuela le hacían bullying por su sobrepeso, generando una gran herida que quedó abierta por años.

“Durante mi período escolar fui bastante atacada. Era víctima de bullying por mi cuerpo, algo a lo que por ese entonces no se le daba importancia. Lo sufrí mucho porque era chica y la última del grupo. Cuando se hacían grupos para jugar, siempre era la última elegida, la última que llegaba en las carreras”, recordó Érica en diálogo con MDZ. Sus compañeros le decían comentarios ofensivos y la dejaban de lado siempre que había una actividad grupal. Asimismo, sus profesores se burlaban de su seseo, por lo que la discriminación la perseguía a donde sea que fuera.

Érica nació en Córdoba, pero vivió gran parte de su infancia y adolescencia en el exterior. Foto: Gentileza Érica Arcani

Pero su familia y amigos estuvieron en todo momento para ayudarla, para acompañarla. “Tuve mucha contención familiar y de amigos. Pero sufrí en la escuela porque, además, no me invitaban a fiestas; me decían la típica: ‘Vos no pasás en una discoteca’. La verdad es que era feo, más para una adolescente”, enunció Arcani. Tuvo la fortuna de encontrar en sus seres queridos su refugio para afrontar lo que estaba pasando, hablándolo. Aunque no fueron los únicos que la ayudaron a salir adelante. Los caballos que montaba en sus clases de equitación se convirtieron en su terapia, su vía para volver a sentirse segura de sí misma. 

“En el colegio había un club hípico, y siempre que pasaba en el colectivo, veía a los caballos. Siempre decía: ‘Yo quiero montar a caballo. Quiero aprender’”, confesó Érica al hablar acerca de los inicios de esa pasión, y aseguró que fue su salvación: “A mí lo que me ayudó mucho fue la equitación. Me ayudó a valorarme a mí, a conocer que uno puede controlar al caballo. Además, el caballo es un animal espectacular, tiene una sensibilidad increíble. Son animales muy sanadores, más que el perro, te diría”.

Al finalizar la secundaria, su vida en Madrid también llegó a su fin. Se mudaron, en familia, a Londres, donde estudió Marketing e hizo un máster en Administración. Tras ello, emprendió su regreso a la Argentina, donde quiso darse el lugar para estudiar una nueva carrera: Medicina. “Durante la carrera pasé por varios problemas de salud, cirugías incluidas. La muerte de mi padre en el 2001, por una enfermedad fulminante, fue uno de los momentos más duros. Con ello, mi sobrepeso se transformó en pocos años en obesidad mórbida”, se sinceró.

Arcani sufrió bullying por tener sobrepeso y un seseo. Foto: Gentileza Érica Arcani

Tenía 23 cuando llegó a pesar 160 kilos, luego de subir casi 100 kilos en menos de 4 años. Le diagnosticaron hipertensión y diabetes tipo 1. Entonces, la charla con una de sus amigas más cercanas le hizo replantearse qué debía hacer para volver a quererse, para volver a ponerse como prioridad en su vida y cuidarse. Ahí fue que hizo un “click” en cuanto a su salud y comenzó a probar dietas, consultar a colegas y, finalmente, someterse a un bypass gástrico.   

Esa cirugía marcó un antes y un después en su vida. Volvió a hacer ejercicio y a alimentarse de forma completa y variada, con la certeza de que debía seguir afrontando el sobrepeso día a día, ya que se trata de una enfermedad crónica. “Finalicé mis estudios de medicina, me especialicé en hipertensión arterial en el Hospital Universitario Austral. Trabajé allí en el área de investigación y también realicé mis estudios de grado”, contó Érica y reveló que, luego, dejó todo para apostar por el amor en Nueva York, aunque esa historia no tuvo el final feliz que tanto imaginaba.

Una vez más, regresó a su país natal para especializarse en la rama de la medicina ortomolecular, ahondando en la permeabilidad intestinal y la microbiota. Pero la pandemia cambió su rumbo por completo, dejando atrás la medicina tradicional y acercándose al coaching. “El coaching a mí me llegó en la pandemia por un anuncio de Instagram. Mandé un mail para conocer más y la verdad es que me encantó. Seguí haciendo cursos; ahora voy a empezar una programación neurolingüística. Son cursos y/o capacitaciones para ayudar holísticamente al paciente”, manifestó la profesional de la salud.

Foto: Gentileza Érica Arcani

“El coaching viene a preguntar qué es eso que está pasando que no se puede procesar, a qué se le tiene miedo”, explicó Érica y continuó: “Me di cuenta de que los trastornos psicológicos y psiquiátricos debido al aislamiento, junto con la depresión y la obesidad, se profundizaron”. El coaching fue una revelación en su vida, que le abrió los ojos para saber a dónde querría seguir de ahí en más: ayudando a los demás.

Desde entonces se dedica a dar sesiones virtuales o presenciales a personas que necesiten de una guía, después de crear su propia academia de coaching. “En la parte de obesidad estoy ayudando, aproximadamente, a unas 15 personas en este momento. Son coachings para gente que quiera bajar de peso y quiera entender el porqué. Los ayudo a que no tengan miedo a salir a la calle. A vestirse como quieren, porque, en general, la mayoría se viste de negro. Los ayudo a darse cuenta de que la comunidad no va a cambiar, pero que nosotros tenemos que cambiar la manera en la que miramos a la comunidad, cómo nos miramos a nosotros y a ser felices con lo que somos”, aseveró Arcani.

Mirá el video de Érica Arcani hablando sobre amor propio

Más de treinta años pasaron de aquella etapa que catalogó como la más difícil de su vida. Ella asegura que, actualmente, es una persona totalmente diferente y que se siente bien consigo misma. Disfruta de las pequeñas cosas y está agradecida de vivir cada día. Perdonó a sus compañeros, que se disculparon por el bullying cometido años atrás: “Hace un tiempo asistí a un encuentro de ex compañeros de colegio, y uno de ellos me pidió perdón por el maltrato en nombre de todos. Fue un momento muy gratificante”.

“Todo en esta vida es energía, y si nosotros nos mantenemos con energía positiva, podemos conseguir todo lo que queremos. Todo está en nuestro cerebro y en nuestros pensamientos. Hay una frase que dice que ‘los mismos gordos somos gordofóbicos’, porque no nos gusta ser gordos; pero lo vemos de forma empática porque sabemos lo que está sintiendo el otro. Y eso de no usar la palabra “gordo” me parece terrible porque lo estás ocultando. ¿Qué es lo que no querés ver? ¿Qué querés que el mundo no vea? ¿Lo que no es perfecto? Lo mejor es hacerlo visible”, reflexionó Arcani y concluyó: “Cada ser humano es perfecto tal y como es. Por eso es importante empezar a quererse”.

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