Desafíos de seguridad: ataques en manada
Hace unos días vinieron de visita los hinchas de Colo Colo a Mendoza para la Copa Libertadores desencadenó disturbios, robos, abuso sexual y enfrentamientos en la ciudad argentina. Cuando suceden estos eventos subrayan los peligros de la conducta en manada, resaltando la importancia de abordar esta problemática desde una perspectiva criminológica y de seguridad.
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Fenómeno de los ataques en manada
Lo que anteriormente se conocía como delitos en "patotas o de bandas" hoy adopta una nueva denominación: los ataques en "manada". Este concepto se popularizó a raíz de un trágico caso en España, donde un grupo autodenominado “La Manada” violó a una joven durante las festividades de San Fermín en Pamplona en 2016.
En estos casos, algunos perpetradores pueden tener conocimiento previo de la víctima, mientras que, en otros, la elección de la víctima ocurre al azar. Sin embargo, en la mayoría de los casos, varios agresores participan en el crimen, algunos filman el acto y otros lo alientan. En todos los casos, se observa un sometimiento brutal de la víctima por parte de un grupo de individuos.
Estos actos aberrantes no son exclusivos de Argentina, ya que comparten la característica de ser ejecutados por grupos de personas que ostentan cierto poder sobre sus víctimas, generalmente pasivas. El término "manada" describe de manera precisa lo que ocurre en el seno de estos grupos, donde los instintos agresivos y sexuales se desatan sin restricciones.
La psicología de los grupos: un análisis criminológico
Wilfred Bion, psicoanalista y médico inglés, proporciona una perspectiva valiosa sobre el funcionamiento mental de estos grupos, a los que denominaba "ataque y fuga". En estos grupos, la fantasía de un enemigo externo que debe ser atacado o destruido prevalece, y el líder fomenta la idea de un enemigo dentro o fuera del grupo, instando a la defensa. Estos grupos manifiestan su menosprecio por la sociedad y otros seres humanos a través de actos aberrantes o provocaciones verbales, funcionando como una unidad a pesar de las discrepancias entre sus integrantes. Enrique Pichon-Rivière, psicoanalista argentino y creador de la psicología social, identificaba roles específicos en estos grupos, destacando al líder como saboteador, negativo y con rasgos psicopáticos. La manada se auto-broquela y opera como una unidad donde los pensamientos y sentimientos individuales quedan anulados por la ideología del grupo, a menudo simbolizada por prendas específicas, cortes de cabello particulares o ritos de iniciación secretos.
Los peligros de la manada: cómo actúan los delincuentes en grupo
El comportamiento criminal en grupo presenta características que lo hacen aún más peligroso. La dinámica de la manada puede desinhibir a los individuos, aumentar su agresividad y reducir su empatía hacia la víctima.
¿Cómo actúan los delincuentes en manada?
- Planificación y organización: en algunos casos, los grupos criminales planifican sus delitos con anticipación, asignando roles específicos a cada miembro.
- Desinhibición: la presencia del grupo puede generar un efecto de "desindividuación" en los participantes, reduciendo su sentido de responsabilidad individual y llevándolos a actuar de manera impulsiva y agresiva.
- Mayor fuerza: el grupo proporciona a los delincuentes una sensación de mayor fuerza y poder, facilitando la intimidación y el sometimiento de las víctimas.
- Anulación del pensamiento crítico: la dinámica del grupo puede disuadir a los miembros de cuestionar las decisiones del líder, llevándolos a cometer actos más temerarios y violentos.
- Comportamiento mimético: la tendencia a imitar el comportamiento de los demás en el grupo puede amplificar la agresividad y la violencia.
Construyendo resiliencia social: un llamado a la prevención
La ola de violencia desencadenada por los hinchas de Colo Colo en Mendoza subraya la extrema peligrosidad inherente a los ataques en manada. La dinámica psicológica de estos, la planificación y organización de los delincuentes en manada, junto con la desinhibición, la sensación de mayor fuerza y la anulación del pensamiento crítico, configuran un cóctel peligroso que aumenta la agresividad y reduce la empatía hacia las víctimas. Este comportamiento mimético, donde la violencia se propaga como un contagio, agrega otra capa de peligrosidad.
La conclusión ineludible es que la sociedad debe adoptar medidas preventivas eficaces para enfrentar la peligrosidad de estos ataques en manada. La concientización, la vigilancia ciudadana y la colaboración con las fuerzas de seguridad son esenciales para construir comunidades seguras y resilientes. En este desafío, la responsabilidad colectiva se erige como la clave para disuadir y contrarrestar la violencia que emana de estos grupos descontrolados.

* Lic Eduardo Muñoz. Criminólogo y criminalista. Especialista en prevención del delito. Consultor de seguridad integral
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