Opinión

La revolución verde: sólo se puede entre todos

El medioambiente nos une a todos; con temas de contaminación o uso ineficiente de recursos naturales, el mundo es uno y tarde o temprano lo bueno o lo malo que hagamos, tendrá impacto en nosotros.

Pedro J. Toranzo sábado, 24 de febrero de 2024 · 07:00 hs
La revolución verde: sólo se puede entre todos
La idea mediática del "Cambio Climático", cuyo nombre preciso y técnico es efecto invernadero aumentado. Foto: MDZ

Sería positivo reconocer que es muy común encontrar conceptos e ideas que paralizan, distraen de la verdadera acción, que nos transmiten miedo e inseguridad, más que impulsarnos a aportar el cambio positivo necesario. Estas ideas provienen de campañas
mediáticas realizadas para impactar ahí, en la cultura, donde mas duele, y de donde surgen las acciones capaces de modificar comportamientos, o todo lo contrario. La idea mediática del "Cambio Climático", cuyo nombre preciso y técnico es efecto invernadero aumentado, es uno de esos conceptos negativos, que nos paralizan, licuan la acción y distraen, como la superpoblación del planeta, el impacto del gran meteorito o asteroide, la tercera guerra mundial o la extinción de las especies.

¿Porque no bajar a lo practico?

Que es donde vos y yo podemos hacer algo por el planeta, por tu ciudad, por tu empresa, por el país y particularmente, por tu barrio, familia, comunidad, club. Imaginémonos a todos haciendo lo correcto, desde el punto de vista ambiental. Es claro que el cambio seria drástico y positivo. Los grandes problemas ambientales no son causa de las grandes petroleras, las mineras de los
países ricos o desarrollados (de hecho los países subdesarrollados son muy contaminantes), tampoco son producto de grupos de interés misteriosos.

Nosotros podemos marcar la diferencia y ser o no verdes o mas sustentables,  cae de lógico por sí mismo. Foto: MDZ.

El culpar a los grandes, a los ricos, generalizando de ese modo, solo diluye la verdadera problemática de los verdaderos responsables de la contaminación: cada uno de nosotros, todos los habitantes de este planeta. Los problemas ambientales, son mayoritariamente acumulativos, donde millones de individuos haciendo las cosas bien, mal, peor o mejor; de manera de un efecto dominó universal, crean los verdaderos impactos ambientales que incluso comienzan a alterar el Bioma global. El ejemplo mas claro es el uso ineficiente de la energía, que como consecuencia trae un aumento desmesurado de las emisiones.

Por eso mismo, todo depende de vos, de mí; nosotros podemos marcar la diferencia y ser o no verdes o mas sustentables, eso te lo puedo asegurar, cae de lógico por sí mismo. El peor enemigo del medioambiente desde el punto de vista del uso de la energía, ya sea electricidad o uso de la misma en el transporte (mayoritariamente combustible); son los precios irracionalmente pisados y subsidiados que promulgan una espantosa ineficiencia en uso de la energía. Es muy lógico pensar que el acceso irrestricto a cualquier recurso natural, conlleva a una ineficiencia increíble, es decir al mal uso del recurso. Esto se puede ver en temas como el agua, la tala no económica de bosques, la pesca desregulada, la mala gestión de los recursos reutilizables (residuos), el uso de la energía, etc.

Lo mejor es siempre usar lo que necesitamos, apagar los que no usamos, desenchufar también (porque hay un consumo fantasma que sigue ocurriendo mientras tenés todo enchufado, aunque apagado); también podemos agregar temporizadores o ´timers´ que apaguen las luces cuando pasa un tiempo sin uso, o sensores de movimiento que prendan las luces. En cuanto al calor o frio; más allá del uso racional del aire acondicionado y calefacción; siempre se puede usar la ventilación natural (ventilación cruzada), la aislación térmica y la separación de espacios. Abrir y cerrar ventanas y puertas pueden ayudar a ahorrar mucha energía.

Los grandes problemas ambientales no son causa de las grandes petroleras.

Sin duda algo que promoverá la adopción de medidas de eficiencia, es cuando la cuenta de luz ya no este tan pisada, irracionalmente subsidiada. El bolsillo familiar (economía o en griego oiko nomos, las normas del hogar), hace maravillas en cuanto a la eficiencia. Es por eso, que una economía sana tiene muchísimo de ecología y viceversa. El acceso regulado y privado a los recursos lleva a una mejor eficiencia, conllevando a mejores prácticas ambientales que los bienes públicos y formas de acceso irrestricto a los recursos, que promueven una ineficiencia avasallante. Si hablamos de transporte y energía; claramente, podemos minimizar la contaminación si usamos, dentro de lo posible mas el transporte publico o compartimos auto con compañeros
de trabajo o para ir al colegio. 

El caminar, también contribuye y mucho.

