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¿Cuáles son los cuatro (y más) himnos sagrados de la Fiesta de la Vendimia?

Desde su nacimiento, la Fiesta de la Vendimia tuvo una relación fundamental con la música. Repasamos los temas clásicos vinculados a la fiesta máxima de los mendocinos.
Ensayo de la orquesta de Vendimia 2024 Foto: Rodrigo DAngelo / MDZ
Ensayo de la orquesta de Vendimia 2024 Foto: Rodrigo D'Angelo / MDZ

En Mendoza no se necesita el almanaque para saber que se aproxima la Fiesta Nacional de la Vendimia. Alcanza con encender una radio. Ya desde antes que termine el año anterior empiezan a resurgir, al principio tímidamente, los acordes de coplas tradicionales que nos remitirán a Vendimia. Seguramente, en el pueblito más lejano o en la peatonal más urbana, se escucharán los sonidos de radio invitando a las populares fiestas barriales que elegirán sus representantes vecinales para la próxima instancia de la fiesta departamental. Y así; la telúrica intensidad y frecuencia sonora irá creciendo al tiempo que pasan los días y se aproxima el primer fin de semana de marzo, cuando el mundo fije su mirada en el majestuoso teatro griego mendocino: “Frank Romero Day”.

Desde su nacimiento, la Fiesta de la Vendimia tuvo una relación fundamental con la música. “Uno empieza como a ‘empacharse’ de esos sonidos y melodías a medida que va llegando la fiesta”; dirá sabiamente “el Jorge Sosa”, juglar, poeta y amigo, que Mendoza adoptó como uno de sus hijos más queridamente recordados, pues en la provincia cuyana, la fiesta vendimial es mucho más que la vital tarea de cosechar las uvas. Vendimia es un tiempo simbólico trascendente que acomoda la agenda familiar, política, educativa, legislativa, judicial, ecuménica, religiosa, deportiva, industrial, comercial y laboral de la provincia en función de los ritos, costumbres, celebraciones y acordes vendimiales. El año culturalmente en Mendoza comienza con la Vendimia, y eso hace que aflore, espontáneamente, el recuerdo imborrable de estos cantos sagrados que inundan el ADN de cualquier buen mendocino.

“Canto a Mendoza”, conocida popularmente como “Marcha de la Vendimia”. Escrita por los hermanos Guillermo y Horacio Pelay y musicalizada por Egidio Pittaluga. En la primera Fiesta de la Vendimia se efectuó un concurso para elegir una canción distintiva de la celebración. El tema seleccionado con letra y música perteneció a Ernesto Fluixá, que finalmente no fue aceptada. Hubo un nuevo concurso en 1938. La canción vendimial seleccionada tuvo música de Felipe Boero, que tampoco perduró. En 1940 la canción favorecida fue obra de Jaime Pahissa Jo con “Mendoza, tierra ubérrima”. En 1943 se eligió como canción de la Vendimia la de Alejandro Verbitsky y en 1944 hubo una propuesta de los alumnos del Conservatorio de Música Salomone y Castro. Pero será a los años cuando la letra de los Pelay ganó el certamen. La composición fue estrenada el 7 de abril de 1946, en la décima edición de la fiesta vendimial.

En 1950 tomará forma definitiva, ya que ese será el año de creación del departamento de Malargüe que no estaba incluido en la menciones. He de ahí que la versión original dice: "Mi canto ofrendaré...". En la nueva versión fue reemplazada esa estrofa, incorporando "Malargüe cantaré...”. (“A Luján, Las Heras, Rivadavia y Tunuyán; A Maipú, Lavalle, Tupungato y Godoy Cruz, San Carlos, Guaymallén, a Malargüe cantaré. A Junín (…)”, y continúa. Por su repercusión “Canto a Mendoza” es la canción oficial desde 1954.

