Chile menosprecia al turista argentino y no valora su impacto económico
Aunque para muchos no parece ser relevante, especialmente para algunas autoridaes, el turismo que va desde la Argentina hacia Chile es el que, históricamente, tiene mayor relevancia en cantidad de visitas en el vecino país. Este año, especialmente, también está teniendo un impacto más allá del rubro específico del turismo a través de los viajes para hacer compras, donde marcan una tendencia en el comercio minorista de ciudades como Santiago de Chile o la fronteriza Los Andes.
Sin embargo, y especialmente después del estallido social, la pandemia y en la actual gestión de gobierno, el vecino país abandonó claramente el interés por el turismo que llega desde este lado de la cordillera. Esta situación se puede ver claramente en cuestiones como la preocupación por los hechos de inseguridad que viven los visitantes, las condiciones de ingreso al vecino país y también la postergación del proyecto de ley para entregar beneficios a los argentinos que eligen ir de compras a Chile.
Este último tema es, quizás, el que muestra la posición que tiene hoy la clase política trasandina en torno al fomento del turismo, porque justamente el proyecto que propone -entre otras cosas- invitar a los visitantes a visitar el vecino país, pero también comprar productos con una exención tributaria, volvió a ser postergado este miércoles por el Senado trasandino.
La semana pasada, y casi a los empujones, se aprobó en general el texto de promoción del turismo y devolución del IVA por compras de extranjeros, pero se dejó el tratamiento en particular para más adelante, esperando una revisión de la Comisión de Hacienda. En ese momento, se pidió agilizar el tratamiento del proyecto y se había puesto énfasis en que lo viera la mencionada comisión este miércoles, pero eso no ocurrió porque centraron toda la reunión semanal en el tratamiento de las Políticas Económicas del Banco Central.
De hecho, en una breve intervención en la sala (el recinto) se aclaró que se extendió el plazo para presentar indicaciones al proyecto hasta el 10 de enero. O sea, no se verá antes de esa fecha, a pesar de la urgencia que se le había dado al caso. Además, todas las indicaciones implican que tenga un tercer trámite constitucional. Ahora, guardado en el medio de una alta columna de proyectos, tiene poca posibilidad de avance en el corto plazo.
En medio de eso, desde el sector turismo piden medidas de promoción ante la falta de gestión estatal en la materia. Aún sin hacer grandes esfuerzos, las autoridades chilenas esperan que en 2025 sean unos dos millones de argentinos los que crucen la cordillera contra los 1,8 millones con que cerraría el 2024. Sin embargo, la gran apuesta para lograr esa cifra no se basa en ninguna medida específica, sino en que siga la situación económica que tiene la Argentina, para que Chile siga siendo conveniente.
El paso y la inseguridad
Si bien el tránsito entre la Argentina y Chile nunca fue expedito y las filas en la aduana trasandina son históricas, desde 2019 con el nuevo complejo fronterizo Los Libertadores se pensó que las cosas podrían mejorar, cuestión que no ocurrió. Primero fue la pandemia la que limitó el tránsito y cuando se normalizó, la situación económica de la Argentina no acompañó mucho para que desde este lado de la cordillera se hiciera turismo en las costas del Pacífico. Ya con el paso habilitado y sin restricciones, la mejora edilicia no mejoró el tránsito y las esperas son -incluso- más largas que antes.
Sin embargo, en los últimos años a los problemas históricos se sumó -por ejemplo- el abandono de la ruta del lado chileno, específicamente el tramo entre Libertadores y Guardia Vieja. Nunca fue un "billar", pero tampoco era tan mala o estaba tan destruida como en la actualidad.
Si en Chile la autoridad de turismo quiere invitar a los argentinos a ir en masa, la administración actual debería ocuparse de tener en condiciones la ruta. Los únicos tramos decentes son los que de manera obligada tuvieron que hacerse de nuevo por el temporal del 2023 que destruyó el camino. En el resto del trayecto del final de los Caracoles (El Juncal) hasta Guardia Vieja, es un campo minado y se siente a la hora de conducir en este tramo de 13 kilómetros.
El proceso de ingreso sigue como siempre, no hay cambios y tampoco mayor agilidad, aunque hay que reconocer que cuando realmente se habilitan todos los puntos de atención, sin falta de personal, se siente un cambio en la rapidez de los trámites, pero no suele ser la constante.
Otro punto que está preocupando es la inseguridad, cuestión que es generalizada en Chile y que por extensión afecta a los turistas. Aunque por ahora no fueron el foco de los delincuentes, en verano pueden convertirse en un objetivo por una serie de factores que los hacen más vulnerables que el ciudadano común que puede conocer más el funcionamiento y el movimiento de sus ciudades. El visitante, por desconocimiento, ya se vuelve un objetivo más fácil.
Por eso, es clave que la autoridad política diseñe junto a la autoridad policial un programa especial para el cuidado de los turistas, para que sigan teniendo ganas de ir a Chile. Sin embargo, ante hechos que se han conocido y denunciado de mendocinos que tuvieron situaciones de inseguridad, no hay acciones concretas. Se hizo una reunión para hablar de lo que se hará en la frontera, pero no lo que sucederá en las rutas que son trayecto hacia las playas y en los mismos balnearios.
Sin embargo, y hablando del nivel legislativo, sí causó preocupación un informe emitido por el Departamento de Asuntos Exteriores y Comercio de Australia, que alerta sobre estafas callejeras, robos y asaltos frecuentes en Chile. Esa advertencia sí alertó a la clase política, que motivó a dos miembros miembros de la Comisión de Relaciones Exteriores, a solicitar una sesión especial en el Congreso.
Preocupa más lo que puedan decir desde Australia en un informe que lo que puedan reclamar los mendocinos, o argentinos en general, que fueron víctimas de la delincuencia descontrolada que existe en el vecino país. "El informe de Australia viene a ratificar las advertencias previas de Estados Unidos. Esto no es casualidad, es una alarma internacional que refleja la deteriorada imagen de Chile bajo este Gobierno. Nunca antes leí estas alertas con Bachelet o Piñera. Es preocupante porque afecta nuestra economía y el turismo", señaló el diputado Stephan Schubert a Emol, uno de los que pidió la sesión especial.
Es más importante lo que digan los turistas angloparlantes que los millones de argentinos que van cada año, algo que por lo menos debe llamar la atención. Aunque es propio de nuestras idiosincracias valorar más lo que viene de más lejos, hay que sentarse y poner los datos sobre la mesa para ver en quién debo concentrar mis esfuerzos.
Este verano 2025 puede ser muy bueno para los comercios y gastronómicos chilenos, porque con el tipo de cambio actual el mendocino, y todos los argentinos, están dejando de lado la idea de llevar mercadería porque los precios no lo justifican, así que es el momento en que pueden gastar más en una comida o en las compras del supermercado, sin mencionar las compras en los shopping. Sin embargo, para que esto sea una constante que vaya más allá del verano, es clave ocuparse del turista que realmente está marcando la diferencia. A la cantidad de visitantes, ahora se puede sumar una calidad de consumidor relevante que puede ayudar mucho a los rubros relacionados al turismo y al gobierno minorista. Ahora lo relevante es que se ocupen, y valoren realmente al turista mendocino, sanjuanino, cordobés o porteño, porque pueden marcar diferencias.