El artista mendocino que reinventa el surrealismo y se expande en la región
El arte es un campo tan subjetivo como inasible. En la contemplación se activan diferentes mecanismos perceptuales que impactan en los más diversos pliegues de la sensibilidad humana y que derivan en las más insospechadas evocaciones. El arte revela lo más recóndito de lo humano y en eso cree el artista plástico mendocino Fernando Margarit, que funde en cada una de sus obras un innovador concepto que interpela y desafía los sentidos.
Te puede interesar
¿Qué vida me ofrecés? Es la pregunta de Kuitka. La obra responde
Una de las principales creencias que busca transmitir Margarit, y que expone en el sitio dedicado a sus obras, es que "el arte representa la posibilidad de escapar de lo cotidiano, de lo que nos sojuzga en la aburrida rutina. Así podemos sumergirnos en un mundo más irreal donde los límites no existen, un esbozo ligado a lo lúdico que hasta puede ser reparador".
Un poco de historia
Nacido en Mendoza, el 1 de febrero de 1980, Fernando Margarit descubrió su vocación artística, luego de una exploración más bien terrenal. Inicialmente vinculado al fútbol como jugador en Godoy Cruz, tomó la decisión de dejar el deporte a los 19 años para dedicarse por completo a sus estudios. A los 22 años, en 2002, obtuvo su título como Licenciado en Relaciones Humanas y Públicas. Tras su graduación, emprendió viajes por Sudamérica, donde floreció su apasionado interés por el arte.
Arte y parte
En 2010, realizó su primera exposición en el Salón Bernardino Rivadavia de la provincia de Mendoza. La obra se llamó "Escape". Desde entonces ha realizado numerosas muestras que tienen como inspiración las relaciones humanas. Entre las más destacadas se encuentran "Renacer", "Parao", "Planeta Margarit", "Actividad Placer" y "Absorción Cero", esta última muy elogiada debido al atrevimiento del artista de pintar sobre placas de porcellanato. Todo su recorrido artístico se concentra en su sitio ArteMargarit.
"A veces pienso en lo linda que es la vida y a veces pienso en lo cruel que es a su vez. Los estados por los que un ser humano atraviesa no son siempre buenos, es más las personas somos naturalmente cambiantes ya que disfrutamos de lo que nos gusta y nos enojamos o sufrimos cuando algo no nos satisface", sostiene Margarit.
Refugio en Colonia Suiza
El artista Margarit también cree en que el contexto completa a la obra. Por eso, promueve un espacio para la recreación, contemplación y descanso que está ubicado en Colonia Suiza, para que los amantes de la naturaleza y del arte puedan asistir para una necesaria desconexión y reposo espiritual. Ofrece un lugar con las comodidades necesarias para disfrutar de la montaña en un contexto de armonía silvestre. Para más información, visitá este enlace


