Lenguaje inclusivo: ¿es posible prohibir algo que no es obligatorio?
Ante el anuncio del Gobierno, a través del vocero presidencial, Manuel Adorni, respecto de la prohibición de lenguaje inclusivo y perspectiva de género en la administración pública, Fabiana Grasselli, Investigadora del CONICET, profesora de Literatura en la carrera de Comunicación Social de la UNCuyo y escritora, habló en MDZ Radio 105.5 FM.
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La entrevistada comenzó hablando del tema de la prohibición y qué implica que el Gobierno diga que va a prohibir en la administración pública “algo que no es obligatorio, sino que tiene que ver con los posicionamientos ideológicos de las personas es, como mínimo, cuestionable y bastante preocupante”. Y agregó que, con esa lógica, “no habría ningún problema en que funcionarios públicos likeen contenidos sexuales y pedófilos porque les parece que son argumentos válidos en sus batallas ideológicas, pero prohíben que un sector de la población, que está en las antípodas de sus ideas políticas, tenga derecho a expresarse como cree que el mundo debe ser dicho”.
El uso del lenguaje inclusivo está incluido en leyes, como Ley Micaela, en ordenanzas de las universidades. “Todas esas leyes son producto de luchas y de un momento en que la sociedad entendió que hay cosas que no podían ser pasadas por alto, que no es lo mismo ser nombradas como varones, o ser reconocidas como mujeres, como personas no binarias, como travestis, como lesbianas. ¿Quiénes van a ser los próximos que no van a poder nombrarse si nosotras, que somos la mitad del mundo, no nos podemos nombrar?”, sentenció Grasselli.
Al ser bastante cuestionada la viabilidad de estas medidas, la docente universitaria expresó que “es un gesto medio tribunero”. En este sentido, sostuvo que “nunca el problema fue la letra, sino toda la lucha y el colectivo de personas, del movimiento de mujeres que, además es muy activo políticamente y, en general, los gobiernos de derecha se la tienen que ver”. Ir contra la perspectiva de género, además, implicaría cerrar carreras enteras. Incluso “hay líneas de investigación en el CONICET que tienen que ver con la perspectiva de género, programas, políticas públicas, la ley de ESI. En un país donde matan a una mujer cada 24 horas, pararse y decir que no es necesaria la perspectiva de género es muy complicado”.
En este marco, Grasseli expresó que en su opinión “entra más en un análisis político de si estas no son provocaciones. Faltan 10 días para el 8M”, y agregó: “Se trata de prohibir que la gente se exprese de una manera u otra, cuando el lenguaje es la expresión de los procesos sociales. Imagínense todo el debate que tuvimos con la RAE”.
En el ámbito educativo, “los estudiantes se expresan como quieren”, sostuvo. “Hay quienes sostenemos que las personas deben ser nombradas, sobre todo, porque es resultado de una lucha muy importante, y hay personas que piensan que eso es innecesario. Incluso, ha dado la posibilidad de debates ricos en el aula, que eso es lo que el aula tiene de transformador. Si lo que se está buscando es que no haya debates, que hayan determinados posicionamientos que sean silenciados, no sé de qué tipo de educación estamos hablando”.
Por otro lado, Fabiana Grasselli señaló que toda la historia de la lengua, la filología, la lingüística, "muestran que el lenguaje es una herramienta de comunicación. Es bueno que haya diversidad de modos para hablar, porque es una diversidad de modos de ver el mundo, de posicionamientos ideológicos. En una sociedad que no es totalitaria, se dan debates y luchas ideológicas, pero no se puede controlar lo que las personas dicen. En todo caso se puede favorecer, se puede pensar en buenas prácticas, se puede pensar en qué está más cerca de la dignidad humana, de los derechos humanos”. Sostuvo además que, lo hagan o no “hay una gestualidad autoritaria que da un mensaje de que es posible someter punitivamente a un sector de la sociedad. En el lenguaje se juega todo eso. Quienes hemos tenido alguna cercanía a estudios lingüísticos, a estudios del discurso, lo sabemos”.

