Día mundial del Agua

Planeta agua

El Día Mundial del Agua es una jornada internacional de concienciación que se celebra anualmente el 22 de marzo desde 1993

Pedro J. Toranzo viernes, 22 de marzo de 2024 · 19:06 hs
Planeta agua
Cada 22 de marzo se celebra el día mundial del agua. Foto: Santiago Tagua/MDZ

En el "Dia Mundial del Agua", es importante pensar en las causas de porqué no pensamos mucho en el agua, que usamos cotidianamente; y muchas veces, desperdiciamos. Quizás sea debido a que este fluido, esta substancia química, es inodora e incolora; y por sobre todo sobreabundante. El preciado líquido es una substancia única y sin tiempo, que mantiene un
grupo de características químicas que circula alrededor de sistemas naturales y sistemas de ingeniería humana, por ejemplo represas y fábricas.

El agua se define por su gran capacidad de flujo, de transmutarse en sus varios estados y por su omnipresencia.

Está presente en todo lados: en nuestras canillas, en cuerpos de aguas superficiales (ríos, lagunas, charcos, embalses, océanos), aguas subterráneas, atmosfera, dentro de los cuerpos de los seres vivos, como en la Luna y estimamos también en otros cuerpos celestes.

El agua es lo que define al Planeta Tierra de muchas y obvias maneras. El agua permite la supervivencia del hombre y de todas las otras especies. Es imposible vivir sin agua, y vivir con aguas contaminadas puede ser muy costoso, puesto que los procesos de descontaminación no son gratis.

El agua es lo que define al Planeta Tierra de muchas y obvias maneras. Foto: MDZ.

El agua es marca señorial en la geografía, marca los límites de muchas jurisdicciones humanas y los ecosistemas, también facilita el desarrollo de actividades humanas como la agricultura, la pesca, la minería y la industria. El agua es una inspiración recurrente para pintores, escritores, poetas y diseñadores. De modo negativo, el agua contaminada acarrea enfermedades y la falta de agua puede acarrear graves conflictos.

El agua es sacra, principalmente para las tres grandes religiones

Así como en tantas otras religiones y formas de espiritualidad,el agua representa bendición y purificación. Para el cristianismo el agua primero purificó la tierra con el diluvio universal, para luego seguir purificando a través del bautismo. Para los antiguos celtas, el manantial de Cerne Abbas en Dorset, Gran Bretaña, era un lugar a donde se accedían a los espíritus naturales femeninos, incluso a deidades femeninas. Ante la llegada la cristiandad a la región, este pozo mágico fue rebautizado como manantial "San Agustín", reteniendo el significado ahora espiritual como de ´el origen de la vida´, también el bíblico concepto de el agua de la vida.

Las cuencas de ríos como el Mekong y el Ganges, son llamados "La Madre de todos los ríos", dando así un concepto fundamental al agua como ligado indudablemente a lo femenino en cuanto a maternidad, asociado la fertilidad y el cuidado necesario que da el agua para toda vida. Del otro lado del globo, en Norteamérica, el nombre del rio Mississippi, significa "El Padre de todas las aguas".
Tanto en el pasado, como en la actualidad, la vida nómade de los beduinos y sus animales domésticos se mueve siguiendo las lluvias, al igual que las enormes migraciones animales en el continente africano. Quizás de las primeras alianzas entre el hombre y la naturaleza se dieron alrededor del agua, como base para la agricultura y ganadería, marcando el progreso desde las practicas nómades y recolectoras. Como consecuencia de ello, el hombre dejo la vida nómade para asentarse y así formar civilizaciones alrededor de centros urbanos. Este desarrollo como especie llego al hombre a establecerse como especie dominante indiscutible.

En tiempos corrientes debemos replantear esa primera alianza con el agua y la relación toda la naturaleza; y a dar prioridad al uso inteligente y eficiente de la misma. Para demostrar que el cambio es demasiado necesario, el estado precario de nuestra actual
relación con la naturaleza, donde la ignorancia, ineficiencia y egoísmo han llevado a que nuestra civilización sea la indudable causa del inicio de la sexta extinción en masa de especies, siendo la quinta la más conocida de estas causas, el impacto del meteorito que extinguió a los dinosaurios.

En tiempos corrientes debemos replantear esa primera alianza con el agua y la relación toda la naturaleza. Foto: MDZ.

Dentro de los nuevos esquemas, innovadores y positivos con respecto al agua, encontramos la agroforestación, nuevos cultivos que necesitan menos agua, la regulación de los ríos y otras fuentes de agua, el riego inteligente, la reutilización y reciclaje de aguas y otras tantas técnicas para ahorrar agua. Hoy en día nos es llamativo pensar que los ríos eran (y algunos aún lo son, ejemplo cuenca Matanza-Riachuelo) concebidos como lugares perfectos para verter desperdicios sólidos y líquidos, lo mismo pasó con los pantanos y tierras bajas inundables.

Los pantanos y tierras indudables eran concebidos desde antaño como lugares de contagio y pestilencias. En muchas jurisdicciones ser drenaron los pantanos, tal fue así que se calcula que el 36% de estos ecosistemas en el Sur de Asia fueron drenados y convertidos en terrenos habitables y para el cultivo. A nivel global se calculó este porcentaje en un 50%. Pasada la década de los 70, los humedales comenzaron a ser protegidos y regulados legislativamente, e incluso muchos ecosistemas de este tipo se convirtieron en zonas protegidas, incluso bajo la convención internacional Ramsar. Es tan claro el valor ecosistémico de los humedales, no solo como lugares donde se purifica y filtra el agua, funcionando también como control natural de inundaciones, sin olvidarnos que estos son zonas de altos niveles de biodiversidad en todos sus aspectos.

