Los aportes del deshielo llegan a su fin: cuándo vuelve la sequía en Mendoza
Tras más de una década, el río Mendoza avanzó sobre el secano y otras zonas que solo tenían vagos recuerdos del agua. Las altas temperaturas y las intensas nevadas que se registraron en la cordillera de los Andes durante el último invierno colmaron los cauces al punto de renovar las ilusiones de pobladores huarpes en inmediaciones de Guanacache, Lavalle, al norte de la provincia.
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A esta particularidad histórica, se sumaron precipitaciones pluviales de largo alcance como las registradas en departamentos como Luján y Maipú, de la zona centro que también hicieron un aporte a la constitución de un año con características disímiles en relación a la época de sequía que sufre la provincia hace 15 años. Sin embargo, la crisis hídrica más larga de la historia de Mendoza hizo perder la cultura del agua y crece la advertencia desde el Gobierno provincial por el inminente regreso de la sequía.
Luego del deshielo de las nevadas históricas hubo casas inundadas porque están en zonas de escorrentía y muchas personas se ahogaron por bañarse en zonas peligrosas. El jefe de Distribución del río Mendoza advirtió que el deshielo está llegando a su fin y se genera la duda sobre cómo aprovechar el año de abundancia para no sufrir la próxima sequía, que podría llegar en la temporada 2025.
“Las estaciones nivométricas marcan que no queda mucho de deshielo. El río Mendoza proviene de dos subcuencas, la de Horcones y la de Tupungato, que es la más importante. En la de Horcones queda prácticamente nada y del lado del Tupungato, algo queda de aporte glaciar y periglaciar. Luego de los grandes caudales, los aportes del deshielo están llegando a su fin", confirmó el jefe de Distribución del río Mendoza, Carlos Sánchez.
Asimismo, Sánchez explicó que el caudal que actualmente tiene el río Mendoza fue aprovechado por el Gobierno para diversas áreas. “Desde el Departamento General de Irrigación tomamos una parte de ese caudal para riego y para abastecimiento poblacional, y lo que sobró, que no puede captar el sistema de riego, fue evacuado por el dique Cipolletti aguas abajo. Irrigación, durante el mes de enero, ya sobre la última quincena; empezó a hacer erogaciones un poco más importantes", sostuvo el funcionario.
Luego, detalló que “hay días que nos ha aportado cerca de 160 metros cúbicos por segundo. Como para dimensionar: lo que estaba pronosticado era alrededor de 100 metros cúbicos como promedio para enero y 75 metros cúbicos promedio en febrero". El calor ha impulsado los caudales hasta unos 150 kilómetros al Norte de Mendoza al punto de rozar los límites con la provincia de San Juan, y en el Este, este jueves 15 de febrero el agua llegó a 60 kilómetros del río Desaguadero, cuyo tramo medio es el límite entre Mendoza y San Luis. Pero las temperaturas pueden modificar este comportamiento del agua.
Esta semana, los caudales de los ríos, a causa de las temperaturas más bajas, se han visto un poco reducidos. Sin embargo, en el río Mendoza siguen por encima de los 100 metros cúbicos, con lo cual el embalse Potrerillos sigue lleno e Irrigación sigue evacuando. La cantidad de agua que ha liberado el organismo a través del dique ha disminuido en los últimos 3 ó 4 días.
Los cambios en el clima que se producen en Mendoza también son una variable de lo que ocurre a nivel mundial con el cambio climático. Al respecto, Sánchez aclaró: “Es un año atípico, venimos de un periodo de 15 años de escasez hídrica, solo interrumpido por el período 2015-2016 que fue bueno, cercano a la media, pero no tan abundante como este 2024. El año pasado a duras penas alcanzamos 800 hectómetros cúbicos de derrame del río Mendoza".