Es increíble como ha quedado esta práctica tan humana en desuso. Muchas personas de buen estado físico, son incapaces de caminar 5-10 kilómetros o menos diarios para hacer compras, o también para buscar y llevar a los chicos al colegio. Pensar, que en el pasado, la gente caminaba mucho y bien. Hoy parece que mientras mas usamos el auto, menos tiempo tenemos, extrañas contradicciones. El uso del agua también es crucial, aunque en la cuenca del Rio de la Plata esta sobreabunde. Vasta mirar a otras regiones, en nuestro país, y ni que decir en países como Chile, Australia, los países árabes, China, y tantísimos otros, donde el agua se esta volviendo significativamente más escasa. Esta escasez, hace que en estas regiones la eficiencia prime sobre el desperdicio del agua. Mejor siempre cuidar el agua, apagar las canillas abiertas eternamente, lavar los autos con baldes, regar lo justo; es decir hacer todo responsablemente.

El tema de los ´recursos reutilizables´, de la mal llamada basura es un tema no menor

Los impactos originados en la basura, son campeones de los desastres ambientales. ¿Qué podemos hacer?, lo primero es separar bien la basura según las abundantes indicaciones municipales, o recomendaciones de muchas ONG´s (organizaciones no gubernamentales). Sin ser tan innovadores, lo mas importante es tirar la basura (incluyo a las heces de tu perro) en donde corresponda. La limpieza y estética (sinónimo de calidad ambiental) de los lugares públicos dependen de cada uno de nosotros, no de los gobiernos. Ahí, con un simple y practico espíritu comunitario, podemos cambiar nuestro barrio en un lugar agradable y limpio.
Tenemos que empezar a concebir a nuestras plazas y parques como lugares nuestros, y para ello debemos cuidarlos.

Los impactos originados en la basura, son campeones de los desastres ambientales.

Imaginémonos tener las plazas impecables como en muchas ciudades de primer mundo, el placer de poder pasar tiempo al aire libre y gozar de lo natural, de lo verde. En este sentido, quizás algún día podamos navegar o caminar por la costa del Riachuelo en la Ciudad de Buenos Aires, y gozar de un ambiente limpio y sano. Esto más allá de lo cultural, también dará valor inmobiliario a las zonas cercanas a este cuerpo acuífero, hoy por hoy muy contaminado y en lentísimo proceso de descontaminación. También el uso más prudente de los químicos, ayudaría mucho. Aprendamos a leer las etiquetas y aprender de la toxicidad de los químicos, de su persistencia en el ambiente, o también a alargar los químicos (salvo indicaciones claras de lo contrario en las etiquetas o lugares, situaciones específicas, como centros de salud) con agua y así usar menos de ellos, y disminuir el grado de toxicidad residual; o también usar vinagre blanca para limpiar, que es mucho menos toxica y desinfecta muy bien. En los jardines, también podemos aprender que como gestionar plagas sin usar tantos químicos dentro de lo posible.

Otras formas de contaminación, que hacen mucho a un medioambiente saludable, son los niveles de ruido molestos y la producción de polvos durante la construcción, u otras actividades, sobre todo en las ciudades (bocinazos, música alta fuera de contexto). Es increíble como nos hemos mal acostumbrado a los ruidos innecesarios, insanos y hasta ilegales en nuestro país. Parece que nos hemos olvidado del valor del silencio, un grandísimo componente de un medioambiente sano. En cuanto al polvo, el tener un poquito de sentido común comunitario nos indicará que si por ejemplo, usamos una amoladora en un balcón en una ciudad, este polvo innegablemente ensuciara a algún vecino, además de provocar problemas respiratorios al largo plazo. Lo mejor es que el polvo quede contenido dentro de la misma obra, y esto es lo que estipula la ley. 

Es muy común ver en enero en la Ciudad de Buenos Aires, cuando los obradores aprovechan que los vecinos emigran para vacacionar, miles de pequeñas obras e incluso obras públicas, cuyas las licitaciones ya incluyen en el presupuesto los mecanismos de contención de polvo y limpieza de obra, que sin embargo, producen ruidos molestos sin respetar horarios, ni días y polvos que impunemente viajan por toda la ciudad. A esto le sumo, que el sedimento, arena y hasta cemento que sale de las obras, muchas veces tapan y/o obstruyen las alcantarillas, además de ensuciar las aceras.

Por todo esto, el ser verde o no, depende de vos y de mí, de todos; y si nos unimos y apuntamos al mismo lugar, quizás podamos construir un espíritu de respeto y comunidad que vemos bastante más comúnmente cuando viajamos a países más avanzados, o también en nuestro querido interior provincial; donde aún la comunidad es sinónimo de respeto entre los vecinos. Al final de cuentas, ser verde es tener un sentido humano necesario de comunidad, de respeto por el prójimo y esto es una característica esencial que debería reinsertada en la cultura humana. El medioambiente nos une a todos; con temas de contaminación o uso ineficiente de
recursos naturales, no hay a mí no me afecta; el mundo es uno y tarde o temprano lo bueno o lo malo que hagamos, tendrá algún impacto en nosotros mismos.

Pedro J. Toranzo.

* Pedro J. Toranzo, es consultor y académico en Gestión de Riesgo Ambiental y Sostenibilidad. Autor del ´Manual de Gestión de Riesgo Ambiental´, publicado en edición impresa y electrónica (Amazon).

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