En cuanto al consumo humano del preciado líquido, se calcula que 70% es consumido en el agro, 20% en la industria y solo un 10% en el consumo doméstico. Este último, alcanza en Estados Unidos, unos 300 litros por día per cápita. Según Naciones Unidas cada ser humano en la tierra tiene el derecho humano a 50 litros por día. En este sentido, la Asamblea General de las Naciones Unidas, aprobó el 28 de julio de 2010, una resolución que reconoce al agua potable y al saneamiento básico como derecho humano esencial para el pleno disfrute de la vida y de todos los derechos humanos.

A modo de comenzar a formar una conciencia mas responsable en cuanto al uso del agua, pensemos que una ducha diaria puede consumir desde 35 a 70 litros de agua, dependiendo de la educación en la eficiencia del usuario. Del mismo modo, si nos afeitamos con la canilla abierta usaremos 45 a 70 litros de agua, si lo hacemos llenando la bacha utilizaremos solo 3 litros del preciado líquido.
Si pensamos que el 96,5% del agua en la tierra está en los océanos, y por lo tanto es salada y no potable, tomaremos más conciencia que el agua potable deber ser usada de modo responsable.

Ya estamos aprendiendo a usar el agua dulce de los ríos, lagos y acuíferos de un modo más regulado y por lo tanto responsable. El agua olvidada, parece ser las de los mares, fuente importantísima de alimento para la humanidad y también de agua potable en lugares como Medio Oriente y Australia, mediante costosísimos procesos de desalinización. 

La contaminación de los presuntamente inacabables océanos es alarmante. 

Recordemos que todas las aguas que fluyen en los continentes tarde o temprano llegan a los mares a través de ríos, riachos, escorrentía y lagos; acarreando químicos, pesticidas, exceso de nutrientes y basura en toda su gama. Además, la atmosfera cada vez contaminada también deposita químicos indeseados en los mares, cambiando así su equilibrada y frágil química.

Si a esto le sumamos los cambios atmosféricos producidos por las emisiones de carbono equivalente, que impactan en las temperaturas de los mares, también vemos otro cambio significativo en las temperaturas en los ecosistemas marinos, que a su vez provocan la muerte de especies marinas y sequias e inundaciones mas notorias e impredecibles en zonas donde antes existía más predicción de los fenómenos climáticos.

La contaminación de los presuntamente inacabables océanos, es hoy por hoy alarmante. Foto: MDZ.

La silenciosa y desapercibida contaminación marina es un problema creciente en el mundo actual. Nuestros océanos está siendo inundados con dos tipos principales de contaminación: productos químicos y basura. La contaminación química promueve el crecimiento de floraciones de algas, que consumen el oxígeno para la vida en el mar, además de ser tóxicas para la vida silvestre y dañinas para los seres humanos. Se han identificado más de 500 sitios con poco oxígeno en aguas costeras. Estas "zonas muertas" causan matanzas masivas de peces.

La basura marina abarca todos los productos manufacturados, la mayoría de ellos plástico, que terminan en el océano. Los tipos comunes de desechos marinos incluyen varios artículos de plástico como bolsas de compras y botellas, junto con colillas de cigarrillos, tapas de plástico, envoltorios de alimentos y aparejos de pesca. Los residuos plásticos son particularmente
problemáticos como contaminantes porque son muy duraderos, estos pueden tardar cientos de años en descomponerse.

Algunos animales marinos confunden artículos como bolsas de plástico con comida.

Los organismos pequeños se alimentan de pequeños trozos de plástico descompuesto, llamado micro plástico, y absorben las sustancias químicas del plástico en sus tejidos. Se han detectado estos contaminantes en una variedad de especies marinas, incluido el plancton y las ballenas. Cuando los pequeños organismos que consumen micro plásticos son devorados por animales
más grandes. De esta manera, la contaminación por micro plásticos migra hacia arriba en la cadena de alimentación, convirtiéndose finalmente en parte de los alimentos que terminan injiriendo los seres humanos. Existen cálculos estimativos que hay más de 150 millones de toneladas de plásticos en el océano en la actualidad.

Estos desperdicios forman gigantescas islas de basura flotante. Para 2018, más de sesenta países han promulgado regulaciones para limitar o prohibir el uso de artículos de plástico desechables. En el Dia Internacional del Agua, recordemos que nuestras acciones individuales pueden o no contribuir a usar este precioso liquido de modo mas responsable y así, nunca olvidar que tanto
el aire que respiramos como el agua, son fluidos que nos unen globalmente, y hacen responsables individualmente con un efecto domino de alcance planetario que puede transformar impactos ambientales negativos, en actitudes positivas y más sustentables.

Pedro J. Toranzo.

* Pedro J. Toranzo, es consultor y académico en Gestión de Riesgo Ambiental y Sostenibilidad. Autor del ´Manual de Gestión de Riesgo Ambiental´, publicado en edición impresa por Editorial
Argentinidad y electrónica (Amazon).

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