Arte que motiva

¡No te duermas! ¿Tenés sueño o tenés sueños?

Un nuevo domingo y llega "Arte que motiva", la columna que nos interpela, de Juan Barros para MDZ con su estilo personal.

Juan Barros
Juan Barros domingo, 14 de abril de 2024 · 07:00 hs
¡No te duermas! ¿Tenés sueño o tenés sueños?
Creer en el camino, lo abre. Foto: Ilustración de Juan Barros.

Como creemos en el amor es como nos recordamos.
Tantas veces escuchamos decir: ¡Que vida tan sacrificada!
¿Cuál es nuestro sacrificio?
Conmemorando la liberación de los israelitas de la esclavitud de Egipto, cada familia judía, reunida en torno a la mesa, come el cordero asado. Jesús, verdadero cordero pascual, se ofrece a sí mismo por nuestra salvación. Se hace presente con su cuerpo entregado y su sangre derramada. Y lava a los suyos los pies confirmándoles amarse los unos a los otros como Él ama. En el huerto de los olivos, Jesús, absolutamente conciente de como es amado, suda gotas de sangre… La angustia por el lugar del otro es así.

Ilustración Juan Barros.

Somos como nos aman

“No te quedes dormido” escuchamos decir tantas veces.
Los discípulos se quedaron dormidos.
Y aún hoy nos duermen…
La realidad nos duerme.
“la somnolencia de los discípulos no sólo era el problema de ese momento, sino que es el problema de toda la historia. La cuestión es en qué consiste esta somnolencia, en qué consistiría la vigilancia a la que el Señor nos invita. Yo diría que la somnolencia de los discípulos a lo largo de la historia consiste en cierta insensibilidad del alma ante el poder del mal, una insensibilidad ante todo el mal del mundo. Nosotros no queremos dejarnos turbar demasiado por estas cosas, queremos olvidarlas; pensamos que tal vez no sea tan grave, y olvidamos. Y no es sólo insensibilidad ante el mal, mientras deberíamos velar para hacer el bien, para luchar por la fuerza del bien. Es insensibilidad ante Dios: esta es nuestra verdadera somnolencia; esta insensibilidad ante la presencia de Dios que nos hace insensibles también ante el mal. No sentimos a Dios —nos molestaría— y así naturalmente no sentimos tampoco la fuerza del mal y permanecemos en el camino de nuestra comodidad”. (Benedicto XVI, audiencia del 20 de abril de 2011).

El lugar del otro es espejo de nuestro lugar.
Dios nos encuentra tal como somos.
Y la oración nos hace reconocibles para el otro tal como somos.

Ilustración Juan Barros.

¡Que siempre te encuentre tal como sos!

¡Que me hagas quererte tal como sos!
Alguna vez nos dijimos…:
¡No te puedo Ver!
Porque no te puedo creer…
No sabíamos ser más que lo que somos.
Quien nos encuentra se encuentra.
El pasado no es una promesa.
Los recuerdos nos interrogan hasta sincerarnos
Como agradecés das.
¿Qué es la memoria?
Alguien me amó.
Lo único que podemos tener es… ¡Tener en cuenta!
Como nos recordamos nos incluimos.
Como uno se incluye a sí mismo incluye al otro.

La misericordia es nuestra mayor intimidad.
Somos como somos amados.

 Juan Barros.

Juan Barros, energizante natural. Apto para todo público.

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