Opinión

La importancia del pensamiento crítico e independiente en las aulas

Siempre se habla y se escribe sobre educación, sobre cómo gestionar liderazgos y equipos directivos, estrategias y dinámicas motivadoras presentes en el aula.

Elizabeth Kloster viernes, 12 de abril de 2024 · 10:03 hs
La importancia del pensamiento crítico e independiente en las aulas
Las comunidades educativas no pueden ni deben mirar a un costado frente a esta problemática; los equipos directivos deben estar acompañados y asesorados. Foto: Maximiliano Ríos/MDZ

Temáticas importantes a tratar y considerar para el logro de una educación de calidad, considerando que el alumno es el centro y razón de ser del hecho educativo y que todos los estudiantes son iguales ante la ley. Sin embargo, en educación, en la tarea de educar, lo primero que hay que establecer es qué hombre queremos formar. Este no es un dato menor, ya que del fundamento antropológico que se sostenga, derivaran los fines de la educación. Concordando con Spalding “Cuando educamos, ni más ni menos que cuando caminamos, tenemos ante la vista un fin. En educación ese fin es el ideal de la perfección humana”, perfección entendida como despliegue pleno de las potencialidades del ser humano. 

Temáticas importantes a tratar y considerar para el logro de una educación de calidad.

Al diseñar políticas educativas, programas y planes de estudios, diseños curriculares, capacitaciones y actualizaciones docentes hay que preguntar y preguntarse:

  • ¿Qué hombre queremos formar?.
  • ¿Qué papel tienen las familias en la formación de sus hijos?.
  • ¿En qué valores se sustenta el sistema educativo nacional?.
  • ¿Cuáles son los fines de la educación?.

Estas preguntas cobran vital importancia en el mundo de hoy, donde la información está al alcance de todos a través de una pantalla, donde pululan modas y modelos que distorsionan la naturaleza humana.

  • ¿Qué visión tenemos del hombre?.
  • ¿Reduccionista?.
  • ¿Determinista?.
  • ¿Consumista?.
  • ¿Marxista?.

Todas miradas parciales para definir al ser humano. Boecio, y luego Santo Tomas de Aquino definen al hombre como: “sustancia
individual de naturaleza racional”. Al ser sustancia, existe en sí mismo y no en otro, y esto se opone al eterno devenir del marxismo quien sostiene que la realidad es solo material, el ser humano carece de la dimensión espiritual y es producto de las relaciones sociales. La sociedad para Marx, y luego sus seguidores como Gramsci y representantes del socialismo del siglo XXI, está 
constituida por grupos en permanente conflicto. Para Marx el hombre es pura materia, sustituye la visión individualista de la persona por una visión colectivista, niega la trascendencia y la historia es fruto de la lucha de clases.

El marxismo se ha expresado con diferentes matices a lo largo del tiempo

En Argentina concretamente, ha penetrado a través de las universidades y los IFD. Por lo dicho, creo que es necesario un análisis cuidadoso de las formas concretas en que se presenta hoy el socialismo en las aulas. Se han preparado por años para dar la batalla cultural, con un plan sistemático y progresivo. Están presentes en todos los niveles del sistema educativo adoctrinando a las nuevas generaciones, impidiendo que los alumnos avancen en el ejercicio del pensamiento crítico.

El pensamiento crítico es un proceso intelectual y reflexivo, que examina, evalúa y analiza un aspecto de la realidad, para luego decidir y elegir con criterio propio. Y, claramente, permite educar sin adoctrinarAdoctrinar es la acción de instruir determinadas ideas, contenidos, autores, valores y creencias en las personas (aquí, puntualmente en el alumno), apelando al idealismo de los adolescentes y jóvenes con slogans cargados de emotividad.

