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El eclipse parcial de luna oscurece verdades totales

La vida sigue, los eclipses se suceden, y las miserias de la cotidianeidad continúan allí, a la espera de que finalmente nos hagamos cargo.
Al parecer la otra noche hubo un eclipse parcial de luna. Foto: Freepick.
Al parecer la otra noche hubo un eclipse parcial de luna. Foto: Freepick.

Al parecer la otra noche hubo un eclipse parcial de luna; y digo “al parecer” porque, bueno, se le dio por desarrollarse mientras yo dormía, lo cual para nada le quita veracidad a los dichos de miles de científicos que corroboraron en la oscuridad sus acertados pronósticos sobre el evento. Todo indicaría que mientras recorría los cielos la primera luna llena del otoño en el hemisferio sur, se le dio al planeta por ponerse en el medio entre los dos astros que más importancia tienen en nuestras vidas: por un lado el sol, que nos da la subsistencia y hasta a veces nos la quita, si es que somos de andarnos abusando de su presencia, y por el otro nuestro satélite natural, que nos regula las mareas, los ciclos hormonales de más de la mitad de la humanidad, y por si esto fuera poco nos oculta permanentemente uno de sus lados, despertando la intriga eterna de astrónomos y poetas. Los cuerpos celestes siguieron con su curso habitual, solo que, por un par de horas, ese recorrido natural los colocó algo así como en línea, si es que se los observaba desde la Tierra; y como es desde este hermoso planeta que los andamos mirando, pues bien, se produjo un eclipse.

Pero más allá de que algunas personas se desvelaron para poder observar al fenómeno, la vida en el barrio siguió más o menos igual. El camión de la basura pasó como siempre, aunque esta vez a escondidas de la luna, volcando en su interior con sus manivelas mecánicas al container de acá al lado, y comprimiendo con fuerza a los residuos de los residuos: porque ya los vecinos
habían tirado allí sus sobras, pero ya habían sido también esos desechos revisados por no vecinos, buscando milagros entre restos de yerba y de botellas vacías. Disimulados por las penumbras del eclipse, y a diferencia de lo que alguna vez declaró un filósofo de por acá nomás, no había un niño en la calle durmiendo en un pórtico, sino varios. Demasiados, podría decirse, si es que fuera aceptable que haya al menos uno, pero en fin, aun así, y a riesgo de equivocar la comparación, hay demasiados niños en la calle, con más hambre que esperanzas, con menos horas de juego que de angustias.

Ya habían sido también esos desechos revisados por no vecinos, buscando milagros entre restos de yerba y de botellas vacías. Foto: Freepick.

Son muy lindos los astros en línea; me gustan mucho, como las lluvias de estrellas y las nevadas, como las puestas de sol, los amaneceres nublados y las tostadas con manteca y azúcar. Pero cada vez me cuesta más disfrutarlos. Serán los años quizá, o la vergüenza del plato de comida siempre disponible. Porque las desigualdades coartan libertades, y no hay forma de que nadie pueda sentirse realmente libre si hay niños durmiendo en las calles mientras sus padres revisan las bolsas de basura. Y lo demás, no importa nada.

hay demasiados niños en la calle, con más hambre que esperanzas, con menos horas de juego que de angustias. Foto Freepick.

Al parecer la otra noche hubo un eclipse parcial de luna. Pero a mí esa noche me dolía el pecho; al centro, un poco a la izquierda. Me tomé lo de siempre, antes de acostarme, para minimizar los dolores: una buena dosis de ese brebaje que me quema por dentro y que, aunque no trae prospecto, quita las penas al menos por un rato, esconde las vergüenzas y me hace olvidar de las realidades. Hasta que el sol salga de vuelta, oculte a las estrellas y me muestre a plena luz del día las miserias cotidianas, con tanta crudeza que encandila; en definitiva, como cada vez que el sol me ciega, caminaré por las calles de mi barrio mirando para otro lado, negando lo que no veo, como borracho en mi sobriedad, sin lograr sonreír entre tanta tristeza.

Pablo R. Gómez.

* Pablo R. Gómez, escritor autopercibido.

Instagram: @prgmez

Al parecer la otra noche hubo un eclipse parcial de luna.