Arte y cultura

Gotcha Gaios: poética de la forma nómade

Gotcha Gaios, artista georgiano-argentino, expondrá en la Galería de Arte Contemporáneo “Marifé Marcó” en Barcelona. El vernissage será el 18 de Abril, permaneciendo la muestra hasta finales de mayo.

Elena Oliveras martes, 16 de abril de 2024 · 10:29 hs
Gotcha Gaios: poética de la forma nómade
La nueva producción de Gotcha Gaios, gestada en Barcelona entre 2023 y 2024, da testimonio de un enorme vigor. Foto: Gentileza

La nueva producción de Gotcha Gaios, gestada en Barcelona entre 2023 y 2024, da testimonio de un enorme vigor. La belleza vuelve con ímpetu y se expande dentro de una poética de la forma nómade donde conviven materias diversas, sombras y
escrituras.
Algunas de “puño y letra” retoman la espontaneidad del gesto pictórico animado por ecos de sensibilidad oriental. 

Investigador de la materia, Gotcha incorpora todo tipo de papeles, tanto traslúcidos como opacos. En este caso despliegan una gran diversidad cromática con predominio de tonos vibrantes amarillos y rojos. Como un demiurgo los organiza dentro de
montajes que se abren al espacio tridimensional. A esa apertura contribuyen las terminaciones del papel que, al no estar pegadas a la superficie, proyectan sombras movedizas, erráticas.

Despliega una gran diversidad cromática con predominio de tonos vibrantes amarillos y rojos.

Además del papel se incorporan cartones lisos o acanalados, cintas, hilos y alambres. Conviven en una suerte de palimpsesto donde cada una de las capas pugna por hablar. Se trata del hablar de formas inestables, ansiosas por encontrar la raíz 
estabilizadora de lo real inalcanzable. Siempre habrá nuevas capas a descubrir y este es, precisamente, el desafío que las obras arrojan al espectador.

Se trata del hablar de formas inestables.

Escapando a la frontalidad Gotcha invita a ingresar virtualmente en el interior de sus obras. No es casual que su poética nómade también encuentre resolución en un conjunto de poliedros. Como tótems de un mundo “líquido” o “gaseoso” promueven un contacto corporal dinámico ya que es preciso el desplazamiento para captarlos en su totalidad. Y ese movimiento pondrá de manifiesto que el acto de visión va más allá del sentido de vista ya que incluye a todos nuestros poros.

Escapando a la frontalidad Gotcha invita a ingresar virtualmente en el interior de sus obras.

El fluir laberíntico de las obras de Gotcha está animado por la fuerte sensorialidad de materias muy diferentes. Es la prueba de que, en arte, cualquier elemento puede entrar y nada debe necesariamente salir. También adopta técnicas y procedimientos muy diversos. Utiliza óleo, acrílico, tinta, témpera, gouache, pastel, lápiz o gesso.

El fluir laberíntico de las obras de Gotcha está animado por la fuerte sensorialidad de materias muy diferentes.

Todo sirve a la hora de construir intrincados laberintos en los que el papel, en sus distintas variedades, juega un rol principal. No sorprenderá que un editor y coleccionista de documentos, como es él, preste atención a diferentes calidades y texturas de papel. Tampoco sorprenderá su interés por páginas con textos impresos de distintas épocas.

Todo sirve a la hora de construir intrincados laberintos en los que el papel, en sus distintas variedades, juega un rol principal.

La escritura permitirá ordenar el caos. Si el caos es inestabilidad e indeterminación, la escritura es estabilidad. Es el “tesoro” que un grupo lingüístico conserva a lo largo del tiempo para preservar su identidad. Por haber nacido en Georgia (en las Montañas del
Cáucaso) Gotcha sabe valorarla en su doble aspecto de comunicación y de permanencia puesto que ha sido fundamental para la preservación la historia de su país natal.

No sorprenderá que un editor y coleccionista de documentos, preste atención a diferentes calidades y texturas de papel.

A pesar de su importancia y de su ubiquidad, la escritura no siempre aparece de modo “epifánico”, en una mostración clara y absoluta. Por lo general hay que descubrirla en medio de una coreografía libre, entre la gestualidad de una caligrafía personal y los
pliegues de la materia que, en algunos casos, sufre la “herida” de la manipulación.

Gotcha siente el pathos de la materia, el impulso emocional que emerge tanto de soportes nuevos como “vestigiales”, en los que ha quedado grabada la huella del tiempo. En ambos casos los trans-forma a través de cortes, fracturas, desgarros, arrugas, pliegues, perforaciones. También el fuego deja su impronta en el quemado que mancha autónomamente la superficie más allá del control de la mano ejecutora.

el fuego deja su impronta en el quemado que mancha autónomamente la superficie más allá del control de la mano ejecutora.

La espontaneidad del proceso productivo permite reeditar la belleza libre de la naturaleza. Nadie sabe, por ejemplo, cuándo y cómo terminará la forma de una flor. Idéntico nomadismo formal tomará cuerpo en montajes siempre abiertos a nuevas combinaciones.
A través de sus obras, Gotcha revela que, más allá del “desierto de lo Real” (Baudrillard), el mundo está lleno de nuevas verdades. Como las sombras, esas verdades están en estado de flotación, nunca fijas. Como la materia, resisten a la manipulación. Podemos doblar el papel, arrugarlo, trozarlo, rasgarlo, punzarlo, quemarlo. Todo hasta un cierto punto ya que la materia –como la naturaleza- es un espacio de resistencia. Situación que resalta, sobre todo, en elementos antiguos que Gotcha resignifica intentando encontrar el punctum donde late lo Real.

Esos elementos sobreviven al paso del tiempo demostrando que Cronos no siempre logra devorar lo existente y así Eros, una vez más, superará a Thánatos dentro de un universo microutópico de creatividad.

* Elena Oliveras es catedrática y ensayista. Miembro de la Academia Nacional de Bellas Artes, Argentina, y de la Asociación Internacional de Críticos de Arte.

Archivado en