“Canto a la Virgen de la Carrodilla”. Canción de Hilario Cuadros y Pedro Herrera. La imagen de la virgencita teniendo en uno de sus brazos a su hijo y en su otra mano un racimo de uva la consagró popularmente como la protectora de los viñedos. La iglesia que aloja a la Virgen se encuentra en Luján de Cuyo, y fue un 13 de febrero de 1938 cuando se produjo la coronación de la Virgen en una ceremonia, conmemorándose esa fecha el día de la “Patrona Celestial de los Viñedos”. Y es también en el marco de los ritos vendimiales, que todos los 13 de febrero, la virgen empieza su peregrinación por los viñedos mendocinos hasta terminar su camino el día que se efectúa la Bendición de los Frutos, acto litúrgico que abre paso al calendario vendimial. De esta manera, a partir del 13 de febrero, la patrona de los viñedos recorre fincas, parroquias, capillas y bodegas para encontrarse con el pueblo. Como sostendrá la letra de Hilario Cuadros, es ahí donde nacerá un pedido de amparo y protección: “a los hijos que han nacido junto al cerro. Los que han hundido el arado y han cultivado su suelo”, reflejando cabalmente la cercanía entre lo sagrado, la leyenda y lo popular.

La Virgen de la Carrodilla es una figura identitaria de Mendoza. Su participación en cualquier instancia de las celebraciones vendimiales (barrial o en el Acto Central) es sumamente esperada. El rito del ingreso de la virgen marca un punto de alto clima emotivo que excede cualquier connotación religiosa particular. Su tránsito hasta el escenario es acompañado con un enorme fervor que llevan hasta las lágrimas, mientras la amplia mayoría de público corea su canción, sacudiendo pañuelos blancos para saludarla. En 1947 se incorporó la Virgen de la Carrodilla al protocolo oficial de la Fiesta de la Vendimia y posteriormente la canción de Cuadros – Herrera fue reconocida como parte oficial (insoslayable) del protocolo oficial.

“A partir de la coronación y participación en el protocolo oficial del Fiesta de la Vendimia, su imagen quedó vinculada a la cultura local del vino. El peregrinaje de la imagen y su presencia en las fiestas departamentales refuerza la territorialidad. Está fuertemente entrelazada con la historia mendocina, formando parte de su patrimonio tangible e intangible y fue un vector ineludible para una construcción identitaria”, sostiene la destacada académica mendocina Patricia Dussel.

“Póngale por las hileras”. Cueca de Félix Dardo Palorma (1918 – 1994). El poeta y compositor oriundo de La Paz (Mendoza), aquel centenario pueblo que en sus orígenes fue San José de Corocorto. Palorma, provenía de una familia con linaje huarpe, y compuso un verdadero clásico de la música popular cuyana, infaltable “himno” folclórico de la Vendimia, entre sus más de 300 composiciones musicales registradas. Pero además podríamos agregar al selecto grupo de himnos otra composición del paceño: “Cueca de la viña nueva”, y así Palorma, en cuyo honor se conmemora “el día del compadre” en Cuyo, nos canta en su estribillo: “Saca el espiche a la bordalesa /que la jarana recién empieza. / Lo poco es mucho, lo mucho es nada. / Todo depende de las heladas”.

“El sueño de la vendimia”. Indudablemente la composición escrita por Ismael Herrero y Jorge Viñas merece un lugar entre los hitos musicales de Vendimia. Además, la trayectoria de Jorge Viñas es todo un sinónimo de música cuyana. Nació en Tunuyán - Mendoza. Su nombre es Jorge Antonio Berchessi. Como autor y compositor se destacan innumerables temas grabados por los grandes del folclore nacional: Mercedes Sosa, Los Chalchaleros, Suma Paz, Los Andariegos, Los del Suquía, Los Indios Tacunau, Paco Garrido, Opus Cuatro, Lito Vitale, Alfredo Ábalos, Melania Pérez, Sonia Amaya, Los Guzmán, Los de Salta, Horario Castillo, entre otros. Indudablemente de la mano compositora y guitarrera Jorge Viñas no podría faltar otro clásico: la inmortal tonada “Mendoza madre de vendimias”.