Las comunidades educativas no pueden ni deben mirar a un costado frente a esta problemática; los equipos directivos deben estar acompañados y asesorados, el trabajo en soledad hace tiempo dio paso al trabajo en equipos interdisciplinarios, la realidad compleja de la sociedad y de las instituciones educativas así lo exigen. La filosofía permite reflexionar sobre el sentido de nuestra existencia. Es necesario regresar a las preguntas, interpelar la realidad sin “bajadas de líneas en las escuelas”, solo así podremos ser ciudadanos y construir ciudadanía. Aquí cobra vital importancia la asignatura Filosofía, esta disciplina contribuye al desarrollo de las personas, y se relaciona con la gestión de la calidad educativa. El retorno a las humanidades, base del pensamiento crítico y
de la comprensión humana, es prioritario.

En un mundo globalizado, donde es más importante la mirada de los demás, la aprobación de los seguidores en las redes, urge la necesidad de la mirada interior. “Conócete a ti mismo” dijo Sócrates. 

“Conócete a ti mismo” dijo Sócrates. 

El proceso de indagación interior es fundamental en la formación de liderazgos. Resignificar la escuela secundaria, implica formar a las nuevas generaciones integralmente, trabajar en el desarrollo de sus capacidades cognitivas, habilidades socios emocionales y competencias personales que les permitan liderar sus propias vidas.

Educación y libertad

Pilar Rahola establece la diferencia entre ciudadano y siervo cuando expresa que “el siervo acepta sin cuestionamientos y tiene relación mesiánica con el poder; el ciudadano decide con su propio criterio lo que acepta”. Los alumnos deben tener la posibilidad y el derecho a estudiar y a comprender la realidad en su totalidad, sin sesgos ni adoctrinamientos. Aquí hay relación directa de la educación con la libertad, porque la educación permite que las personas avancen hacia mayores niveles de bienestar, en el sentido que “educar” es “educir”, “sacar algo”, y lo que se educe son las virtualidades del ser humano. Y en esto radica una de las  diferencias esenciales entre educar y adoctrinar, porque la educación así entendida toma al educando como un sujeto activo, con capacidad de nombrar, pensar y transformar la realidad.

La educación permite que las personas avancen hacia mayores niveles de bienestar.

No es un mero receptor de ideas, sin capacidad de discernir y evaluar argumentos; es un sujeto con derechos, con libertad (cuya raíz es la naturaleza racional y la dignidad humana), con habilidades emocionales y capacidades cognitivas que le permiten dar un salto cualitativo entre los demás seres creados.

Se trata de educar, no de adoctrinar

La educación permite desplegar el ser, lo que el sujeto es, piensa y siente. Esa relación directa entre educar y mayéutica “sacar a la luz, las ideas del discípulo”; o como expresa el padre Leonardo Castellani “educar es sacar a la luz, lo que todo ser humano trae consigo al nacer”. Esa relación de la educación con la luz, en oposición a la oscuridad y a la ignorancia, pone de manifiesto, una vez la necesidad de formar docentes “antidestino” (Ratero, 2001), capaces de ayudar a sus alumnos a recorrer senderos con oportunidades para delinear un proyecto de vida. Alumnos que vivencien el error como disparador para nuevos aprendizajes; como expresa Kovadloff “lo que no pudo ser, a veces se convierte en aprendizaje”.

Aquí, la educación también se relaciona con la libertad, con la posibilidad de poder ser, de elegir, de pensar. Y de nuevo, en el otro extremo, la ausencia de libertad, la imposibilidad de pensar por uno mismo, la imposición, el adoctrinamiento.

La educación también se relaciona con la libertad, con la posibilidad de poder ser, de elegir, de pensar.

La educación de calidad, libera, crea presente y futuro

El adoctrinamiento impone, diluye el derecho de los alumnos a ejercer el pensamiento crítico, impide la pluralidad de ideas en las aulas.

Elizabeth Kloster.

* Elizabeth Kloster. Profesora de Filosofía, Pedagogía y Psicología. Diplomado en Antropología Cristiana. Licenciatura en Gestión de las Instituciones Educativas.

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