La increíble historia del bunker de droga que se convirtió en centro de ayuda para consumos problemáticos
La provincia de Santa Fe en general y Rosario en particular, que tristemente desde hace décadas viene siendo noticia nacional e internacional por su nivel de violencia producto de los enfrentamientos entre bandas vinculadas al negocio del narcotráfico, comienza, muy lentamente, a mostrar algunos otros rostros, historia positivas, que transforman y contagian.
Seguramente sea cierto que el problema de la inseguridad y el narcotráfico se combate de forma articulada con los distintos estamentos del Estado, con mayor cantidad de efectivos policiales y mejor equipamiento. También es cierto que son muchas las familias que ven como sus seres queridos caen ante el consumo de drogas y no encuentran las herramientas necesarias para abordarlo.
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Es el caso de la ONG Madres Territoriales, fundada en 2012 en Rosario y que congrega a mujeres cuyos hijos atraviesan o han atravesado consumos problemáticos. Realizan un trabajo integral, dedicado al acompañamiento de personas adictas junto a un equipo de asistentes sociales y psicólogos. Además de brindar tratamiento a personas con adicciones, brindan alojamiento a quienes están en el programa y no tienen un lugar donde vivir.
El Gobierno de Santa Fe entregó este jueves un inmueble incautado a las bandas del delito. Ubicado en la zona de Nicaragua y Pitágoras, en el sector conocido como Villa Fanta, al oeste de Rosario, cerca de Circunvalación, funcionó como un lugar de venta de drogas.
El famoso búnker, los lugares que son atendidos por los famosos "soldaditos", mano de obra barata de las bandas, chicos adolescentes que reciben importante sumas de dinero para recibir a otros jóvenes, hijos de esas madres y padres desesperados, rotos, por no poder contener el consumo de sus hijos.
Antes de su cesión, Provincia refaccionó el espacio y suministró el equipamiento, con fondos provenientes de las subastas de bienes decomisados al delito. La casa cuenta con 15 plazas de alojamiento y espacios para talleres que organizan las Madres Territoriales.
La iniciativa se enmarca en las políticas que llevan adelante para debilitar las organizaciones criminales atacando su economía, por lo cual se decomisan los bienes vinculados a actividades ilícitas y luego se devuelven a la sociedad.
“Todos estos bienes que fuimos recuperando para debilitar a las organizaciones criminales los fuimos dando para diferentes fines: algunas de estas propiedades las vamos a subastar, otras tendrán otros usos, y a esta casa la quisimos trabajar en conjunto con la Asociación Civil Madre Territoriales, que trabaja con los jóvenes que tienen dificultades por el consumo de drogas, las principales víctimas de los narcos. Es la primera vez que pasa en la Argentina que a una casa que se compró con la plata del narcotráfico, el Estado se la saca y se la da a una institución que va a trabajar con las personas que tienen problemas de adicción para su recuperación”, relató el secretario de Gestión de Registros Provinciales, del Ministerio de Gobierno, Matías Figueroa Escauriza.
En tanto, Betina Zubeldía, titular de la Asociación civil Madres Territoriales Nacionales contra las Adicciones, explicó que será “una casa de medio camino”, es decir “un espacio donde las personas transitan hasta que puedan conseguir un lugar más cerrado que los pueda contener”.
Con los cambios en marcha, “este lugar será de encuentro, donde el adicto empiece a descubrir que no es lo que dicen que es, sino que empieza a descubrir quién es en realidad y eso lleva un gran trabajo”, finalizó Zubeldia, quien perdió a su hijo, Kevin, a los 33 años.