La masacre del comedor: el atentado por el que fue citado a indagatoria un líder montonero
En la mañana de este jueves se conoció la noticia de que Mario Firmenich, otrora líder de Montoneros, fue citado a indagatoria por el atentado contra la Policía Federal Argentina de 1976. Conocido como "La masacre del comedor", el mismo se trató de un ataque perpetrado por la organización de la que él formaba parte y que dejó 23 muertos y 110 heridos, entre oficiales y civiles.
Corría la jornada del 2 de julio de 1976, en los primeros meses de la sangrienta dictadura militar denominada Proceso de Reorganización Nacional. Cerca de las 13.20, horario normal de almuerzo de muchos de los oficiales de la Policía Federal Argentina, un atentado sorprendió y terminó con la vida de 23 argentinos.
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El atentado era una mecánica ya común en aquellos años, no solo desde la asunción del Gobierno de facto, sino también durante la dictadura autodenominada Revolución Argentina y la débil democracia peronista de entre 1973 y 1976. La situación era dramática en todo el país y los muertos ya se contaban de a cientos entre los dos bandos que se disputaban el control del poder, con millones de argentinos en el medio del tiroteo.
Aquel mediodía, en ese contexto, el atentado no sorprendió por atentado sino por su magnitud. En el comedor del Departamento Central de la Policía Federal Argentina, ubicado en el barrio porteño de Monserrat, una "bomba vietnamita". Este dispositivo generó una enorme onda expansiva que voló, como si de un papel se tratara, el enorme portón de madera de la calle Moreno al 1400.
El horror, moneda corriente de aquellos días, se concretó con una masacre que tuvo un saldo de 23 muertos y los 110. El comedor quedó completamente destruido, pero poco importaba en medio de los cadáveres que quedaron allí. La escena era de guerra, propia de un bombardeo. Propia de lo que había sido.
En el atentado murieron agentes, oficiales, cabos y cargos inferiores de la Policía Federal Argentina, como así también civiles que se encontraban en el lugar. Como respuesta, la sangrienta dictadura militar secuestro, torturó y asesino a un sinnúmero de personas en los días siguientes, lo que significó un recrudecimiento de la violencia setentista.